Opinión

Mujeres que matan | Conversación con Alberto Barrera Tyszka

  • Conversación con Alberto Barrera Tyszka
  • Frente a la violencia institucional ¿qué queda como posibilidad de justicia? El dilema moral es ¿qué pasa cuando empiezo a entender que asesinar personas es una forma legítima de ejercer la justicia? 

 

 

Una sociedad distópica, en donde la violencia se ha enseñoreado, en donde El Alto Mando dispone de vidas y obras de las personas, que desaparecen sin dejar huella, o que simplemente son “arrestadas” o “detenidas” por las órdenes de La Compañía, es el lugar en donde se desarrolla la más reciente historia del escritor, periodista y guionista Alberto Barrera Tyszka (Caracas, 1960), titulada Mujeres que Matan, publicada por la editorial Penguin Random House. 



Un universo en donde un grupo de mujeres se refugia en un club de lectura, para escapar a la locura, a la inseguridad, a los abusos de poder, que se han instalado en una sociedad que nos recuerda mucho a la Venezuela actual del escritor, pero que nunca será nombrada con ese nombre. Impunidad, miedo, desasosiego, son los elementos que flotan en el ambiente enrarecido de esta sociedad, en donde las mujeres de clase media, solitarias, ya sea porque sus hijos crecieron y se casaron o se fueron a vivir lejos de esta locura, viven, respiran. Una sociedad en donde matar no cuesta nada, en donde la confianza a las autoridades se ha perdido por completo. 

Un club de lectura que será lugar de apoyo, de empoderamiento, de reflexión. Pero también un lugar que desatará la locura. Un libro de autoayuda será el detonante para que este universo caótico, encuentre un giro de tuerca en donde la sed de venganza, la necesidad de venganza, se desatará. Mujeres que matan es un libro que reflexiona sobre el desamparo en el que se han quedado los ciudadanos de un país cuando los obligados de respetar y hacer respetar las leyes, como son las autoridades, los políticos, los miembros de los servicios de seguridad, se convierten en una camarilla sangrienta, dispuestos a todo para conservar el poder. ¿Qué podemos hacer ante esta situación, se preguntan las mujeres que leen y se encuentran en el club de lectura? ¿Matar? ¿Tomar la justicia por propia mano? Alguna de ellas decidieron que sí, que eso era lo que harían. ¿Un acto de locura? ¿O una profunda reflexión sobre la impotencia y la incapacidad de cambiar las cosas por la vía pacífica? Todo eso es lo que puede encontrar los lectores en la más reciente novela del escritor venezolano, que con su novela La Enfermedad se hizo acreedor al Premio Herralde en 2006 y que en 2015 con la novela Patria o Muerte, ganó el Premio Tusquets, y que además es columnista del periódico The New York Times y del medio digital independiente El Cocuyo

Platicamos con Alberto Barrera Tyszka sobre su más reciente novela, quien nos dice que desde 2014 le impresionaron por el protagonismo y la participación de las mujeres en las protestas que se llevaron a cabo en Venezuela: “Pero creo que son varias de estas ideas las que se mezclaron para permitirme indagar en esta novela, porque las novelas nunca son puras.” 

Javier Moro Hernández (JMH): Los clubs de lecturas han sido pensados como espacios femeninos, pero que en tu novela funcionan como un espacio de aislamiento ante la realidad y como un lugar para que las protagonistas de la novela puedan repensarse a sí mismas. 

Alberto Barrera Tyszka (ABT): Eso empezó en Venezuela, hubo un pequeño boom cuando la realidad se hizo más hostil, y empezaron a refugiarse en una especie de burbuja, la gente salía menos, había más inseguridad, y la gente empezó a reunirse en sus casas para leer, y los libros como disparador de la locura es parte esencial de la historia de la literatura, viene desde El Quijote, y que me parece muy interesante, y que además el disparador de la locura en este caso sea un libro de autoayuda me pareció muy bueno, porque éste es un género que mucha gente ve con desdén, era más interesante, pero el otro punto de los asesinatos es fundamental para mí, que las señoras que acuden a este club de lectura terminen convertidas en asesinas, no era algo que tuviera planeado desde el principio, sino que fue algo que se fue dando a medida que escribía, que la naturaleza humana esté ligada a esto que parece una burbuja de calma, de sosiego, y a partir de la lectura se genera la posibilidad de hacer lo más terrible que puede hacer un ser humano, que es matar a otro ser humano. 

JMH: La lectura y los asesinatos terminan por transformar a las mujeres, las cambian, son mujeres dedicadas al hogar que terminan siendo otra cosa. 

ABT: Sí, son mujeres que tienen unas historias por dentro, y que estas historias están contenidas, pero que en algún momento, como pasa en la vida, se cruza un límite, y descubren que pasarla no era tan terrible como pensaban, entonces a partir de la lectura en común, pero también de apoyarse entre ella, empieza un proceso de poder, aunque el fin es poco terrible, es perturbador, entonces se unen y se empoderan para quitarle a otro, pero también podríamos decir que se unen y se empoderan para entrar en un debate, que es muy fuerte en el seno de las sociedades, y que tiene que ver con qué haces cuando no puedes confiar en las instituciones, entonces llega la pregunta, el cuestionamiento de sí es válido hacer justicia por mano propia, esa es la pregunta disparadora que subyace en esta novela. 

