Opinión

¿Alito o amlito? / Cocina Política

¡Sí voy! Le dije a Isidoro Armendáriz; a conocer al famoso “Alito”, Alejandro Moreno, gobernador con licencia de Campeche, candidato a dirigir el PRI nacional. 

Así que, tras cancelar un par de compromisos, acudí a una mesa de unos 15 amigos para escuchar al joven gobernador con sus relucientes 44 años. Llevaba preparadas algunas preguntas para el joven que han dado en llamar amlito por su muy buena relación con Andrés Manuel López Obrador, presidente de México. De hecho, el propio Andrés Manuel, ha dejado ver en dos ocasiones, de manera pública, su simpatía personal por Alito. 

Mis preguntas: Oiga Usted, Alito, ¿tiene claro que pesa sobre su liderazgo moral, la alianza que se presume con el presidente de la República? ¿Cómo va Usted a lograr, desprender las decisiones internas del PRI, de las líneas políticas que sigue el gobierno de Andrés Manuel sin ofender la sensibilidad que caracteriza al tabasqueño? Y, finalmente, si a Usted le dicen Alito, ¿cómo deberemos nombrar al PRI que usted encabezará? ¿Primlove? ¿Primlito? ¿Alemanuelito? No pude presentar mis inquietudes, pues la reunión había concluido sin que yo pudiera expresarlas; así que me trasladé a otro lugar, donde se ofrecerían deliciosos alimentos al joven campechano.

Delicioso mole rojo estilo Aguascalientes, servido con arroz rojo, frijoles refritos y lechuga fresca; fue lo que se degustó en la generosidad de los diligentes y siempre dinámicos hermanos Guel Saldívar. La joven rubia diputada federal, muy bien en su papel de anfitriona; Paco y Fer, fraternos, ¡buenos muchachos! Ahí no se prestaba la situación para formular cuestionamientos, sino para observar la buena acogida que le dieron a Alejandro Moreno Cárdenas, algunos de los líderes de grupos políticos y organizaciones del PRI en Aguascalientes. 

Es difícil grillar y brillar cuando se comparte el pan y la sal. Así que todo transcurrió en cordialidad y buena disposición, además, la buena convocatoria de los hermanos Guel, que son de los que favorecen la coincidencia y la unidad de rostros diversos, permitió que los asistentes encontraran una mesa con conocidos.

Habilidoso el tal Alito, aprovechó para destacar que, esa ocasión al menos, estaban los priistas de diferentes rasgos -no todos, por supuesto- sentados a la misma mesa; bueno, cada grupo en su mesa, pero juntos al fin. 

Algo sobrado el joven cuarentero, desde mi punto de vista, como quien da por hecho que ya ganó y que sólo necesita legitimarse. Omiso, desde mi punto de vista pues, ni por asomo tocó las inquietudes, que bien sabe permean respecto a su supuesta alianza con el actual presidente de la República; pero, conocedor sin duda: el campechano sabe qué decirle a los priístas; cumple y no se aleja del guión, pues, sabe que no necesita un traspié. 

Carolina Viggiano, acompaña al exgobernador en su pretensión; ella aspira a ser la vicepresidenta del PRI, llamada Secretaria General. Las nuevas reglas de igualdad, obligan a compensar en géneros las fórmulas. No hay mucho que decir sobre Carolina, ni ella tiene mucho que decir, es de esas dilatadas trayectorias confeccionadas al poder del grupo que la cobija.

Pues sí, sí fui. Con gusto acudiré a escuchar las propuestas de los aspirantes a dirigir el PRI nacional, claro, en caso de ser invitada. Acudo para dar testimonio de lo que pretendidamente es una renovación sin par de la antigua organización política, aunque sé, o mejor dicho, tengo la convicción, que la elección está definida y que, por venir la futura dirigencia del PRI desde su más profunda entraña el cambio no tiene mucho margen. 

Quizá pueda el PRI mejorar su organización para ser más eficaz. Quizá pueda el PRI, incorporar algunos líderes sociales que refresquen el debate interno, sí. Quizá pueda la añeja institución, acercarse a la sociedad que en documentos dice representar: la popular, la clase media baja y hasta la más desprotegida, sí. Pero esperar un político innovador al frente del PRI, de quien se autodefine como “político al mil y priista al cien” es ingenuo; y pretender que Andrés Manuel López Obrador, no lo reveló como su favorito, es falaz. 

 

socorroramirez11@gmail.com

 

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Socorro Ramírez

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