Opinión

Boris Johnson: ¿bufón o estadista? / Taktika

Centro de Convenciones Isabel II, Londres, Inglaterra. 23 de julio de 2019. El candidato triunfador para ocupar el liderazgo del Partido Conservador, Boris Johnson, agradece la confianza depositada por 92 mil miembros de su agrupación política en él. El político británico, famoso por su cabellera despeinada y rubia, delinea sus objetivos: “Entregar el Brexit, unir al país y derrotar a Jeremy Corbyn y eso es lo que vamos a hacer”.

Desde el otro lado del Océano Atlántico, el hombre al que Johnson describió, en el año 2015, como una persona de “ignorancia pasmosa”: el crótalo neoyorquino, Donald Trump, tuiteó: “¡Felicitaciones Boris Johnson en convertirse en el nuevo primer ministro del Reino Unido! ¡Él será genial!”. 

Las escenas arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo el cual pretende explicar quién es Boris Johnson y cuáles son los retos que enfrentará como el próximo primer ministro del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Alexander Boris de Pfeffel Johnson nació en 1964, en la ciudad de Nueva York. Su familia es una yuxtaposición de credos y razas, pues tiene sangre inglesa, francesa, rusa y turca y sus abuelos y bisabuelos practicaban respectivamente la fe de Abraham, Jesucristo y Mahoma. Durante su niñez, Johnson fue criado entre Londres y Bruselas. En la capital de Bélgica, Johnson asistió a la Escuela Europea de Bruselas I, donde aprendió el francés.

En 1977 comenzó sus estudios en el Colegio de Eton -el alma mater de 20 primeros ministros del Reino Unido y de literatos eminentes como Ian Fleming, Aldous Huxley y George Orwell-. Johnson destacó en las competiciones de Inglés y Clásicos -la historia, la lengua y la filosofía de la Grecia clásica y la antigua Roma-. Asimismo, se convirtió en un polemista diestro.

En 1983, Johnson ingresó al Colegio Balliol de la prestigiada Universidad de Oxford. La institución de educación superior más antigua del mundo anglófono mostró quién sería el futuro Johnson: el inglés se especializó en la filosofía y literatura clásicas, coeditó la revista satírica Tributary y devino en presidente de la sociedad de debates, la Unión Oxford.

Oxford, sin embargo, también expuso el lado oscuro de Johnson: el Club Bullingdon, una cofradía de jóvenes de alcurnia proclives al consumo descomunal de alcohol y de conducta violenta. La pertenencia de Johnson y de otro futuro primer ministro, David Cameron, a esta congregación fue motivo de una obra de teatro, Posh, y de un película, The Riot Club.

En 1987, Johnson se inició en el periodismo: primero en el venerable The Times, de donde fue expulsado por inventarse una cita; luego se unió a The Daily Telegraph, donde fue enviado a Bruselas. Desde la sede de la Unión Europea, Johnson pronto adoptó una postura euroescéptica, lo cual deleitaba a una de sus más fervientes lectoras: la primera ministra Margaret Thatcher.

A principios del siglo XXI, Johnson entró al mundo de la política, pues resultó electo diputado por Henley. Desde este bastión conservador, Johnson preparó su camino para la alcaldía de Londres. En 2008, el periodista inglés resultó electo alcalde. Johnson implementó políticas públicas consideradas como “izquierdistas” tales como: un salario mínimo, la amnistía para los inmigrantes ilegales, el apoyo a  la comunidad LGBT y las “bicicletas Boris”.

El éxito de los Juegos Olímpicos de Londres 2012 aseguró la reelección de Johnson. Entonces, el político británico movió fichas: en la elección general de 2015 consiguió el escaño por Uxbridge y Ruislip Sur. Este movimiento fue percibido como el preámbulo para ocupar el Número 10 de la Calle Downing, la residencia oficial del primer ministro del Reino Unido.

En febrero de 2016, Johnson endosó la campaña a favor del Brexit, la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Johnson concibió el uso de unos caminos rojos de doble piso que llevaban la leyenda Vote Leave (“Vota por salir”, en inglés). Los críticos lo calificaron de “charlatán, quien carece del valor de incluso ser un bastardo honesto, pero usa las tácticas de un cobarde y los trucos del estafador para avanzar su inútil carrera”1.

El jueves 23 de junio de 2016 triunfó el voto a favor del Brexit. Inmediatamente, David Cameron presentó su renuncia y, tras una elección interna, Theresa May asumió su puesto. La nueva primera ministra, sabedora de la postura euroescéptica de Johnson, lo nombró ministro de Asuntos Exteriores para mantenerlo lo más lejos posible del Reino Unido.

Johnson parecía un chivo en cristalería pues su proclividad a hablar sin tapujos lo metió en problemas respecto a diferentes asuntos: Gibraltar, Israel, Myanmar, Rusia, Siria, Turquía y Yemen. En julio de 2018, tras mostrar su desacuerdo por las negociaciones del Brexit con May, Johnson renunció al Ministerio de Asuntos Exteriores. 

Tras esperar pacientemente a que May se desgastara por el Brexit y que ésta anunciara su decisión de renunciar a su puesto, Johnson preparó la campaña para ser el líder del Partido Conservador y, por ende, el primer ministro del Reino Unido. Objetivo que logró hoy, martes 23 de julio de 2019.

Johnson debe recordar que “el dilema del trabajo de un Primer Ministro es que su poseedor debe ser selectivo en sus intervenciones detalladas y, a la vez, constantemente sensible al extenso rango de actividad gubernamental”2. Si Johnson hace esto último devendrá en estadista y no será bufón. 

El escribano concluye: el Reino Unido enfrenta un escenario estratégico complicado: primero, recomponer la “relación especial” con los Estados Unidos, dañada por las filtraciones de los comentarios del embajador británico en Washington, sir Kim Darroch, respecto a Donald Trump; segundo, el deseo francés de utilizar a sus fuerzas armadas para afirmar su liderazgo en Europa; tercero, el creciente dominio de las instituciones europeas por parte de Alemania; cuarto, la guerra comercial entre los Estados Unidos y China; quinto, el resurgimiento de Rusia como actor geoestratégico; sexto, la crisis con Irán; y, por último, evitar que la fuerza centrífuga del nacionalismo escocés termine con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Aide-Mémoire. Bastante trabajo tiene el secretario de Relaciones Exteriores, el “carnal” Marcelo Ebrard: convencer a Donald Trump de que México está deteniendo el flujo ilegal de centroamericanos; y asegurar la entrada de nuestro país al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

 

1.- Oliver, Craig,. Unleashing Demons: The Inside Story of Brexit, London, Hodder & Stoughton, 2016, p. 195.

2.- Bennett, Gill. Six Moments of Crisis: Inside British Foreign Policy, Oxford, Oxford University Press, 2013, p. 6.

 

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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