El sistema está diseñado para ser corrupto / Matices – LJA Aguascalientes
26/09/2020


El sistema mexicano está diseñado para que el actuar de los funcionarios públicos sea alejado de la ética, opaco, corrupto y discrecional. Habrá que decirlo con todas sus letras; cuando en campaña se decía que había que cambiar de régimen ésta era la máxima; transformar la cultura política, transformar los códigos institucionales y disminuir el discrecionalismo. Ese es nuestro mayor reto. Veamos algunos ejemplos de los últimos días que reflejan lo anterior.

Mexicanos contra la Corrupción publicó nexos entre farmacéuticas, contratos millonarios, asignaciones directas y un delegado de Morena en Jalisco, investigando más los nexos también incluían conflicto de interés de una diputada local de Morena. El asunto se puede contar como anécdota: el empresario millonario que es candidato al Gobierno del Estado, que renuncia a sus empresas para evitar señalamientos mediáticos, que pierde la candidatura, que en la negociación política y por la paridad de género consigue que la esposa de su representante legal en todas las empresas esté en la lista plurinominal y que por el arrastre electoral del presidente, consigue su diputación: esto pasó en Jalisco con Lomelí y lo documenta bien Mexicanos contra la Corrupción.

En este caso se evidencia como el cambio de sistema y la 4T desde su concepción es discrecional y corrupto porque así está diseñado: nadie evalúa el método de elección de candidaturas, nadie cuadró los posibles conflictos de interés de los candidatos ni la idoneidad del mismo. El elector no optó por voto diferenciado porque no era opción. Después de ello, la institución está diseñado para que un funcionario de compras pueda asignar de manera directa contratos millonarios a empresas ligadas a funcionarios públicos y en caso de licitación pública a que éste presente distintas empresas con el mismo domicilio o mismos representantes legales sin que esto sea necesariamente ilegal, aunque nada ético. Y además de todo, aunque sea licitación pública y pase por una comisión de adquisiciones, ésta misma está conformada por las Cámaras empresariales, mismas que participan directa o indirectamente en las licitaciones, es decir, las empresas miembro de estas cámaras son las que compiten en las licitaciones. ¿Cómo esperamos que ese diseño de adquisición sea la solución?

Los que están inmiscuidos en el tema podrán señalar a la Secretaría de Función Pública, a quien el presidente le encargó la investigación a las contralorías de municipios y estados. Pero hay otro diseño institucional que permite la discrecionalidad y opacidad. Esos funcionarios los nombra directamente el ejecutivo, eso no garantiza la independencia y autonomía de investigaciones. Ese diseño es urgente de cambiar si queremos combatir en realidad la corrupción. Dos ejemplos de solución para ello: la figura de síndico en Chihuahua donde es electo de manera paralela al alcalde y se convierte en un vigilante y contralor del gobierno municipal de manera autónoma y con el respaldo ciudadano y otro el modelo de contraloría de Guadalajara, donde el contralor fue electo con un proceso donde fue evaluado por un organismo de la sociedad civil; esto ha derivado en dos recientes denuncias de corrupción a funcionarios que llevan trabajando 19 años en la administración municipal.

En ese último caso, la narración del hecho de corrupción es un reflejo más de cómo el sistema está diseñado para que las cosas sucedan como suceden en nuestro país: se filtraba documentación privilegiada para licitaciones, se realizaba el trámite administrativo, una vez adjudicado se cobraba un porcentaje, se intervenía para que la empresa ganadora fuera la primera en recibir su cheque en tesorería, entre otros beneficios, todo un diseño institucional para abusar de la ley.

Otro caso es la reciente publicación de periodistas y medios que reciben dinero público para publicidad oficial, lo que desde mi perspectiva es necesario y válido. Pero ¿bajo qué criterios se otorgan?, ¿cuál es el beneficio de esa publicidad?, ¿el impacto del medio?, ¿cuánto?, ¿cómo?, ¿hay licitación? No hay nada de eso claro ni transparente porque así está diseñado nuestro sistema desde los setenta, con un partido hegemónico y un papel de los medios de comunicación fundamental en el oficialismo, para muestra de ese comportamiento hay que asomarnos a la serie 1994 de Netflix.

Ese diseño institucional entre medios de comunicación y gobiernos que se replica en estados y ayuntamientos permite relaciones perversas entre ambos, decisiones discrecionales y actos de corrupción. Pero las discusiones se quedan en la superficialidad, las discusiones no abordan los temas de fondo sino los de forma; así el régimen y las instituciones no se transformarán.

Otro asunto es la discrecionalidad con la que se diseñó la austeridad en el Gobierno Federal, esto lo evidenció Germán Martínez y se trata de una manera de operar en la administración pública, por años.

Mientras los temas más taquilleros y que producen likes sigan en el centro de la agenda de la 4T, no podremos hablar de transformación del sistema y transformación de régimen. Seguimos en un sistema diseñado para ser opaco, corrupto y que no pase nada.

 

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