Opinión

De economía y otros disparates / Enredos Financieros

Estimado lector, este día me gustaría hacer una reflexión sobre el término ECONOMÍA, ya que este nuevo gobierno (y desde Salinas de Gortari) ha sido utilizado de diversas formas y para utilizar a gusto de cada uno de los gobernantes.

Actualmente se habla mucho de que el modelo económico de gobierno de los sexenios pasados era “neoliberal” y que el actual es un modelo económico “moral”, como dijo en su conferencia mañanera el presidente Andrés Manuel.

Primero, me gustaría acotar que los sistemas económicos se dividen solamente en dos tipos, y esos tienen varias corrientes. El primero, es el sistema económico de libre mercado, capitalista o de corte liberal. El segundo, es el sistema económico centralista donde el gobierno es el que dicta la última palabra. Entre estos dos, hay varias corrientes que son más o menos radicales entre uno y otro y que quizá se llegan a trasponer uno con otro. El sistema liberal radical es aquel donde el gobierno no hace más que legislar sobre el actuar de los ciudadanos y la sana convivencia entre unos y otros, pero en cuanto a mercado no dicta nada, solo vigila que las grandes variables macroeconómicas no se desequilibren y entonces dará recomendaciones. Aquellos que piensan que el fascismo es la expresión más radical del libre mercado están confundiendo los sistemas políticos con los económicos. La postura más radical del sistema centralista es donde el gobierno es el único que puede tener empresas y dar certeza económica y en donde los particulares se convierten meramente en espectadores de las políticas económicas, esto es lo que sucedió en la Unión Soviética y en Cuba. Se ha siempre relacionado al sistema político con el sistema económico, así, se ha pensado que tradicionalmente la derecha política (los conservadores o fifís) pugnan por el libre mercado, y los de la izquierda política (los liberales o chairos) pugnan por el centralismo económico.

La realidad es más compleja de lo que se puede manejar en ese sentido. Donald Trump viene de la derecha política estadounidense, pero en su manejo de la economía tiende más a la economía liberal cerrada, hacia adentro del país, que una economía de mercado libre donde el tránsito de mercancías es el necesario para elevar el nivel de vida de sus ciudadanos. Y también podemos ver el caso de Angela Merkel, que bajo la insignia política de izquierda, tiene un sistema económico liberal donde pugna por un sistema abierto y de libre mercado. 

Así llegamos al caso de México. La corriente neoliberal se fundó en los años 1930, donde se pugnaba por un sistema que regresara a las raíces del capitalismo, y que se lograra un mercado libre de presiones del gobierno. Decir que el gobierno de Salinas a Peña Nieto es neoliberal es una gran mentira. El gobierno seguía dando instrucciones a la planta económica y los inversionistas estaban pendientes de que iba a hacer el gobierno. El mismo Carlos Salinas de Gortari bautizó a su forma de gobernar en cuanto a economía como “liberalismo social” y llego hasta a hacer un decálogo de lo que se tenía que hacer. La realidad es que Salinas, Aspe y todo su gabinete, seguía las terapias de choque para las economías latinoamericanas que está ideando en el FMI y en el BM el mismo Rudiger Dornbusch economista que se especializaba en América Latina y que fue de experimento en experimento hasta que en México su teoría económica parecía que se había cristalizado. Siendo influyente en su país, fue el promotor económico del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y manifestaba un infierno económico para México si no se lograba materializar. El tratado se materializó, pero las crisis volvieron al país en el año 1994. La disciplina fiscal y otros cambios menores que el equipo de Ernesto Zedillo dieron estabilidad macroeconómica a México y los demás presidentes solo siguieron el guion que estaba escrito. ¿Dónde se equivocaron? En que no hubo una justa repartición de oportunidades y riqueza en el país. 

Ahora vienen a decirnos que el sistema económico de México cambiará a uno “moral”. Mentira. El sistema económico que se está proponiendo es el centralista, donde el gobierno dictará y será partícipe económico de las unidades estratégicas. El nuevo plan de Pemex es desperdiciar dinero. Andrés vive en la década de los años setenta, cuando los yacimientos petroleros de México nos situaron en el lugar cinco de reservas mundiales, con un embargo petrolero árabe que permitió cierta bonanza petrolera en el país. Ahora somos el número 25 y cayendo en reservas, sin embargos petroleros, y con una reconversión de las industrias hacia una cada vez menor participación de los derivados del petróleo.

Que no nos quieran marear, no existe tal economía moral, eso, es un disparate total.

 

finanzasmodernas@gmail.com

 

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José de Jesús González Serna

José de Jesús González Serna

1 Comment

  1. Agustín Bernal
    17/07/2019 at 11:40 — Responder

    ¿Y si el poder político se divorcia sanamente de la actividad económica al estilo de los Aztecas? Ellos tenían al grupo de Pochtecas, los comerciantes, con sus propios tribunales, su autogobierno… aquí tenemos juzgados mercantiles, los empresarios están organizados en cámaras, existe la comisión de competencia económica y leyes antimonopolios… Cómo me gustaría un presidente que NO prometiera crecimiento económico sino aceptara el descrecimiento inevitable, que no interviniera en el mercado interno ni se preocupara por el externo y, que en cambio, se dedicara a la gobernanza del país, a encontrar a lxs desaparecidxs, castigar los crímenes… Que cumpliera las leyes ambientales que ya tenemos y muy buenas y que por lo mismo abandonara megaproyectos que en veinte años serán elefantes blancos…
    Cómo me gustaría…
    Saludos José de Jesús

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