Opinión

De los comics a la realidad / Opciones y decisiones

Quedó escrito como epílogo del episodio selvático, que al estentóreo grito de “¡Yo, Tarzán!”, a la velocidad de salto de liana en liana, transitaba el imaginario campeón de la perestroika a la mexicana, sin que fuerza alguna se interpusiera a su poder reductor de cabezas y achicador de estructuras. Al son de sing, zaz, paf, thump, cuaz, rumble… quedaban sembradas en el suelo frío de las forestas, estructuras, programas, proyectos, fondos, instituciones, institutos desconcentrados y autónomos, como producto de una implacable acción depuradora de la corrupción y la impunidad que, de haber iniciado como un simple ejercicio de rediseño a cargo del Dr. Gerardo Esquivel Hernández, del Presupuesto (downsizing/reducción, achicamiento), pasó a ser velozmente una Reestructuración -en acto- (restructuring/o perestroika) de mucha mayor envergadura y, por tanto, significación económico-política. 

Quedamos en que el que fuera o pareciera “Yo, Tarzán”, Secretario Carlos Manuel Urzúa Macías, ya salió del círculo en el poder, para quedar a la vista quien sí ejercía como verdadero Hombre Mono de esa acelerada y atropellada égida supresora de estructuras y modelos declarados tan inútiles como fi-fí’s y neoliberales, nada menos que el propio presidente Andrés Manuel López Obrador. Quien con toda honestad y valentía, hay que decirlo, reconoció ser y tener la mano que blandía el ajusticiador machete reductor y supresor de instrumentos calificados de retrógrados y malquerientes del Estado mexicano. 

Según su voz, tenía que hacerse este cambio radical de orientación del modelo neoliberal, para instaurar el nuevo de la Cuarta Transformación. Ahora, el mando de la dependencia pasa a las manos del nuevo Secretario de Hacienda, Arturo Herrera Gutiérrez, que se desempeñaba como Subsecretario encargado de la Subsecretaría de Ingresos. Según el comunicado No. 068 de dicha dependencia asume el cargo con fecha 9 de julio, 2019. Y es ratificado por la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, en la Ciudad de México, este jueves 18 pasado, con 341 votos a favor, 74 en contra y dos abstenciones, en el pleno aprobatorio el dictamen.  (https://bit.ly/2Gjcmz4 ). Quien en el ámbito académico ha impartido cursos de microeconomía y macroeconomía en el Colegio de México y de política monetaria en la Universidad de Nueva York. Es licenciado en economía por la Universidad Autónoma Metropolitana -Unidad Iztapalapa–, maestro en economía por el Colegio de México y candidato a doctor por la Universidad de Nueva York.



En la separación de su cargo, Urzúa Macías explicitó mediante su carta respectiva de renuncia, velada  evidencia y denuncia de la incompatibilidad de su espíritu y empaque profesional con el modo gerencial del Ejecutivo. Hecho que yo califiqué como una contradicción de primer grado, al más alto nivel. Ahora queda por ver, si esta odisea de tronchar los elementos parásitos e inútiles del bosque, seguirá bajo la égida del nuevo Hombre Mono, Arturo Herrera, cuyos símbolos de poder ya le transfirió el presidente, para que ejerza este ministerio simbólico; y al que le deben obedecer la fauna y los habitantes de esa jungla fantástica de la Administración federal. Y todo ocurre en nuestra meridional América. 

Hasta aquí, la lectura simbólica del análisis de la cultura, en que hubimos de saltar de las andanzas y venturas del Quijote, a los comics legendarios que dejaron imborrable huella en nuestro imaginario popular; y que nos deja precisamente en el renglón en que las cosas y hechos que ocurren realmente en la historia, sí tienen efectos y repercusiones en las esferas tanto del ámbito público como en el privado de la inmensa mayoría de los ciudadanos, que nos quedamos a la expectativa de lo que pase, según sea causado o motivado por las gentes de poder. 

Recuperemos algunos puntos sobresalientes. Y quede constancia de que no es sino mi hipótesis de trabajo.

1º) De un simple rediseño (reducción/downsizing) del Presupuesto, que es sin duda un elemento fundamental de la macroeconomía, se pasó a una verdadera Reestructuración, tanto de dependencias como de programas y proyectos estratégicos de gobierno, y tan es así que los sensibles mercados lo captaron por incidir en la propia economía política del Estado que, ante México y ante el mundo, emergió como una megarreestructuración fiscal en acto, con secuelas de afectación directísima a los elementos y factores mismos de la producción, distribución y consumo de la economía mexicana, entendida como un todo. Su comentario y debate público pronto pasaron del anecdotario a la polémica y, de ésta, a la devaluación práctica de la económica a la mexicana. Las sucesivas valoraciones a la baja de la economía de México, son patentes. 

