Opinión

Los migrantes y el Águila Azteca / Cátedra

Trump presidente. El 20 de enero del 2017 Donald Trump fue investido como presidente de Estados Unidos, país al que, aseguró, él volverá a colocar en el papel de primera potencia mundial -sin explicar cómo-, pero reconociendo con ello su actual decadencia que por más rabietas que haga no tiene retorno.

Trump “como Hitler”. Tan solo un mes después, el candidato a la presidencia de México, Andrés Manuel López Obrador, inició una campaña proselitista con un mitin en Los Angeles, California, para obtener votos de nuestros emigrados en Estados Unidos.

Allí “…anunció una campaña informativa al interior del país para frenar las mentiras y la manipulación de Donald Trump…” para combatir “El discurso de odio y la cizaña agitada contra los extranjeros les permitió ganar la presidencia y suponen que van a mantenerse y reelegirse alimentando el odio de unos sectores contra otros”, así como que: “Es una canallada que Trump y sus asesores se expresen de los mexicanos como Hitler y los nazis se referían a los judíos, justo antes de emprender la infame persecución y el abominable exterminio.”

Mucho se expuso el candidato, pues por una parte la legislación mexicana (Copife) no permite las campañas políticas en el extranjero y por la otra, el artículo 33 constitucional prohíbe terminantemente que un extranjero se inmiscuya “…en los asuntos políticos del país” so pena de expulsión inmediata; de igual manera, es lógico suponer que la legislación de Estados Unidos también prohíbe que un extranjero se inmiscuya en sus asuntos políticos y mucho menos si ofende a su propio presidente de la República. Pero nuestro candidato se sentía como en su casa y curiosamente el gobierno estadounidense le permitió decir todo lo que quiso.

Oye Trump.  Siete meses más tarde y después de tantos años de mantener un discurso agresivo y crítico desde una supuesta posición “de izquierda” contra la negativa influencia de la economía estadounidense sobre nuestro país y en especial contra el Tratado de Libre Comercio, curiosamente el lenguaje del candidato López Obrador empezó a cambiar. En efecto, al presentar su libro Oye Trump, en Los Angeles, California, el 29 de Agosto del 2017, utilizó un lenguaje contradictorio que sorprendió a los “conservadores neoliberales” especialmente por sus expresiones en favor del Tratado de Libre Comercio, que los complació: “es indispensable integrar más nuestras economías y promover el libre comercio”. 

También dijo que “por muchas razones” -que no explicó- en “…los países de América Latina se desea que haya un entendimiento entre el gobierno de Estados Unidos y el gobierno mexicano… durante mucho tiempo a México se le consideró como el hermano mayor de Latinoamérica, pero ha dejado de ser realidad, porque los gobiernos de México en el periodo neoliberal se sometió a la política de EU.” (esto, de acuerdo con sus expresiones de campaña, terminaría en caso de que él llegara al poder en 2018).

‘Es importante restablecer la política de cooperación para el desarrollo que distinguió a México durante mucho tiempo, no solo defender a los migrantes mexicanos, defender a los migrantes centroamericanos, no prestarnos, no hacer el juego sucio para estar deteniendo en la frontera sur a quienes de Centroamérica también se movilizan en busca de trabajo, explicó.”

Por su parte, el 12 de enero del 2018 el presidente Trump, quien recibió impertérrito las andanadas que le lanzó López Obrador en su propia casa un año antes, le demostró que él no es rencoroso porque es peor, pues cuando se dio cuenta de que ya nadie hacía caso a sus machacones ataques cotidianos a los inmigrantes, se soltó el pelo con su denigrante expresión “países de mierda” contra aquellos que según él han saturado el suyo con drogadictos y violadores. Aquello parecía un juego de pimpón más de insolentes pandilleros que de funcionarios de Estado del más alto rango.

La primera carta a Trump. Medio año más tarde y tres semanas después de ser declarado Presidente electo de México -el país del que históricamente procede la mayor cantidad de migrantes que han ingresado a Estados Unidos- el lenguaje que López Obrador había empezado a modificar después de su campaña en aquel país se suavizó aún más, tanto en su forma como en su fondo. Mediante una carta que le envió el 24 de Julio al presidente Trump le hizo, entre otras, las propuestas de establecer un programa en Centroamérica “…para crear trabajo en el lugar de origen…, así como su buena disposición para llegar al acuerdo que les permitiera firmar el nuevo Tratado de Libre Comercio (contra el cual se había manifestado en toda su trayectoria política) lo que quiere decir, en buen romance, que estaba dispuesto a aceptar las exigencias que hasta entonces no se habían aceptado por ser dañinas a la economía del país.

Independientemente del contenido del mensaje; de la falta de respeto al protocolo y del vacío de poder que Peña Nieto manifestó al hacerse a un lado para que el presidente electo hiciera lo que le viniera en gana, estableció un precedente que nos dejó mal sabor de boca a muchos ciudadanos por aquella actitud que no presagiaba nada bueno; pues si desde ese momento el candidato electo estaba faltando al compromiso que él mismo había establecido de respetar la autoridad y las instituciones gubernamentales y carecía no sólo de paciencia, sino de la prudencia necesaria para esperar a ser investido como Presidente en ejercicio, poco podíamos esperar del respeto al equilibrio de poderes y a los ciudadanos mismos, que requiere el desarrollo democrático de la República.

¿Y el respeto para América Central? Otra falta garrafal en aquella carta fue la que cometió López Obrador con los presidente de América Central, pues no era al presidente de Estados Unidos sino a estos y a los demás países involucrados en la emigración a los que se debió dirigir en primer lugar -cuando ya fuera presidente en funciones, insisto- para propiciar una reunión en la cual se tomaran los acuerdos con base en los cuales se partiera para resolver el problema en la forma que se considerara conveniente y la participación de los organismos internacionales correspondientes.

Primera gran caravana migrante. En octubre del 2018, los migrantes que hasta entonces viajaban dispersos se organizaron para trasladarse juntos a fin de evitar asaltos y agresiones de toda especie; al pequeño grupo que salió de Honduras se fueron sumando en el camino hasta llegar a la frontera con México con 70 mil personas. El problema se tornó mayúsculo para el personal de migración; pero eran los últimos días de la administración de Peña Nieto, quien ya no quería saber nada de nada.

Águila Azteca devaluada. Lo único destacado que se le ocurrió hacer al presidente saliente fue clausurar su sexenio con una verdadera majadería por recomendación del infausto secretario de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, más preocupado por servir a los intereses de Estados Unidos que a los de México, al imponer la condecoración del Águila Azteca -que sólo debe otorgarse a personajes honorables destacados en la aportación de altos valores- a su gran amigo el yerno de Donald Trump, lo cual fue causa de la última ola de agrias protestas que se levantó contra Peña Nieto.

Sin embargo, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador no se sumó a la protesta colectiva como era de esperarse, pues dijo que no tenía “ninguna animadversión sobre este asunto”, más bien, por el contrario, “Debemos actuar con tolerancia si está de por medio el lograr una buena relación con Estados Unidos”. Porque además, era probable que el homenajeado y su esposa, la hija del presidente Trump, asistieran a su toma de posesión que se llevaría a cabo tres días después.

Lo del Águila Azteca, entonces, no tenía la menor importancia. Lo que había que cuidar era nuestra buena relación con Estados Unidos cuyo presidente, Donald Trump, estaba imponiéndonos medidas extremas, violatorias del derecho internacional, para evitar que los migrantes centroamericanos llegaran a su frontera. (Continuará)

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

tlacuilo.netz@yahoo.com

 

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Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

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