Opinión

Lo que el agua se llevó / Alegorías Cotidianas

Nadie esperaba que el sábado pasado lloviera tan intempestivamente, el cielo estaba muy nublado, pero parecía una lluvia normal. Quizá usted como yo se percató de que llovía fuerte, pero jamás imaginó todo lo que el agua se llevaría a su paso.

Tal vez no podemos saber la cantidad de agua que caerá, sin embargo, lo que debemos tener en cuenta es que en algunos puntos siempre se repite el mismo problema todo el temporal de lluvia. 

La avenida López Mateos siempre es la locura, los niveles de inundación son espectaculares, sin embargo, ya está normalizado pues cada año ocurre lo mismo. Los contenedores pasan flotando y al final acaban bajo el paso a desnivel donde se recolectan, cuando ya bajó el agua, toneladas de basura que arrastra el agua. 

Lo que denota esta situación es que pasan los gobiernos y ninguno soluciona el problema, es más ni siquiera es una propuesta de campaña y, aunque sea en pocas ocasiones, cada vez que sucede es un peligro para la población pues las personas se arriesgan para cruzar en lugar de esperar a que baje el caudal o bien, en ocasiones sorpresivamente cuando menos lo esperan ya están en medio del agua por la velocidad con la que esta se mueve. 

Una inundación por demás conocida es la de la lateral de José María Chávez a la altura de Jardines, es lo mismo una y otra vez, no podemos negar que en alguna ocasión trataron de solucionarlo, sin embargo, el alcantarillado no es lo suficientemente amplio para captar toda el agua y si a eso le sumamos la basura, cada vez que llueve vemos personas que salen de sus vehículos por las ventanillas pues el agua los sobrepasa y corren peligro si no actúan rápido.

Uno de los problemas de esta lateral es que en una parte es como un cuenco, por lo que no se puede calcular, en realidad, la profundidad de la inundación y eso provoca que conductores no asiduos al lugar caigan presas del engaño por la inclinación de la calle, algunos logran salir por su propio pie, y salir con el agua por arriba de la cintura, pero varios de ellos son rescatados por los bomberos al no poder ya ni siquiera salir por la ventanilla.

Los pasos a desnivel se convierten en trampas para los autos, pues las alcantarillas al taparse comienzan a acumular el agua, obligando así a las autoridades a cerrar el paso por estos a fin de garantizar la seguridad de los conductores.

Por dondequiera que circulemos podemos observar ramas o árboles caídos, finalmente, en algún momento los árboles caerán por la edad y aunque esto suceda por un fenómeno meteorológico, como el del pasado sábado, de ellos no podemos prescindir pues son esenciales para nuestra vida, y una ciudad sin naturaleza es una presa segura para cambios climáticos más severos y destructivos.

Pero mientras que los árboles sufren daños por las tormentas lo que sí podemos evitar es el colocar anuncios espectaculares altos y pesados, ya ve usted lo que ocurrió en el restaurante de primer anillo a la altura del fraccionamiento Santa Anita, cayó cuan largo era sobre el establecimiento y sobre los coches, pudo haber sido una tragedia mayúscula si su trayectoria hubiese sido diferente y terminara por desplomarse sobre la avenida u otro punto de la cantina.

Me parece, dejando a un lado la tragedia, que esto es un acto de negligencia por parte de la empresa que colocó el espectacular pues la base no soportó el viento y lo inclinó sin que de alguna manera tuviera un seguro interno que lo detuviera.

Ahora todos los espectaculares deberían de ser revisados por peritos para evitar una tragedia y remover todos aquellos que no cumplan con las normas de seguridad.

Reconozcamos que además de peligrosos, los anuncios espectaculares contaminan visualmente y son colocados sin pensar en los fenómenos naturales como los terremotos y las tormentas.

Si ya vio el clima para esta semana, se pronostican lluvias y más lluvias por lo que es importante el tener todas las precauciones posibles, pues no sabemos si se presentará de nuevo otro fenómeno como en el fin de semana.

Evite lo más posible el transitar por lugares de riesgo y aventurar la vida pensando que le puede ganar al agua o que no está muy alto pues es ahí cuando un evento heroico puede convertirse en tragedia.

En estos tiempos donde lo inmediato nos rige lo mejor es esperar con calma a que baje la inundación o bien aminore la lluvia para poder salir sin problemas y llegar a nuestro destino.

Y, como dicen las abuelas “no está de más” el tener las lámparas de mano cargadas, algunas luces led listas o muy románticamente algunas velas por si en una de esas la lluvia nos deja sin luz, pues ya sabe que algunas cosas pueden ser impredecibles.

Siempre es útil tener una señal de alarma y un punto de reunión para poder encontrar a la familia en caso de un siniestro, es muy importante también el enseñar desde pequeños a los niños a no luchar contra las inclemencias del tiempo y ser prudentes para evitar riesgos, minimizamos las situaciones y pensamos que eso no nos puede pasar, pero por las dudas lo mejor es estar preparados y saber qué hacer en una eventualidad como esa.

El agua tiene una fuerza muy destructiva, lo mejor es siempre tener una distancia prudente y no hacerse el valiente.

Cuídese, no se moje, y evite riesgos.

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

The Author

Paula Nájera

Paula Nájera

No Comment

¡Participa!