Opinión

Trío Madrigal / Encuentro Internacional de Música de Cámara 

Como decía el maestro Mario Lavista que fue presentado por Rafael Machado, director artístico del Encuentro Internacional de Música de Cámara Aguascalientes 2019, como el decano de todos los compositores mexicanos, que “el repertorio para un ensamble formado por piano, clarinete y voz es muy reducido”. Evidentemente no se compara con la producción que hay, por ejemplo, para el cuarteto de cuerdas, que yo señalaría como la formación madre de la música de cámara o bien, o para cualquier otro tipo de combinación instrumental; una de las cosas que más me atraen de la música de cámara es la inagotable posibilidad que existe de formar ensambles con cualquier cantidad de combinaciones instrumentales, en este caso, el trío formado por un pianista, un clarinetista y una cantante es muy poco probable y son muy pocas las obras creadas para esta dotación, no obstante, se han hecho adaptaciones y arreglos de diferentes obras musicales para ser abordadas por esta fórmula.

La noche del pasado martes se presentó en el escenario del Teatro Morelos y dentro del marco del Encuentro Internacional de Música de Cámara, el Trío Madrigal integrado por la soprano Irasema Terraza, el pianista Sergio Vázquez y el clarinetista Luis Mora. Conforme a lo que comentamos líneas arriba, en el repertorio que nos propusieron sólo encontramos dos obras compuestas para esta combinación instrumental, las demás son arreglos que se han hecho, sobre todo de canciones populares para poder ser interpretadas en esta improbable formación camerística.

Como sucedió con el concierto inaugural del Mexican Brass Quintet, aquí también se dividió el programa en dos partes perfectamente definido por el tipo de música ejecutado, inicialmente con un repertorio apegado al contexto académico iniciando con una obra de Ferdinando Paër, el Beatus Vir, se trata de un compositor italiano de origen danés contemporáneo de Beethoven, que de hecho escribió una ópera llamada Leonora basada, por supuesto en el Fidelio del genio de Bonn. Después continuamos con una de las joyas escritas ex profeso para este tipo de ensambles, el Hirtenlied de Giacomo Meyerbeer, que como el anterior, también pertenece a la transición del siglo XVIII al siglo XIX. Caprichosamente acomodado de esta forma, según confesó el clarinetista Luis Mora, después de Meyerbeer y antes del príncipe del lied Franz Schubert, interpretaron una obra del maestro Lavista, como ya le mencioné, presente en el teatro y maestro participante del Encuentro, es una obra para clarinete solo llamada Madrigal y como ya hice mención líneas arriba, la primera parte terminó con una obra de Franz Schubert, es el Der Hirt auf dem Felsen, Op.129 que podemos traducir como el pastor y la roca.

Después del intermedio el programa continuó con música de corte popular, se hizo un pequeño cambio en función del equilibrio, originalmente se había anunciado música de Carlos Guastavino y después de Ponce, solo se invirtió el orden pero el contenido, la segunda parte con música de Manuel M. Ponce, tres poemas de Enrique González Martínez para después continuar con música de Guastavino, solo para piano y clarinete, por cierto, muy interesante el apunte del maestro Lavista en su imperdible charla previa al concierto al señalar que tanto el piano como el clarinete son ambos más o menos de la misma época, justo cuando termina el barroco pero es hasta los inicios del clasicismo vienés cuando los dos adquieren la importancia que actualmente tienen. 

El concierto terminó, de acuerdo a lo programado con música de Alfonso Esparzo Oteo.

Mención especial merece la obra de Lavista y no sólo por que el compositor estaba presente en la sala, claro esto es importante, sino por lo que la obra contiene en sí misma.

El maestro Lavista no hizo mención alguna durante su charla a su propia composición, seguramente por discreción y no pecar de protagonismo, afortunadamente el maestro Luis Mora, clarinetista, sí lo mencionó y sus comentarios fueron necesarios para el mayor disfrute y comprensión de tan compleja y demandante partitura, lo que sí mencionaba el maestro Lavista es que es posible, con la utilización de la técnica adecuada y una interpretación solvente, hacer que instrumentos que son por naturaleza monofónicos como el oboe, la flauta o el clarinete puedan sonar polifónicamente, yo me quedé pensando cómo era esto posible y no tenía la menor idea, pero no tardé en comprenderlo cuando escuché Madrigal para clarinete solo de Mario Lavista en la ejecución de Luis Mora. Por Dios, no es posible escuchar esto y quedarte indiferente en tu butaca, es sorprendente, tanto de la capacidad para escribir semejante obra, como en la respuesta interpretativa de este inmisericorde nivel de exigencia.

Madrigal es una obra que se divide en dos partes perfectamente identificables, la primera es un ostinato que demanda una ejecución virtuosa y es justamente en donde tenemos la oportunidad de escuchar un instrumento monódico como el clarinete sonar polifónicamente, no hay líneas melódicas que podamos identificar con facilidad, no es un modelo de música tonal, pero no lo puedes creer, es de verdad impresionante. La segunda parte, bueno, no sé, yo pensé que quizás sería mucho más lírica o cantábile, justamente con el fin de contrastar con la avalancha de la primera parte, pero…no estoy seguro de su lirismo, cantábile definitivamente no es, no se trata de un canto de suaves y dulces melodías, pero sí de sonidos largos que resultan deliciosos y que logran un equilibrio perfecta e inteligentemente diseñado, sin duda, una genialidad del maestro Lavista.

Anoche disfrutamos del concierto ofrecido por el Cuarteto White y el pianista Jorge Federico Osorio, esto lo comentaremos en su oportunidad. Esta noche escucharemos el primer concierto de participantes del Encuentro, la cita es a las 20:30 horas en el Teatro Morelos, por ahí nos veremos, si Dios no dispone lo contrario.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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