Opinión

Concierto de clausura del Encuentro Internacional de Música de Cámara

Horacio Franco no es sólo un extraordinario flautista, eso sería ponerle límites a su trabajo como músico, más allá de sus solventes y a menudo sorprendentes interpretaciones en vivo, su trabajo de investigación, es decir, su labor como musicólogo es impresionante y yo la pondría en el mismo nivel, o quizás incluso por encima de su trabajo como intérprete. 

La investigación musical y el rescate de algunas obras que han resultado imprescindibles en el repertorio de la música de concierto en México son de una importancia incuestionable. Fue justamente él con el ensamble la Capella Cervantina quien hizo esa maravillosa grabación de la Misa en sol a cinco voces con tenor solista de Manuel de Sumaya hasta ese momento la única existente, eso fue en 1997, seguramente ya existen en la actualidad otras versiones pero la grabación de Franco es un referente obligado en la música sacra de este país.

Pues bien, fue justamente a Horacio Franco a quien se le encomendó protagonizar el concierto de clausura del décimo quinto Encuentro Internacional de Música de Cámara el pasado domingo 14 de julio en la sede del Encuentro el Teatro Morelos, lo hizo desde dos perspectivas, como solista en la flauta y también como director de la Orquesta de Cámara del Festival, me queda claro que su trabajo como solista supera por mucho lo realizado desde el podio del director, pero insisto, más allá de eso hay que entender a Horacio Franco desde un punto de vista global, su potencial es tan grande que de verdad no acepta etiquetas porque las etiquetas sólo limitan en un estéril intento de clasificar, él está más allá de todo necio intento de clasificar.

Por otro lado, como flautista, su repertorio va desde el más exigente y ortodoxo barroco hasta las más atrevidas partituras de música de cámara, por ejemplo, lo realizado en la obra de Eugenio Toussaint Estudio Bop No.1 para flauta solo, la partitura lleva al intérprete hasta las últimas consecuencias y el maestro Franco no parece tener la menor dificultad en resolver solventemente los retos que propone Toussaint en su partitura.

No me imagino lo que para estos chicos participantes del Encuentro significó haber tocado en una orquesta con el maestro Franco, sin contar todo lo aprendido durante la semana del 7 al 14 de julio, como dice el maestro Rafael Machado, director artístico del Encuentro, la semana más esperada del año, y sin duda lo es para todos los melómanos.

Como cada año, este no fue la excepción, se entregó el Premio Ponce y una cantidad en efectivo que en esta ocasión fue más generosa, lo que de verdad llena de satisfacción ya que mientras en el país la cultura sufre de una grosera y obscena mutilación de presupuesto, en Aguascalientes se sigue dando el justo valor a una verdadera necesidad, es decir el arte, la cultura. Cuando entendamos que la inversión a la cultura y al arte es una necesidad de primer orden, cuando entendamos que el arte y la cultura no son un bonito accesorio, sino parte integral e indispensable de la formación de una persona, ese día tendremos otro país, sólo desde esta trinchera podemos combatir la corrupción, apostándole a la educación, es decir, al quehacer artístico y a la cultura, no con discursos bonitos.

Pues bien, en este año el ensamble ganador fue el dúo Contrastes originarios de San José de Costa Rica, integrado por Karlyn Salazar en el clarinete y Eleazar Membreño al piano, además de la ratificación entregada al maestro Franco como embajador del Encuentro, reconocimiento que también le fue entregado al maestro Lavista, compositor en residencia, a Jorge Federico Osorio, que ya no estuvo presente en el concierto y ceremonia de clausura porque su vuelo salió el domingo temprano.

Este del décimo quinto aniversario fue un gran Encuentro, no dudo que durante el proceso de una semana se hayan presentado cualquier cantidad de inconvenientes, pero el entusiasmo de los participantes, organizadores, del maestro machado, director artístico del Encuentro, del cuarteto en residencia José White, de las autoridades del ICA, todo seguramente en equipo, como debe de ser, superaron todos los obstáculos y el resultado final fue extraordinario.

Lo bueno del asunto es que el verano continúa con todo lo que esto representa en términos musicales, ya está a la puerta el quinto Encuentro Violoncellístico de Aguascalientes (EVA) y más tarde el Festival de jazz, este es otro de los atractivos de esta temporada estival. La Sinfónica de Aguascalientes reanuda sus actividades al finalizar agosto, muy cerca del inicio del otoño y eso será muy interesante, ya lo comentaremos en su oportunidad. Por lo pronto, que la música siga. 

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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