Roberto Fernández Retamar/ Café Fausto - LJA Aguascalientes
09/08/2022

Nunca tuve el privilegio de conversar con el poeta cubano Roberto Fernández Retamar, uno de los escritores de alto compromiso revolucionario reflejado en su obra literaria quien desafortunadamente falleció hace apenas unos días a los 89 años de edad en la ciudad de La Habana.

Uno de los líderes de los entonces jóvenes escritores de la naciente Revolución Cubana, Fernández Retamar encabezó una corriente caracterizada por textos poéticos en los que se reflejaba la cotidianeidad del pueblo con un lenguaje sencillo, directo, casi narrativo y conversacional, los cuales a pesar de su aparente sencillez nos llevaban a una profunda reflexión con un acertado compromiso ideológico a favor de la transformación social impulsada por el pueblo cubano para una sociedad más justa.

En mi adolescencia fue cuando supe de su existencia a través de la revista mensual Cuba Internacional de la que tenía una suscripción y en ella se incluían en ocasiones entrevistas y fragmentos de textos literarios de los poetas más representativos de la Isla. Pienso que muchos años después, tal vez, coincidimos en los pasillos en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara cuando fue dedicada a Cuba y asistí a varios de los eventos programados, honestamente no me queda claro si tuve esa oportunidad.

Luego, hace un par de años durante mi estancia académica en Cuba por mis investigación de tesis del doctorado recibí una asesoría de varios especialistas de la Casa de las Américas que Fernández Retamar dirigía y en un breve recorrido que amablemente me realizó el Maestro Jorge Fornet, director del Centro de Investigaciones Literarias previo a consultar la biblioteca de la institución pasamos frente a la puerta de la oficina del poeta, estuve a punto de pedirle el favor que me permitiera solicitar saludarlo, pero no me atreví y ahora me arrepiento. Estuve a una puerta cerrada de distancia.

De Fernández Retamar existen las más variadas anécdotas, desde su conocida sencillez caribeña hasta el legendario desencuentro que tuvo con el poeta chileno Pablo Neruda quien también se distanció de Nicolás Guillén. Sin embargo en todas las versiones de quienes lo conocieron coinciden en su amabilidad, su trato cortés y sobre todo en su talento para reflejar la vida del proceso revolucionario cubano en una poesía de alta factura y madurez llevándonos a la belleza de lo cotidiano.

De su obra, que desafortunadamente no se ha difundido mucho en México, prefiero su antología “A quien pueda interesar”, en el que se describen los primeros años de la Revolución acompañados de textos entrañablemente personales, también en “Circunstancia y Juana”, el poeta nos comparte poemas desde el privilegio de ser latinoamericano y reflejar su realidad acompañado también de poemas aparentemente personales, pero con un profundo sentido social. Finalmente queda en mi memoria “Poeta en La Habana” una antología realizada por José María Valverde que es un apretado, pero bien realizado recorrido a través de lo publicado por el poeta. 

Un tema aparte es su polémico y clásico ensayo “Calibán” en el que aborda la identidad rebelde del caribeño en pleno proceso de emancipación contra el neocolonialismo, sobre ese texto y su concepto da para una columna aparte.

Sin duda, uno de sus poemas más entrañables, profundos y recordados es “El Otro”, escrito en enero de 1959 e incluido en su libro “Vuela de la antigua esperanza”, el mismo día del triunfo de la Revolución en el que reflexiona sobre lo que representó ese triunfo y los costos de esa victoria para el pueblo cubano.

“Nosotros, los sobrevivientes, / ¿a quiénes debemos la sobrevida? / ¿quién se murió por mí en la ergástula, / quién recibió la bala mía, / la para mí, en su corazón? / ¿sobre qué muerto estoy yo vivo, / sus huesos quedando en los míos, / los ojos que le arrancaron, viendo / por la mirada de mi cara, / y la mano que no es su mano, / y que no es ya tampoco la mía, / escribiendo palabras rotas / donde él no está, en la sobrevida?”, canta en el poema.


Recuerdo la obra de Roberto Fernández Retamar y pienso en la importancia del compromiso de los artistas de reflejar esta nueva etapa histórica de nuestro país, de llevar el arte el testimonio de esta Cuarta Transformación acompañando al pueblo que la hizo realidad. El artista con su obra defiende una manera de ver el mundo, decirse neutral es una mentira para justificar su conservadurismo, el arte es transformación crítica, provocadora y sobre todo belleza lograda a través del trabajo creativo del hombre sensible a su realidad. 

Hacer un arte comprometido con una postura clara en lo ideológico en nuestro tiempo es abrir un diálogo necesario con lo que vive nuestra colectividad, es mirar de frente al pueblo y no darle la espalda a nuestra realidad. Que se abra ese diálogo. Leamos a Roberto Fernández Retamar es una buena manera de abrir esta reflexión intercambiando ideas.

 


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2 thoughts on “Roberto Fernández Retamar/ Café Fausto

  1. Magnífico artículo de Fabián Muñoz. No sólo describe al personaje y a su obra, sino que analiza, plantea y propone, con frases profundas y contundentes, como:

    “Hacer un arte comprometido con una postura clara en lo ideológico en nuestro tiempo es abrir un diálogo necesario con lo que vive nuestra colectividad, es mirar de frente al pueblo y no darle la espalda a nuestra realidad.”

    Este texto es un ensayo con lenguaje poético, que enaltece a la Sección de Opinión de La Jornada.

    Felicidades al diario y al autor.

    1. Con gusto lo comparto en. Face, Twiter y con mis contactos y grupos de WhatsApp.

      Saludes.

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