Opinión

John Lord y el órgano Hammond como una extensión de su cuerpo / El banquete de los pordioseros

El pasado 16 de julio se cumplieron años de la muerte de John Douglas Lord, o simplemente Jon Lord como se le conoce en el mundo de la música, y con el pretexto de su séptimo aniversario luctuoso dedico a él el Banquete de hoy.

Hay una inmensa diversidad de tecladistas en el rock, entre ellos Keith Emerson, para quien esto escribe el mejor, o Rick Wakeman, ambos, además del piano son excelentes tecladistas con toda esa infinidad de sintetizadores, modulares Moog, mini Moog, pianos eléctricos y otras variantes de teclados. Tony Pagliuca de Le Orme que oscila con la misma solvencia entre el piano y el órgano Hammond, Pete Bardens de Camel, Rick Wright de Pink Floyd, Tony Banks de Genesis, el impresionante Rick van der Linden, primero con Ekseption y después con Trace o también de Holanda Thijs van Leer tecladista del Focus. En fin, la lista seguiría casi de manera interminable pero no es el objetivo del presente banquete, cito todos estos nombres de verdaderos virtuosos de las diferentes formas de teclados para poner en  contexto la incuestionable grandeza de Jon Lord, tecladista de Deep Purple, o más que tecladista, mejor lo ubicamos específicamente como organista Hammond, quizás es el mejor.

Mira, yo siempre he estado en contra en eso de decir quién es el mejor, finalmente en estos niveles de música con estándares tan altos se hace complicado y el tema tiene mucho que ver con preferencias personales, pero indudablemente que Jon Lord tiene que ser considerado como uno de los mejores en el rock en general en los  teclados pero también en la composición, su formación académica le permite abordar el trabajo creativo con elementos de la música erudita y hacer orquestaciones de primer nivel, de hecho su formación académica la inició desde temprana edad, a los cinco años inició su formación como pianista y para los nueve ya era un pianista de nivel muy respetable y estos años de formación se encontró de frente con el jazz y el blues y su interés por otras formas de manifestarse musicalmente fue casi inmediato. Empezó a formar agrupaciones orientadas hacia estos lenguajes. Ya a finales de los años 60, en 1968 para ser preciso, se integra al grupo llamado Roundabout que no tardaría en cambiar su nombre por el de Deep Purple y así nacía una de las mejores agrupaciones en la siempre inconclusa historia del rock, de hecho a me resulta imposible entender la música de Deep Purple sin el órgano de Lord, su sonido es imprescindible, no sólo en el perfil musical de su agrupación, sino en general en el diseño del sonido del rock de los años 70 y de manera paralela con Deep Purple y específicamente en las eventuales pausas de la agrupación Jon Lord aprovechaba para dedicarse de lleno al trabajo creativo, de hecho debemos entender a Lord como uno de los puntos de convergencia entre el rock y la gran música de concierto, exactamente como sucede con músicos como Keith Emerson, Robert Fripp o Frank Zappa, todos ellos fungen como ese punto de equilibrio y coqueteo de diferentes lenguajes musicales que incluso, en algún momento parecían irreconciliables, sobre todo para los conservadores y puristas de los diferentes géneros musicales y ya ves, ese punto de convergencia de dos lenguajes musicales diferentes que en inglés se le conoce como Crossover terminó por ser una de las mejores cosas que le han pasado a la música en el siglo XX y lo que va del XXI.

Como lo hemos comentado líneas arriba, Jon Lord se dedicó no sólo a la ejecución virtuosa del piano y el órgano Hammond, sino también al trabajo de composición, pero no sólo de los temas musicales de Deep Purple que ya de por sí son excelentes, sino de obras de perfil académico con las exigencias técnicas que esto supone, de su producción solista destaca la Suite Gemini que yo considero uno de los mejores trabajos de un músico de rock abordando un lenguaje académico, se interpretó en vivo por primera vez en el Royal Festival Hall de Londres en septiembre de 1970, que se convirtió en la base para su primera producción solista llamada igualmente Gemini Suite, de 1972, y en donde contó con la voz de Yvonne Elliman y el cantante y pianista Tony Ashton, la Orquesta Sinfónica de Londres. También está el Concerto for group and orchestra en vivo desde el legendario Royal Albert Hall de Londres que hizo con Deep Purple. Debemos destacar sin duda sus frecuentes colaboraciones con Eberhard Schoener, compositor, violinista, director de orquesta alemán que entre muchas cosas dignas de mencionarse, fue uno de los primeros interesados en el sintetizador diseñado por Robert Moog, consecuencia de estas colaboraciones apareció el segundo disco de Lord, en 1974, llamado Windows, sin duda se trata del trabajo más atrevido, más experimental de Lord que generó opiniones muy diversas pero abrió la puerta para el trabajo más personal, quizás más íntimo y confidencial, pero también el más fuerte, el mejor trabajo orquestal de Jon Lord, se llama Sarabande, de 1975, con el mismo Schoener dirigiendo la Philharmonia Hungarica.

Jon Lord fue una de mis primeras referencias en el rock, el sonido de su órgano Hammond me recuerda a aquella época, no sé, quizás 1977 o 1978 cuando mi insaciable curiosidad musical me llevaba -y me sigue llevando- a descubrir muchas cosas que hoy son verdaderos monumentos en el rock, ¿cómo no recordarlo?  En memoria del gran Jon Lord.  

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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