Opinión

El salario no es como lo pintan/ Opciones y decisiones

Desde tiempos ancestrales de la humanidad, los anhelos de avance en las condiciones materiales de sobrevivencia habían tenido un punto de referencia muy concreto, el autoabasto alimentario. Este era el patrón de medida para saber si una comunidad era próspera o pobre, autosuficiente o precaria. Y los científicos sociales de esas eras históricas, convenían en que este anhelo fundamental de coexistencia pacífica de una sociedad radicaba principalmente en el modo de producción dominante, al uso. Todo un concepto que encuadra la forma básica de organizar socialmente las tareas primarias de producción de los insumos esenciales para proveer la nutrición de todo un pueblo. 

A ese modo de producción -económica- se le añadió el adjetivo de “tradicional”, para significar principalmente la generación alimentaria básica o agrícola/pecuaria que proveyera la pervivencia digna del núcleo social elemental organizado en torno a la unidad de la familia campesina. Tomó centurias, si no milenios, superar esta organización tradicional campesina para la producción económica. La familia y este tipo de producción primaria de materias primas o alimentos del campo, fundaron el salto al cambio o desarrollo que habría de sobrevenir con el arribo de la llamada “revolución industrial”. Un modo de producción que hubo de evolucionar a formas cada vez más complejas y sofisticadas con base en la renta del trabajo vivo o salario remunerado por tiempo de trabajo entregado, generalmente para la transformación de materias primas, ahora productos artesanales o industriales de cada vez más complejas tecnologías.

La noción del capital, hubo de imponer el nuevo modo de producción industrial, con base en el concepto central de valor, ya no como un atributo sustantivo inherente a una cosa, sino como la apreciación generada gracias al poder de cambio de un bien por otro, pero de distinta naturaleza: el trabajo humano vivo que se inserta en un objeto al momento de transformarlo y dotarlo con un nuevo valor de cambio; es decir el precio relativo al tiempo de trabajo vivo invertido en él. Es el nacimiento de la mercancía, y con ella el intercambio mercantil. Aquí es donde nace la forma dineraria, como representación universal de todas las mercancías, y su intercambio por supuestos valores equivalentes de su precio. La humanidad había renacido al modo de producción mercantil, con base en el valor de cambio, con éste a la forma dineraria, desde la cual se opera la más endiablada metamorfosis que enajena el plusvalor -no pagado a su generador-, pero sí apropiado por el dueño del capital de trabajo, y progresivamente acumulado en la formación de su riqueza dineraria, ahora sí constituido como Capital financiero, con representación universal a todas las mercancías producidas en el planeta. 

Perdón por esta gruesa caricatura, que describo a grandes trazos, pero que nos sirve de un breve recordatorio de que la precariedad de vida de una comunidad humana o su abundancia de recursos materiales de manutención, dependen centralmente de la forma de organizar y distribuir socialmente estos elementos de producción, distribución y consumo, y que dan pie al grado de desarrollo de una sociedad determinada. De manera que para medir esa situación particular que guarda una comunidad con respecto a su expectativa o posibilidades de pervivencia y desarrollo, tenemos que recurrir a técnicas de medición que traduzcan lo más fielmente posible cuál es el estado actual en que se encuentra y de qué tamaño es su posibilidad de incremento o de escasez, en un plazo dado. 

En la actualidad, inmersos en la era del capital global, monopólico y hegemónico de países centrales dirigentes, se ha convenido en un tipo de medición que hubo de acuñar un experto estadístico italiano Corrado Gini, por ello llamado Coeficiente Gini. Que es una medida económica que sirve para calcular la desigualdad de ingresos que existe entre los ciudadanos de un territorio, normalmente de un país. El valor del índice de Gini se encuentra entre 0 y 1. Siendo cero la máxima igualdad (todos los ciudadanos tienen los mismos ingresos) y 1 la máxima desigualdad (todos los ingresos los tiene un solo ciudadano). Este mismo concepto de desigualdad se puede entender gráficamente a través de la curva de Lorenz. (Fuente: https://bit.ly/2T7nraQ ). El índice de Gini es una de las métricas utilizada para orientarnos respecto a la desigualdad económica. Cuanto mayor es el índice de Gini mayor es la desigualdad de los ingresos en la población. Es decir, unos pocos cobran más que el resto de la población. Al contrario, cuanto más cercano a cero es el índice de Gini menor es la desigualdad de los ingresos y, por tanto, menor es la desigualdad económica. Es recomendable que un país o región no tenga coeficientes de Gini cercanos a uno, ya que eso querría decir que la sociedad, monetariamente hablando, es muy desigual. En conclusión, una sociedad desigual se asocia con una sociedad con poco bienestar económico y con un deficiente estado de bienestar.

Nos interesa para el caso presente la condición en que se encuentra Aguascalientes, como entidad federativa, para poder evaluar así, sus posibilidades y expectativas de desarrollo, de bienestar y, por ende, de su calidad de vida. Pues bien, está métrica para nuestro estado, la monitorea periódicamente el Coneval y la pública la Sedesol en su Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social 2018. Con datos del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017. 