2º) De ese gran centro nodal de la Macroeconomía penden las llamadas Políticas de Desarrollo, que por contraste se conviene en llamar Micro-Políticas, para diferenciarlas del centro hegemónico que define todo lo que es Macro-Social, tanto a nivel de poder político propiamente dicho, como económico. Y sus normas aplicables quedaron conformadas por ambas cámaras del cuerpo legislativo. La nota general que es consistente resulta en la escasez sistemática de los recursos y, que por tanto, nunca alcanza a la satisfacción completa de las necesidades; por lo que esta línea de micro-políticas estaría permanentemente en la precariedad y en la insatisfacción cabal de las necesidades específicas que dicen atender. Políticas específicas que el presidente López Obrador sintetizó en 10 compromisos sometidos en la 2ª Consulta ciudadana preparatoria y que da cuerpo y carne a su política social vigente. Ello sin demérito de lo que configuró como 100 compromisos/acciones históricos para el resto del sexenio, y que el mandatario dice llevar –a un año de su triunfo- ya al 80% de cumplimiento. En ello iba el Presupuesto de Egresos, ahora vigente. 

3º) Para las ciencias Administrativas, no resultan triviales las innovaciones de las 3-R’s (tres “erres”): Re-estructuring, Re-locating, Re-careering (Re-estructuración, Re-ubicación, Re-encarrerarse). De las cuales, la primera derivó –al menos en español- otra “R”, refiriéndose al cuerpo de una dependencia gubernamental o a una unidad productiva, “Recortar” (downsizing) la plantilla básica de trabajo. La prueba viviente y fehaciente de este tipo de intervenciones es la ahora próxima a extinguirse Policía Federal Preventiva, PFP, que evoluciona hacia la novísima Guardia Nacional. La lucha de sus integrantes por la sobrevivencia laboral, como elementos policiales en activo, muestra en carne viva, lo que significa la aplicación imparable de una transformación de forma y figura, protocolos y normatividad, así sean por mandato constitucional. 

4º) La otra variable de esta hipótesis de trabajo –aunque suene pretencioso-, es el posicionamiento y/o deslinde de los estados que conforman como entidades soberanas la Federación, precisamente ante las acciones tendientes a la Cuarta transformación, ya que les plantean una toma de decisiones a la vez que problemática, también como dilemas. En efecto, son los gobernadores y presidentes municipales, desde lo local, quienes tienen que lidiar con esta disyuntiva del gobierno central, cuya justificación se lanza so pretexto de “corrupción” de los actores de dichas mediaciones, ya sean de la sociedad civil o surgidas desde los numerosos Delegados Federales que ya eran demasiados, acorde con la visión de las leyes de austeridad, y por ellas reducidos a uno solo por entidad federativa, por ello apodados super-Delegados. 

Sabemos que, al final, mutatis mutandis, los riesgos de una “perestroika” sobre la representación federal ante los estados, el recorte presupuestal general y la necesariamente diferente asignación de Prestaciones a cada entidad, pudiera conducir a una “balcanización” o dispersión de gobiernos locales, como ocurrió en mayor escala con los países del disuelto pacto pan-soviético, ya que en tales condiciones es una verdadera tentación la de tomar distancia del poder central, especialmente de los gobiernos con distinto signo político. Y, por otro lado, la perestroika organizacional interna al gobierno federal, puede poner en grave predicamento a los elementos e instrumentos mismos de su ejercicio y práctica de conducción desde dicho poder no solo mayormente centralizado, sino enderezado en sentido vertical de un solo hombre. 

La analogía simbólica que he descrito se torna crítica debido al estancamiento económico ya discernible ahora por el entorno internacional y políticas voluntaristas de los EE.UU.AA bajo el presidente Donald Trump, que plantean un mundo de futuros inciertos. Ante lo cual veo oportuno el llamado que hiciera, en su toma de posesión, el presidente Obama, al prestar juramento del cargo: “Pero aquellos valores de los cuales depende nuestro éxito -honestidad y duro trabajo, coraje y juego justo (“fair play”), tolerancia y curiosidad, lealtad y patriotismo- estas cosas son viejas. Estas cosas son verdaderas. Ellas han sido la fuerza silenciosa del progreso a través de nuestra historia. Lo que se requiere, entonces, es el regreso a estas verdades. Lo que se necesita de nosotros ahora, es una nueva era de responsabilidad, (…). Este es el precio y la promesa de ciudadanía”. Así se expresó desde el Capitolio. (EFE. Washington. 20 enero, 2009).

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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