Opinión

Navegando las Tensiones en el Golfo Pérsico / Mareas Lejanas

En los últimos meses se han elevado las tensiones en el Golfo Pérsico a niveles alarmantes. Trataré de llevarlos en este barco de papel a lo largo del minado mar de las las cuestiones más importantes y actuales de lo que sucede en relación con la confrontación entre Irán y los Estados Unidos. Lejos estamos de los días del acuerdo nuclear con Irán, en el que dicho país se comprometió a limitar su programa nuclear a capacidades de rango civil a cambio de que le fueran retiradas algunas de las sanciones que desde hace años le imponen varios países, liderados por Estados Unidos.

La administración Trump dio marcha atrás al también llamado Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) como parte de su esfuerzo por deshacer todo lo realizado por su predecesor, Barack Obama. Fue un pacto acordado entre Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia, China e Irán, tras años de intensas y difíciles negociaciones que tuvieron que hacer gigantescos esfuerzos diplomáticos. En mayo de 2018, el gobierno de EE. UU. del tratado y reinstituyó las sanciones. El gobierno iraní dio aviso que, de seguir las cosas de ese modo, rompería también sus compromisos relacionados con el PAIC.

La relación entre Irán y Estados Unidos ha estado marcada por una constante interferencia estadounidense en los asuntos internos del país asiático. En 1951, Mohammad Mosaddegh fue elegido primer ministro de Irán. Luego de llevar a cabo una serie de medidas redistributivas como una expropiación petrolera, alzas en impuestos e inversiones en programas sociales, fue obligado a renunciar en 1953 tras un golpe de estado organizado por la CIA estadounidense y el MI6 británico.

Desde el establecimiento de la República Islámica de Irán por medio de la revolución de 1978, la política exterior estadounidense ha estado dirigida a debilitar al gobierno iraní. Esto incluiría un bloqueo de petróleo casi permanente por parte de Estados Unidos y sus aliados, sanciones comerciales asfixiantes, y una constante campaña de desprestigio internacional.

Tras la breve Pax Obamana, estamos de nuevo en una situación de máxima confrontación. Esto contrasta con las promesas de campaña de Trump de sacar a los Estados Unidos de las “guerras innecesarias” alrededor del mundo. La influencia de elementos belicosos como John Bolton tienen en su administración ha tenido un fuerte impacto en la política exterior.

Tras este paso exprés por la historia de la disputa por el programa nuclear iraní, los principales hechos recientes son los siguientes: El 5 de mayo los estadounidenses enviaron un escuadrón de portaviones a la región. El 10 de mayo alertaron sobre ataques iraníes a buques petroleros que navegarán por el Golfo Pérsico. El 12 de mayo cuatro barcos (dos con bandera saudí, uno con bandera noruega y uno con bandera emiratí) fueron atacados, presuntamente con minas. EE. UU. culpó a Irán, quien negó la acusación y la regresó hacia los estadounidenses. Un mes después dos barcos más fueron atacados, derivando en un idéntico intercambio de culpas.

Luego, el 20 de junio Irán derribó un dron no tripulado estadounidense que estaba sobre mar territorial iraní, tras varias advertencias. Esto estuvo a punto de desencadenar un ataque estadounidense a las instalaciones antiaéreas iraníes, acción que fue cancelada por Donald Trump tras conocer el costo humano que tendría dicha acción: 150 vidas humanas.

Dos semanas después, la marina real inglesa detendría en el pico de Gibraltar, en la península Ibérica, un barco petrolero iraní con destino a Siria, citando que violaba las sanciones al país levantino por parte de la Unión Europea. Al día siguiente, un buque inglés fue hostigado por la Guardia Revolucionaria Iraní, que exigía la liberación del petrolero en Gibraltar. El incidente no pasó a mayores, aunque ha calentado los ánimos entre varias partes involucradas. Los rusos y los chinos están decididamente del lado del gobierno iraní. Los estadounidenses no pueden arriesgarse a verse débiles en este punto y los iraníes ven en esto una lucha por su supervivencia. Los europeos buscan regresar al acuerdo nuclear, tratando infructuosamente de usar la diplomacia para convencer a los estadounidenses.

Por otra parte, es notable la posición en la que se encuentra el Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte en esta negociación. Están en medio del proceso de salida de la Unión Europea, conocido como Brexit. Las negociaciones están prácticamente estancadas, con el trato que la primer ministra Theresa May trabajó por años habiendo sido rechazado por el parlamento en tres ocasiones, llevando a renuncia de la PM. Con la perspectiva de tener un nuevo primer ministro elegido por el partido conservador, las probabilidades de una temida salida “no deal” o sin trato son cada vez más altas. Boris Johnson, uno de los líderes de la campaña por dejar la UE, está a la cabeza en las encuestas y todo parece indicar que será el nuevo primer ministro.

La captura del barco iraní en Gibraltar es una seña de un Reino Unido que busca agraciarse con la administración Trump para negociar un trato comercial una vez concluida la separación con la U. Europea. Es notable que el secretario de Relaciones Exteriores inglés reconociera que la Marina Real no tiene los recursos para defender sus embarcaciones en el Golfo Pérsico, teniendo que depender de los americanos para su protección. Una razón más para cooperar con los estadounidenses en las provocaciones a Irán.

Esto se empareja con el escándalo de los cables diplomáticos del embajador del Reino Unido en EE. UU. en los que llamaba a la administración Trump “inepta”. Ante esto, el presidente ha respondido con su habitual decencia, insultando al diplomático y criticando a la primer ministra May, a un mes de haberla alabado en su visita a Londres.

Mientras tanto, las medicinas se acaban en Irán, el presupuesto gubernamental se reduce por las bajas ventas de petróleo producto del bloque económico y la gente muere por motivos innecesarios. Un escenario que despierta ciertos paralelos con la situación venezolana. A pesar de que ambos escenarios son muy diferentes, las tácticas estadounidenses son muy parecidas. Algunas cosas que considerar es que Irán no es el mismo de hace 40 años: ahora cuenta con capacidad de defensa y aliados en la región. Sobre todo, es notable que Estados Unidos ha amenazado con “obliteración” nuclear a los herederos de la antigua Persia, cuestión que debería alarmar a todos los seres humanos del planeta.  

 

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José Eduardo Múzquiz

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