Cultura

Aguascalientes antes de Aguascalientes: Los barrios

  • Tepezalá se fundó antes que Aguascalientes
  • El Encino es el barrio más antiguo de la ciudad, seguido por San Marcos, que era un pueblo de indios separado de la Villa

 

Aguascalientes, a pesar de no pertenecer al sur del país y estar dentro de la zona donde la civilización actual comenzó a edificarse, es conocido como productor de leyendas e historia nacional. Según el maestro Carlos Reyes Sahagún, cronista oficial del municipio de Aguascalientes, el estado antes habitado por los Chichimecas comenzó en Tepezalá en el año de 1573, dos años antes de que se nombrara oficialmente como Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes, confirmada a través de una cédula real autorizada por el rey Felipe II. En conjunto con otras dos villas (Villa del Valle de Huejúcar y la Villa de Asientos de Ibarra) se forma el estado de Zacatecas, acto que se disolvería pues para 1786 la Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes se convertiría en una entidad federativa soberana.

En el año de 1545, antes de que Zacatecas se llamara Real de Minas de Nuestra Señora de los Zacatecas, se descubrió que aquellas tierras estaban llenas de plata y, por consecuencia, donde siglos después sería Aguascalientes, quedaba como zona de paso para los mineros instalados en los alrededores. Tepezalá inició siendo un pueblo de familias mineras con la función de brindar hogar cercano a los trabajadores de la plata, se fundó para satisfacer las necesidades de los mineros, aunque nunca logró consolidar ningún barrio, templo o plaza que ayudara a cimentar una ciudad. De ser así, Aguascalientes contaría con estructuras arquitectónicas del siglo XV y para atrás, arquitectura de la que carece, cuenta el cronista.

Aguascalientes tiene cuatro barrios antiguos, cada uno de ellos con su respectiva historia y tradiciones. Habrá que remitirse a la definición de barrio: “Cada una de las partes en que se dividen los pueblos y ciudades o sus distritos”, según la Real Academia Española (RAE). En entrevista, el maestro Sahagún propone una definición no muy distante de la que ofrece la RAE: el barrio es un conglomerado de personas, casas, negocios formados alrededor de una plaza; cuentan con su templo (que antes de las leyes de reforma del siglo XIX y su inauguración de los cementerios civiles, los atrios de las iglesias funcionaban como mausoleos para la sociedad), por ende, panteones y escuelas. Este precepto es congruente con lo que se ve en los barrios de la urbe, y es por eso que a raíz de estos se comenzó a dar la civilización de la antes Villa de Nuestra Señora de la Asunción de las Aguas Calientes.

No sería hasta los años 30 que, en los Juegos Florales (ahora conocidos como el Premio Bellas Artes de Poesía de Aguascalientes, los Juegos Florales se llevaron a cabo del año de 1931 al 1967), el poema del autor Jesús Reyes Ruiz le daría vida a los cuatro barrios del municipio; Barrio de Guadalupe, Barrio de San Marcos, Barrio del Encino o de Triana y Barrio de la Estación. El texto llamado Romance de los Cuatro Barrios sería galardonado con la flor natural. El romance de la “ciudad de la poesía” se remonta hasta la raíz de sus barrios emblemáticos, quién diría.

De los barrios mencionados, el más antiguo es el del Encino o de Triana, en donde está resguardado el Cristo Negro, seguido luego por el de San Marcos (pueblo en sus inicios de indios y que estaba separado de la Villa). El historiador destaca dos leyendas que le dan el nombre a este cristo. La primera de ellas habla de dos jóvenes aguascalentenses que reñían en medio una lluvia, de pronto un rayo cayó en un encino y cuando estos se acercaron a ver el altercado, se dieron cuenta que estaba la figura de cristo en él. La otra historia versa en que un campesino encontró un árbol (encino) con una figura extraña, esta resultaría ser el Cristo Negro. Así como estas, existen más habladurías al respecto del Encino, otra cuenta que cuando uno de los brazos de la misma figura toque el techo, será el fin del mundo (esto se dice porque se tiene la creencia que uno de los brazos ha ido creciendo con el tiempo). Carlos Reyes Sahagún cuenta que con base en ciertos análisis que se la han hecho al cristo, se encontró que la figura no es de madera de encino.

El Barrio del Encino se conoce por haber ofrecido grandes toreros (Arturo Muñoz La chicha, Efrén Adame, Fernando Brand, entre otros) al estado, además de que antes era un deporte muy aclamado por los habitantes de esa zona. Otros conocen a este lugar como el Barrio de Triana, puesto que fue fundado por un sevillano de Triana. El arrabal de Triana, en Sevilla es conocido por sus tendencias toreras. Tanta es la herencia torera (o quizá el afán del gobierno por internacionalizar tradiciones que ni siquiera son propias de la República Mexicana), que en la actualidad se siguen haciendo las Trianadas como parte del festejo de las fiestas del Señor del Encino (antiguamente, además de tener actividades culturales y tradiciones del barrio, se soltaban novillos).

A decir verdad, Aguascalientes tiene más herencia española de lo que se cree, dicho sea el caso de una coincidencia con la Ordenanza aplicada por el rey de España Felipe II, en el año de 1573, que decía cómo debía de ser poblada una tierra, con base en la tierra, la selección de la gente, ubicación y demás condiciones. Estos preceptos también se habían visto en la obra de Santo Tomás de Aquino De regimine principum.

En los trabajos anteriores se proponen construcciones no sólo de estructura física, sino también social, alrededor de plazas y templos evangelizadores, tal y como se dispone en la definición que proporciona el experto en la historia de Aguascalientes, Carlos Reyes Sahagún.

El acervo histórico que tiene el Barrio del Encino se remonta a su vejez; el patrimonio más grande es su templo, erigido primero como capilla en el año de 1764 concluyéndose como parroquia casi cien años después, en 1854; también cuenta con casas catalogadas protegidas por su valor histórico; el Via Crucis de Andrés López; un cuadro de Juan Correa entre otras cosas.

La remodelación del centro histórico y sus barrios no es un proyecto o idea reciente. Sí, Teresa Jiménez propuso y ya estuvo llevando a cabo el programa Barrios Mágicos, cuyo objetivo es rescatar los barrios emblemáticos de la ciudad. Pero antes el alcalde Alfredo Reyes Velázquez (1996-1998), ya se había ocupado de trabajar sobre fachadas en plazas del centro de la ciudad. Años atrás, el gobernador Miguel Ángel Barberena Vega (1986-1992) también se había encargado de recuperar el pasado de los barrios (el de la Salud), destaca el cronista.

Considerando la idea que Sahagún propone al respecto de lo que es un barrio, se infiere que en la ciudad siguen habiendo y seguirán naciendo barrios. El paso del tiempo, los sucesos y la ciudadanía les dará el valor que los cuatro Barrios de Aguascalientes lograron ganarse.

Aquí un fragmento del texto del poeta Jesús Reyes para el apartado del Encino o Triana denotando las características de aquel lejano Aguascalientes.

Rumor de gitanos viene

por la claridad del sur

rumor de voces morenas

con acentos de laúd.

Levantaron una iglesia

donde el cielo es más azul

una fuente levantaron

e, igual que en suelo andaluz,

suertes de huertas pusieron

en toda esa latitud.

 

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Adrian Javier Flores Nieves

Adrian Javier Flores Nieves

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