JMH: Quería preguntarte sobre el tema de las novelas de autoayuda, que es un etiqueta en donde se engloban muchas cosas, a veces pueden pasar libros que no tienen nada que ver, que desde el mundo intelectual, desde el periodismo, se ve con desdén. 

ABT: Es una categoría de mercado, pero en realidad uno podría decir que todos los libros pueden ser un libro de autoayuda, porque la lectura es algo que haces solo, y tú puedes leer novelas que hablan sobre la depresión, por ejemplo, que puede ser considerado como un libro de autoayuda, pero cuando el mercado se apropia y lo toma y lo convierte en un libro de recetas fáciles, entra en otro terreno, lo que hay ahí es una problematización sobre esa literatura pero también de cómo vemos esa literatura, porque en el club hay dos personajes, uno a favor completamente del libro de autoayuda, que dice que ese libro le ha cambiado la vida, y eso puede ser aterrador para mucha gente, pero también está el personaje que piensa que eso es un producto de marketing espantoso. Aunque claro, a mí me hubiera gustado escribir el libro de autoayuda del que se habla en la novela, porque mi plan original era escribir ese libro que se llama “Te daría mi vida pero la estoy usando”, ese era el plan, escribirlo como parte de la novela, pero no me salió, es muy difícil escribir ese género, pero me parecía que funcionaba como excusa para tratar de indagar un poco más en ese universo femenino, saber un poco más cómo son estas mujeres, cómo piensan las mujeres, qué sienten, algo que creo que sigue siendo un gran enigma. 

JMH: Otro de los temas de esta novela es el de la violencia, la que ellas generan, pero también la violencia que ellas viven, hay una cuestión que tiene que ver con una sociedad distópica, una sociedad en donde las instituciones ya no funcionan, o funcionan para el poder de un grupo muy específico.

ABT: La propuesta de que ese poder no tenga nombre, de que no haya una persona sino que el poder funcione como una especie de corporación, que administra la violencia en la sociedad, y que hace que esa violencia sea normal, además, que se haya normalizado ese caos, que es un poco la visión de Venezuela actualmente, la corporación que domina con un poder militar enorme, ha normalizado esa administración de la violencia, y el resto de los ciudadanos ya no son ciudadanos sino víctimas, un poco, de esa relación y de ese control. 

JMH: Ante esta situación la respuesta de las mujeres es la violencia, la justicia por propia mano. 

ABT: Frente a esta realidad, frente a esta violencia institucional ¿Qué queda como posibilidad de justicia? El dilema moral es: ¿Qué pasa cuando empiezo a entender que asesinar personas es una forma legítima de ejercer la justicia? Y no sólo eso, que matar no te hace sentir mal, que es el otro punto fundamental, es decir, este club de lectura resuelve un dilema profundo, que es el de la culpa del ser humano, porque ellas al final superan la culpa, frente a este poder terrible. 

JMH: Es una novela de preguntas, más que de certezas, preguntas que como autor quieres resolver, está el tema de la moralidad, de la culpa, de la violencia, que aqueja a muchas sociedades latinoamericanas, somos ciudades de instituciones que no funcionan. 

ABT: Yo me siento intranquilo con esta novela, porque a las conclusiones a las que llegan estas mujeres, lo que hacen estas mujeres me problematiza, me parece inquietante, perturbador, y sí me parece que este caos que mencionas que está sucediendo en las sociedades latinoamericanas se sumergen en estos sentimientos, porque sólo cabe preguntarse qué se hace con la impunidad que está en todas nuestras sociedades, y que se repite de muchas maneras y no importa a ideología o la intención o la retórica de los distintos gobiernos, el problema de la impunidad parece que es lo que nos une, entonces, en donde puede ejercerse la violencia, que puede ser la corrupción desde el poder y no pasa nada, entonces ¿Qué pasa con esa cantidad de ciudadanos que sienten que están llegando a un límite, donde sienten que pueden ejercer la violencia de manera personal? Y que no va a pasar nada. 

JMH: El estilo narrativo es un poco ambiguo, hay preguntas que flotan entre la mirada del narrador y la de los propios personajes. 

ABT: Intente un juego que tuviera que ver con un narrador que va del pasado al presente como le da la gana, entonces da la impresión de que las dos historias estuviera en el presente, lo que hacen las mujeres y lo que van viviendo Sebastián y Elisa, acompañados de las voces de otros personajes, que muchas veces van contado su propia experiencia,  y todo eso se mezcla, pero quería darle al lector una especie de ambigüedad sobre la historia, porque en ocasiones lo que nos narran las mujeres no necesariamente parece apuntar hacia donde se dirige el desarrollo de la novela, entonces me interesaba ese abrir y cerrar puertas como un desafío formal a la hora de escribir la novela. 

JMH: Es una novela en donde todo parece que se está cayendo, las certezas desaparecen, el proceso de empoderamiento de las mujeres se da en ese caos. 

ABT: Creo que en el fondo esta es una novela muy distinta a todo lo que yo he escrito antes, aunque a mí me gusta mucho avanzar a ciegas, y que la escritura sea un modo de conocer, pero en esta novela eso fue mucho más evidente para mí, y sólo cuando llegue al punto de encontrarme con el dilema moral, de si el hombre puede o no puede matar, porque es la es gran pregunta  sobre la naturaleza humana, de hombres y mujeres, porque eso no importa, entonces sí es verdad que comparado con lo otro que he escrito, me gusta que no haya certezas, es una novela de la que no sabía adónde iba y lo dejé fluir, y eso me pareció muy interesante.  

 

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Javier Moro Hernández

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