Opinión

Lopezobradorismo: entre la política y ser gobierno / Matices

Bien escribe Toussaint, AMLO no es un político que se meta en una camisa de fuerza un ámbito ideológico, sino que es un político pragmático. Que bien puede diseñar políticas de izquierda para sus bases y de derecha para mantener una relación sana con la clase empresarial. 

AMLO y la 4T se encuentran frente a la realidad y Urzúa se los hizo saber, “es un problema que quienes están en la función pública no tengan conocimiento de la administración pública”, “hay políticas públicas sin sustento”, “si hay personas que saben más que tú y te dicen que no a un proyecto, no puedes seguir sosteniéndolo”. La realidad se pone en frente del gobierno y sobre todo en frente de todo el legado histórico que pretende construir el lopezobradorismo. 

El presidente celebró la salida de Urzúa porque éste tenía “políticas similares a Carstens y porque no puede haber vinos nuevos en odres viejos” y así sus bases se pusieron felices; porque el presidente de izquierda y populista estaba poniendo a su enemigo de siempre al frente: la mafia del poder y al neoliberalismo. Sin embargo, fue una prueba más del lopezobradorismo frente a la realidad.

El lopezobradorismo se construyó en torno al presidente, en torno al fracaso de las instituciones que hacían que reinara la impunidad, la corrupción y el fraude, se construyó en torno a un enemigo imaginario denominado la mafia del poder que lideraba Salinas, que fueron los principales causantes de los problemas de fondo en México como la inseguridad o la pobreza. El lopezobradorismo se construyó con la sabiduría del pueblo por delante y con una austeridad simbólica como bandera. La idea del lopezobradorismo es tan fuerte que lo mantiene en altos niveles de popularidad y que lo llevó a la presidencia con un número histórico de votos recibidos, el lopezobradorismo como movimiento, como mensaje y como símbolo, funciona. 

El lopezobradorismo se tambalea frente al espejo de la realidad, ahí es donde la virtud de un político debe traducirse en la virtud de un gobernante. No hay duda, AMLO es el mejor político que ha tenido nuestro país en los últimos años, justo por lo que significa el lopezobradorismo y por lo que su genialidad e ideas aportaron en ese movimiento, sin embargo, no ha demostrado que su habilidad política pueda traducirse en una habilidad de buen gobernante, pero ¿puede haber buenos polìticos y malos gobernantes? o ¿buenos gobernantes y malos políticos?, desde mi visión, sí. Pero ese es otro debate que podemos ir alimentando: ¿quién es el mejor presidente en la historia de México?, nuestra respuesta nos dirá si preferimos a un buen político o a un buen gobernante. ¿Pepe Mújica es un buen político y mal gobernante?, ¿Trump?, ¿Obama?, ¿Salinas?, ¿Calderón?

“El gran reto de cualquier Gobierno es combinar en la dosis adecuada ciencia, técnica y política. Tan grave y dañino es que las decisiones las tomen tecnócratas que no entienden de política como que las tomen políticos que desprecian la técnica”. Lo escribió Diego Petersen en un artículo muy reflexivo. AMLO está en la línea muy delgada que se ha engrosado en los últimos meses de ser político o ser gobernante y asumir los costos que ser gobernante implica. 

El lopezobradorismo estuvo a prueba en el caso de Carlos Lomelí, tenía enfrente un aliado político (y económico) importante, acusado de conflicto de interés y corrupción, el presidente, primero decidió demeritar las críticas, después, por un dictamen emitido en contra (según fuentes de esta columna) de Lomelí de la Secretaría Función Pública, AMLO decidió destituirlo y colocar a un cercano de Lomelí, ceder ante la presión pero no ante la realidad, porque parece ser una decisión gatopardista. 

Urzúa en Proceso es contundente: “Romo es el conflicto de interés”. El lopezobradorismo sabe que Romo es incómodo y que no forma parte de los ideales de su movimiento, pero ante esa realidad, han construido alternativas de verdad que replican: en su revolución popular caben todos. Sin embargo, ante esa suceso el lopezobradorismo tiene otro reto, enfrentar lo que siempre han pregonado con la realidad: nuestro mantra es combatir la mafia del poder y el capitalismo de cuates porque primero son los pobres pero tenemos que justificar la presencia de Romo y la inexistente estrategia fiscal para reducir la desigualdad y evitar el capitalismo de cuates. 

En el fondo, el reto del lopezobradorismo es dejar de ver a AMLO como político y verlo como gobernante, y del presidente dejar de privilegiar la política y actuar con visión de gobierno para afrontar la realidad. 

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

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