Opinión

Tiempos trumpistas: El tweet y el arancel/ Mareas Lejanas

El jueves por la noche el presidente de los Estados Unidos amenazó a México con poner impuestos del 5% a todos sus productos si el gobierno no detiene la migración irregular significativamente. Además, anunció el presidente en un tweet a las 8 pm. del jueves, que la tarifa aumentará hasta que México reacciones. El hecho de que el día de hoy se especificará que sería de 5% cada mes hasta llegar al 25% en octubre despertó en mi sospechas de que era una improvisación. El hecho de que el coordinador de asesores de Trump, Mick Mulvaney no pudiera dar noción de los números que se le pediría a México confirmó la suposición. Si bien Donald Trump es una persona poco convencional, lo cierto es que a lo largo de los meses de seguirle la pista he detectado ciertos patrones en su conducta. Ésta es mi lectura de la situación.

Es notorio que el día de ayer, algunas horas antes del tweet, Robert Mueller III dio sus declaraciones finales como Fiscal Especial para Investigar la Intervención Rusa en la Elección de 2016. El exdirector del FBI habló en una voz calmada, leyendo un comunicado de prensa preparado. Recordemos que su tan esperado reporte final fue entregado hace un par de meses al Departamento de Justicia, que publicó una versión censurada. Luego el Procurador General, William Barr, declaró que el documento “exoneraba” a Trump y que era hora de darle la vuelta a la página. Además, repitió la línea favorita del presidente en este tema: “No Colusion, No Obstruction/ No hubo colusión, No hubo obstrucción”. La frase incluso apareció en un podio en el que habló Trump hace unos días luego de una desastrosa reunión con los líderes Demócratas. La “colusión” se refiere al posible crimen de conspiración con los rusos para afectar el resultado de la elección por parte del entonces candidato Trump. La obstrucción se refiere al totalmente documentado crimen de interferir en el trabajo de la oficina de Mueller que la campaña Trump cometió. Para cualquier referencia puede revisarse el Mueller Report que enumera 10 posibles instancias de obstrucción de la justicia.

En este contexto Mueller salió de las sobras para declarar, básicamente lo siguiente:



  1. “Si estuviéramos seguros de que el presidente no cometió un crimen, lo habríamos dicho”.
  2. Por estatutos regulatorios del Departamento de Justicia, nunca fue una opción procesar al presidente porque sería anticonstitucional.
  3. El Congreso es quien debe decidir el siguiente paso.
  4. El punto central es que los rusos lograron intervenir en la elección y no parecen tomarse acciones.

En este contexto podemos imaginarnos un Trump agitado durante el día. Lo último que había dicho sobre México fue el 27, cuando en Japón señaló lo satisfecho que se sentía con el nuevo TLC de Norteamérica. Sin embargo, la conferencia de prensa de Müeller lo sacudió profundamente. Su reacción es un ejemplo de su forma de operar: con sus entrañas, sacando su personalidad emocional, orientación táctica y egoísmo.

Los sentimientos de Donald guían fuertemente su forma de actuar (como sucede con la mayoría de los hipermachos), de manera que no pudo soportar el hecho de que Müeller prácticamente le dijo al Congreso que lo juzgara. Sus tweets del jueves muestran cómo dedicó el día a atacar al fiscal personalmente. Es tan transparente que podemos seguir su tren de pensamiento en su perfil.

Lo describo como táctico en contraposición de estratégico: se concentra en el escenario inmediato, sin pensar demasiado a futuro o en las repercusiones que tendrán sus acciones en otras instancias. Esto podemos verlo en sus múltiples tweets a la mitad de la noche y veces que sale del “script” preparado por su staff. Regresando al arancel, es notorio que varias cámaras de comercio estadounidenses y congresistas republicanos salieron a declarar que se oponen al presidente en este tema. La razón es que México es el primer socio comercial de EEUU. Hace unos meses era China quien ocupaba ese lugar, pero la administración Trump decidió emprender una guerra comercial en su contra. Atacar a México es una forma fácil y probada de desviar la atención de los medios y librarse de un poco de presión.

No es necesario ser un economista para saber que entrar en una disputa comercial con tus dos principales socios comerciales al mismo tiempo tiene poco sentido y los republicanos lo saben. Además, los impuestos acabarán reflejándose en peores productos y precios más altos para los consumidores estadounidenses y en las ganancias de los empresarios que donan al partido. Pero el orgullo del Comandante en Jefe va primero. Y es esta precisamente la última característica de Donald Trump. Es individualista y egoísta.

Esto nos deja en la peculiar situación de que, muy a pesar de los estadounidenses, hoy nos toca ser la caja china de Trump. El arancel a México es una instancia de lo que Trump ha en la presidencia: más que construir un muro, ha desplegado una gigantesca cortina de humo.

 

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José Eduardo Múzquiz Loya

José Eduardo Múzquiz Loya

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