Opinión

Macron, el estratego de Europa / Taktika

París, Francia. 14 de julio de 2019. Escoltado por los Dragones de la Guardia Republicana, Emmanuel Macron desciende por los Campos Elíseos. El mandatario galo, montado en un vehículo Acmat VLRA, pasa revista a las Fuerzas Armadas. Una parte de los parisinos lo saluda y vitorea. Sin embargo, su némesis, los “Chalecos Amarillos”, lo abuchean y solicitan su renuncia. 

Minutos después, el trago amargo se desvanece ante la presentación de los avances de la tecnología militar francesa, en especial uno que captura la imaginación popular: En una reminiscencia del Duende Verde, el archirrival de Spider-Man, el experto en jet-ski, Franky Zapata, vuela sobre una aeropatineta, la cual se desplaza a 200 km/h. Zapata, para enfatizar su uso militar, empuña un rifle. 

Las escenas arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo, el cual pretende explicar por qué Emmanuel Macron ha decidido que las Fuerzas Armadas de Francia tomen la batuta para crear la autonomía estratégica de la Unión Europea.

La Rochela, Rocroi, las Dunas, Villaviciosa, Marengo, Austerlitz, Eylau, Friedland, Wagram, Sebastopol, Inkerman, Magenta, Solferino, Verdún y Bir-Hakeim son lugares que ha atestiguado la capacidad de sufrimiento, la tenacidad y la valentía de los miembros de las Fuerzas Armadas de Francia, tanto en su versión monárquica como republicana. Sin embargo, las victorias arriba mencionadas deben coexistir al lado de debacles igualmente legendarias: Agincourt, Pavía, San Quintín, Blenheim, Quebec, Trafalgar, Berézina, Waterloo, Puebla, Camarón, Sedán y Dien Bien Phu.  

Asimismo, líderes militares como: el vizconde de Turena, Napoleón Bonaparte, Philippe Pétain y Philippe Leclerc han ganado la inmortalidad comandando a los hombres y mujeres que militaban bajo el estandarte de la flor de lis o la bandera tricolor. Por último, Francia ha aportado importantes teóricos del arte de la guerra: Charles de Gaulle, David Galula, Roger Trinquier y Andrè Beaufre. 

En 1945, al término de la Segunda Guerra Mundial, Francia, aunque técnicamente en el bando vencedor, había tenido una experiencia amarga: la caída de Francia, en junio de 1940, y la creación de la Francia de Vichy, colaboradora de los nazis, habían creado una mancha en el honor nacional que sólo pudo ser limpiada por la Francia Libre, liderada por Charles de Gaulle.

En la posguerra, los franceses se mostraban temerosos de la Rusia soviética y de una Alemania revanchista. Asimismo, desconfiaban de sus aliados anglo-americanos. Para tal efecto, las Fuerzas Armadas tuvieron dos misiones: primero, combatir a la guerrilla comunista en Indochina, el Viet Minh; y prepararse para un posible ataque alemán.

En 1954, el Ejército francés fue derrotado por los vietnamitas en la batalla de Dien Bien Phu, “la más humillante derrota sufrida por una potencia occidental desde la Segunda Guerra Mundial”. Lejos de desanimar a la oficialidad francesa, la debacle en Indochina les inyectó un nuevo sentido de propósito: detener la decadencia de Occidente y la marcha del comunismo1.

Entre 1954 y 1962, el Ejército francés luchó en Argelia para impedir que “la flota soviética anclara en Mazalquivir”. Luego, en 1958, Charles de Gaulle regresó al poder. El líder galo se dio cuenta de la imposibilidad de ganar la guerra en Argelia y decidió otorgar la independencia al país norafricano. Este hecho casi provocó una guerra civil en Francia. Por último, esta guerra y los matices psicológicos de los militares galos fueron magistralmente descritos por el escritor Jean Larteguy en sus novelas: Los Centuriones, Los Pretorianos y Los Mercenarios.

Por otra parte, de Gaulle estaba molesto con el papel de segunda clase asignado a Francia por los angloamericanos. Para revertir esta tendencia, el presidente francés decidió desarrollar la Force de frappe, la fuerza de disuasión atómica. La Force de frappe cumplía dos objetivos: asegurar la independencia de Francia y evitar que Alemania volviera a invadir Francia.

La determinación gaullista de “colocar a Francia en el centro del mundo”2 descansa sobre tres pilares: la Force de frappe; una Europa de naciones no una Europa supranacional; y un rol especial por su mensaje universal: los Derechos del Hombre y del Ciudadano y el génie, una obsesión permanente de crear algo especial. 

El dictum de Charles de Gaulle ha sido la brújula diplomática y militar de los gobiernos de Georges Pompidou, Valéry Giscard d’Estaing, François Mitterrand, Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande, quienes lo siguieron al pie de la letra. Aunque los tres últimos buscaron formar, en el plano militar, una nueva entente cordiale con el Reino Unido.

El escribano concluye: Emmanuel Macron ha encontrado un escenario estratégico caracterizado por el creciente aislacionismo de los Estados Unidos; el progresivo poder diplomático y económico de China; el renacimiento de Rusia como actor geoestratégico; y la salida del Reino Unido de Europa, el Brexit. Por ello, Macron ha decidido, como lo anunció en noviembre de 2018, “reforzar la autonomía estratégica”3 de Europa. Esta soberanía implica que las Fuerzas Armadas franceses serán la punta de lanza para afirmar el liderazgo francés en Europa y para afrontar los retos en el plano militar, en especial en lo referente al ciberespacio y al espacio exterior.

Aide-Mémoire.- Donald Trump tuiteó que cuatro legisladoras demócratas deberían regresar a sus países de origen, los cuales, en la óptica del crótalo neoyorquino, “son lugares completamente rotos e infestados de crimen”.

Los dichos del energúmeno de la Quinta Avenida, junto con las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas y la restricción a la elegibilidad para buscar asilo, deben ser vistos como un mensaje para excitar a la base política de Trump, la cual se caracteriza por su racismo y xenofobia, y como preámbulo a la elección presidencial de 2020.

 

1.- Horne, Alistair. A Savage War of Peace: Algeria 1954-1962, New York, New York Review Books, 2006, p. 175 y 177.

2.- Cogan, Charles. French negotiating Behavior: Dealing with La Grande Nation, Washington, United States Institute of Peace, 2005, p. 88.

3.- Discours D’Emmnuel Macron à L’Hotel de Brienne, https://bit.ly/2XIYadu

 

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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