Opinión

Carlos Urzúa, un hombre de economía y de congruencia / La Columna J

“Estábamos a un paso del abismo y dimos un paso adelante”.

Hace una semana escribía sobre la importancia de la economía en nuestro país. De cómo factores macroeconómicos tienen un impacto directo con la rutina de vida que llevamos y del mismo modo en cómo el comportamiento social estriba en gran medida sobre lo que acontece en el ámbito de la economía.

Estamos transitando a un momento de gran incertidumbre, tanto en una crisis de gobierno como en una crisis de alcance financiero. No se puede entender a la economía sin lo que disponga la praxis política. Es más que evidente que el panorama no es alentador, que las expectativas de crecimiento están a menos de un 1 % y que el mercado está inestable. 

Cuando los contextos son complejos y llenos de incertidumbre, es muy común que la confianza se recargue en personajes que tienen amplio dominio y conocimiento sobre su misma área. En política te pueden renunciar algunos Diputados Federales a tu grupo parlamentario, tal vez el Secretario de la Función Pública, pero no te puede renunciar tu Secretario de Hacienda. Con la macroeconomía de un país no se juega, las consecuencias pueden ser muy graves.

Carlos Urzúa no es ningún improvisado, o alguien que no tenga conocimiento sobre el ámbito económico. Tiene un doctorado en economía por la Universidad de Wisconsin en Estados Unidos, forma parte del Sistema Nacional de Investigadores como investigador nivel III, especializado en la política del gasto público, federalismo fiscal y asuntos de pobreza, del mismo modo se ha desempeñado como consultor en repetidas ocasiones para el Banco Mundial, es autor de ocho libros y tiene una experiencia en el sector público que difícilmente se puede poner en tela de juicio. Más allá del debate político, su renuncia es un acontecimiento verdaderamente preocupante. 

“Es posible, e incluso indispensable, tener un enfoque a la vez económico y político, salarial y social, patrimonial y cultural que coincidan”, Thomas Piketty.

El experto en materia económica presenta su carta renuncia, extendiendo a la luz del público que hay conflicto de intereses en la SHCP, refiere que no hay una coordinación y actitud responsable ante el tema financiero de nuestro país. 

Sin duda alguna, su renuncia es un reflejo de su elevada congruencia y de su sentido de responsabilidad, con mucho gusto, muchos políticos hubieran dejado pasar las situaciones por seguir en un puesto como el de Urzúa. Pero para el intelectual el poder no se traduce en un puesto, el poder es la capacidad de elevar las acciones a un sentido de congruencia apegado a los conceptos con la finalidad de generar progreso. 

Cuando expresó que las decisiones políticas se estaban llevando a cabo sin sustento, se refería específicamente a la cancelación del NAIM, posteriormente hizo hincapié en el tema de la construcción de la refinería, también como ya se había mencionado con anterioridad en esta columna, la construcción de una refinería es una medida totalmente retrograda, en donde se invertirá una cantidad muy elevada de dinero. 

En su entrevista con la revista Proceso, destacó que la Comisión Federal de Electricidad se encuentra en serios aprietos por la necedad de un político representativo de la gerontocracia, Manuel Bartlett. Urzúa comenta que Bartlett desconoce conceptos tan básicos como el de “valor presente”. 

“Para retomar el control del capitalismo, verdaderamente no hay más opción que apostar por la democracia hasta sus últimas consecuencias”. 

El punto preocupante ahí es que no se quiere respetar un contrato con la empresa Transcanada, el contrato se realizó por la construcción del gasoducto submarino Sistema Sur Texas-Tuxpan, y el gran detalle es que en cuanto demanden, no se podrá utilizar, esa situación pondrá en serio aprietos a todas las personas de la península de Yucatán.

La gran retórica sin sentido del presidente López Obrador aseveró que Urzúa es un neoliberal. Sin duda alguna estamos en un momento en donde los gansos le tiran a las escopetas.

Tal vez la nueva política de estado de AMLO, es que sólo exista una renuncia al mes, la realidad se compone de percepciones, y todo un país está viendo que las cosas no van bien, solo es necesario que una persona tenga el valor para que muchos más se armen de este mismo y tomen decisiones de responsabilidad y de congruencia.

De nada sirve el poder si se pierde lo que le da sentido a nuestra vida, la convicción y la congruencia. 

 

IN SILENTIO MEI VERBA.

 

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Roberto Valdés Ahumada

Roberto Valdés Ahumada

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