Opinión

La estabilidad que nunca habíamos tenido / De imágenes y textos 

Oiga, ahora sí ya me está preocupando esto, pensé que eran bromitas las tarugadas del señor tlatoani, pero no, cada vez son más y están afectando la estabilidad económica del país, la seguridad; nuestra credibilidad en los mercados internacionales ya no es tan buena; si hablamos de política interna, a la que menos escuchamos nombrar en los medios de información y comunicación es a doña Olga Sánchez Cordero, y no es precisamente porque las cosas estén en paz y armonía, acaso Marcelo tendrá que entrarle al quite en los asuntos de política interna, nuestro “vicepresidente” podrá resolver el conflicto de los policías federales, ya ve que no quieren pertenecer a la Guardia Nacional. 

Y hablando del tema, me parece una falta de respeto que el inquilino de Palacio Nacional siga desacreditando todo lo que no es de su agrado o conveniencia, no sé por qué me recuerda a los perfiles de los dictadores latinoamericanos y lo más raro, que nadie lo quiera ver así; en fin, regresando al tema de los azules, están en su derecho de manifestarse y reclamar lo que por contrato les corresponde, estoy de acuerdo que en nuestra Policía Federal como en todas las corporaciones existan negritos en el arroz, ovejas negras o como les quiera llamar, pero en su mayoría son mexicanos comprometidos con su chamba y con la responsabilidad que les confirieron al ingresar a las filas de la dependencia, sin embargo, el jefe supremo afirma con toda seguridad y sin los pelos de la burra en la mano que los alborotadores no son integrantes de la corporación o bien son los flojos que no quieren trabajar, o son los grillos de siempre, o es el ala corrupta de la Federal, en fin, un sinnúmero de adjetivos calificativos que están de más cuando la denuncia es legítima, estamos hablando de condiciones de trabajo nada más. De verdad, estimado lector, esto que está pasando ya no es normal, mire, échele un ojo a los sexenios anteriores, no estoy lanzando flores a ningún expresidente, pero creo que don Andrés está superando las malas decisiones y los disparates del Quique, las cosas están cambiando dice el vocero-presidente cada mañana, vamos bien, vamos por buen camino, estamos acabando con la corrupción, ¿con la corrupción o con el país? Qué de malo tiene ser empresario, ellos dan empleos al resto del pueblo sabio ¿o no? Pareciera que la iniciativa privada es el mismísimo demonio, ellos son los malos y el gobierno los buenos, entonces se debería garantizar el empleo para todas aquellas personas que están perdiendo su trabajo dentro de la iniciativa privada porque los empresarios están siendo ahorcados en sus finanzas. 

No iba a ver cacería de brujas, sin embargo, la hay, yo no estoy diciendo que esté de acuerdo que no se castigue a los delincuentes de cuello blanco, adelante, que se les persiga y se les juzgue con la ley en la mano, pero creo que hay maneras para hacerlo. Qué me dice de los actos de corrupción del actual gobierno, cuánta obra por adjudicación directa se está entregando, dónde están los camiones tipo pipa que se compraron a principio de año derivada de la crisis de abastecimiento de combustible fósil, que dicho sea de paso fue una excelente estrategia para marcar territorio por parte de la oficina de la Presidencia de la República. Cuánto está costando la cancelación de la obra del aeropuerto de Texcoco y el proyecto sin fundamento en Santa Lucía, qué pasa con Dos Bocas, a quién se le adjudicó la obra, quiénes son las empresas beneficiadas que serán responsables de la construcción, sobre todo cuando a Pemex le hace falta un pulmón para seguir viviendo, quién va a construir el Tren Maya, ¿sabemos cómo se hizo la licitación, hubo un concurso para adjudicarse la obra, quién responde por esos manejos opacos en la actual administración? Nadie, recuerde que las cosas del pasado hacen que todo esté mal y que por eso se tengan que tomar decisiones radicales y peligrosas; hasta cuándo dejaran de culpar a las administraciones pasadas de todo lo que está pasando en el presente. Es fácil encontrar a un culpable, señalarlo, ponerle la etiqueta del malo de la historia y fincarle toda responsabilidad por las cosas que ahora, en este momento, en el momento de la 4T no salen bien. 

La estabilidad en este país es casi perceptual, del imaginario no-colectivo, donde sólo el equipo más cercano a don Andrés lo percibe y lo sostiene, no, no se crea, ni siquiera sus colaboradores más inmediatos perciben la política como el vocero-presidente la ve, ahí está que Carlos Urzúa, hasta el martes secretario de Hacienda, le dejó el changarro con senda carta que seguramente a don Andrés le incomodó como piedra en el zapato, “se han tomado decisiones políticas sin el suficiente sustento”, o qué tal el patente conflicto de intereses por las “personas influyentes” en el gobierno de la 4T. Mire, estimado lector, lo que haya sido, el exsecretario de Hacienda tuvo sus motivos, los plasmó en su carta renuncia y creo que fue claro, no se necesita una mesa de análisis con expertos en política para llegar a la conclusión de que adentro, adentro no se están haciendo bien las cosas y que además ya están afectando a las dependencias y obvio al pueblo sabio y querido; a ver, por qué no hizo una consulta para preguntarnos quién debería suplir a Carlos Urzúa en su cargo como titular de Hacienda; pero lo más incomodo para mí, desde mi perspectiva como mexicano es que, una vez fuera de las filas de la 4T, entonces el jefe supremo dice que Urzúa no cubría con el perfil que busca para su gabinete, ahora resulta que hasta ideas neoliberales detectó en el pensar de Urzúa, bueno qué clase de líder es este dictador, digo, este presidente, cómo fue que lo seleccionó, quién se lo recomendó, cómo llegó al puesto, fueron los de la administración pasada o la culpa se la va a echar a Manpower, no era lo que él esperaba… lo malo es que tampoco Josefa González Blanco, Germán Martínez, Tonatiuh Guillén, Clara Torres, Patricia Bugarín y Simón Levy eran lo que él esperaba, o cómo; se me hace que aquí hay que aplicar otro análisis más profundo, ese que luego decimos los simples mortales, ya me voy, no aguanto a mi jefe, que se quede solo con su empresa, a ver quién le saca la chamba.

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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