De cuyo extracto cito lo siguiente: Balance y prospectiva del desarrollo social en Aguascalientes 2018. El Informe Anual sobre la Situación de Pobreza y Rezago Social en el estado de Aguascalientes y sus municipios destaca la reducción consistente de la población en condición de pobreza y de la población en condición de pobreza moderada en el periodo comprendido entre 2010 y 2016. Así lo indican las cifras recabadas: Población en Pobreza, (2010) 456,837 / Coeficiente Gini, CG. 0.507; (2012) 467,560 / CG 0.479; (2014) 442,866 / CG 0.486; (2016) 369,652 / CG. 0.416. * Estimaciones del Coneval con base en el MEC 2016 del MCS-ENIGH. 

Impacto positivo de la inversión en el abatimiento de la pobreza. Entre 2010 y 2016, el número de personas en

situación de pobreza se redujo en 87.19 miles, lo que representa una disminución en la incidencia de 9.9 puntos porcentuales. Por otra parte, el coeficiente de Gini se ubicó en 0.416 lo que representa una disminución de 0.091 puntos con respecto a lo registrado en 2010. 

Los esfuerzos para abatir la pobreza y garantizar el ejercicio de los derechos sociales en la entidad pueden percibirse por medio de la disminución consistente de cada una de las carencias sociales. En el periodo 2010 – 2016 se observa que el mayor avance en puntos porcentuales se dio en el indicador de carencia por acceso a la seguridad social, el cual pasó de 49.3% a 40.4%, lo que representa una reducción de 8.8 puntos porcentuales. El segundo indicador con mejor desempeño es la carencia por acceso a los servicios de salud, que cayó de 19.7% en 2010 a 12.1% en 2016, lo que representa un decremento de 7.6 puntos porcentuales. Otro avance importante se aprecia en la población con ingreso inferior a la línea de bienestar, que pasó de 46.2% a 38.8%, lo que implica una disminución de 7.4 puntos porcentuales. 

El combate a la pobreza multidimensional ha estado acompañado por el fortalecimiento del ingreso de las personas, a través de acciones que incentivan la creación de empleos formales. De acuerdo con los datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el número de trabajadores afiliados en la entidad se incrementó en 76.1 miles de personas del cuarto trimestre de 2012 al tercer trimestre de 2017. Lo anterior concuerda con la tendencia negativa de la Tasa de Informalidad Laboral, la cual se ubicó en 42.5% en el tercer trimestre de 2017. 

A modo de conclusión. Tomando en cuenta los resultados obtenidos, es posible concluir que hay una mejora en la mayoría de los indicadores de pobreza en la entidad. Algunas áreas de oportunidad se identifican en el reforzamiento del gasto para abatir la carencia por acceso a la alimentación, la carencia por acceso a servicios de salud y el rezago educativo, indicadores que se encuentran 2.86, 3.40 y 3.44 puntos porcentuales por debajo del promedio nacional, respectivamente.

Sin embargo, siguen existiendo indicadores que timbran el botón de alarma. el estado de Aguascalientes está entre las entidades federativas donde los hogares más ricos concentran mayor ingreso, situación local que es comparable con Puebla, Coahuila, Yucatán, Zacatecas, Hidalgo, Chiapas y Oaxaca, curiosamente entidades que presentan en el país los mayores grados de dispersión demográfica -localidades menores de 2,000 habitantes-, predominio agrícola y densidad poblacional indígena. Y en este sentido tenemos que: Aguascalientes en el 2010, presentó que los recursos económicos tienen mayor movilidad en los deciles (segmentos del sistema decimal que nos rige) superiores, a saber: al 37.3% del total de ingresos del estado le pertenecía al diez por ciento de los hogares más ricos. En el pasado año 2014, este sector de la población obtuvo un poco menos, es decir el 35.9%. Para ponerlo en términos de contraste, resulta que en Aguascalientes, el decil de los ricos tiene un ingreso mensual promedio de 55.349 pesos, en tanto que el decil de menos favorecidos ingresa 2,451 pesos. Eh ahí la diferencia! (Fuente: Eugenio Herrera Nuño, “Distribución y transferencias de ingresos”, que publica en su columna El Apunte, de este diario. Martes 11/08/2015), 

Y esta nota debe ser para nosotros una importante advertencia: Nunca como ahora los medios de producción, circulación y cosificación dineraria de la economía están siendo la causa de producción de mayores brechas sociales y culturas diferenciadas no por el bienestar y calidad de vida alcanzados, sino por el distanciamiento cada vez más profundo y acelerado de la desigualdad de ingreso de las familias y, por ende, del factor fundamental de la fuerza de trabajo viva, que según el riguroso análisis marxiano del Capital, es -ya sin tapaderas, ambages o metamorfosis ideológicos de los dueños del Capital dirigente y dominante- la única fuerza natural en este Universo hecho de materia y tiempo capaz de generar riqueza.

 

franvier2013@gmail.com

 

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Francisco Javier Chávez Santillán

Francisco Javier Chávez Santillán

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