Opinión

Trump: “inepto, inseguro e incompetente” / Taktika

Unión Americana. 6 de julio de 2019. El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, acompañado de su mujer, Melania, desciende del helicóptero Marine One y se detiene ante los periodistas, quienes lo cuestionan respecto a las filtraciones hechas por el periódico Daily Mail de los memorandos escritos por el embajador británico en Washington, sir Kim Darroch, en los cuales se describe a la administración Trump como “inepta y disfuncional”.

El crótalo neoyorquino, quien parece un volcán a punto de estallar, declara: “No somos grandes fans de ese hombre y él no ha servido bien al Reino Unido así que lo puedo entender y puedo decir cosas sobre él, pero no me voy a molestar”. Al día siguiente, Trump tuitea: “Yo he sido muy crítico de la manera en que el Reino Unido y la primera ministra Theresa May han manejado el Brexit. ¡Qué desastre han creado ella y sus representantes!”.

Las escenas arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo, el cual pretende analizar, a través de los hombres que han representado los intereses británicos en Washington, la historia de las relaciones anglo-estadounidenses en los siglos XX y XXI.

Las relaciones entre el Reino Unido -“La Madre Patria”- y los Estados Unidos no siempre han sido amistosas, debido a que, después de la Guerra de Independencia (1775-1783) y la Guerra de 1812 (1812-1815), la rivalidad geopolítica entre ambas naciones propició choques diplomáticos en: Canadá, México, Nicaragua y Venezuela.

En enero de 1917, la inteligencia naval británica interceptó un mensaje de la diplomacia alemana. El recado advertía que la Alemania imperial llevaría a cabo una guerra submarina y que los Estados Unidos percibirán este acto como hostil. Si esto ocurría, los germanos propondrían a México una alianza para la invasión de territorio norteamericano, y ofrecían a la nación azteca recuperar los territorios perdidos en 1847. Los británicos advirtieron a los estadounidenses y lograron un cambio en la visión estratégica del presidente Woodrow Wilson, quien se percató de la doble amenaza representada por: un Océano Atlántico convertido en “un lago alemán” y un México hostil a los estadounidenses1

Los Estados Unidos y el Reino Unido vencieron a la Alemania imperial. Sin embargo, una serie de errores propiciarían el revanchismo en Alemania, encarnado en la figura de Adolf Hitler. En junio de 1940, tras la caída de Francia, los estadounidenses se percataron que la posible victoria de la Alemania nazi representaba una seria amenaza para la seguridad de su país. Por ello, en agosto de 1941, los líderes anglo-americanos Winston Churchill y Franklin D. Roosevelt se reunieron en Terranova para acordar la ayuda a la Rusia soviética, los convoyes en el Atlántico, la amenaza japonesa en el sureste de Asia y el orden de la posguerra. 

La victoria sobre la Alemania nazi y el Japón imperial propició, en 1945, un reordenamiento geopolítico: los Estados Unidos y la Rusia soviética se disputaron la supremacía mundial. El Reino Unido descubrió que, para tener un rol en el mundo, debía resaltar, en las palabras de Winston Churchill, la “relación especial” que tenía con la Unión Americana. Para tal efecto, se decidió que los hombres que representarían los intereses británicos en Washington deberían ser diplomáticos excepcionales.

1.- En enero de 1961, un joven y dinámico político llegó al poder: John F. Kennedy. Para tal efecto, el primer ministro británico, Harold McMillan, designó a sir David Ormsby-Gore como embajador en Washington. El diplomático británico aprovechó la relación de amistad que mantenía con Kennedy, a quien conocía desde sus días de juventud en Londres. Gracias a esto, Ormsby-Gore estuvo presente en las reuniones del Consejo de Seguridad Nacional durante la Crisis de los Misiles en Cuba, en octubre de 1962. Asimismo, la familia Ormsby-Gore incluso tenía reservado un lugar en el refugio nuclear del presidente estadounidense.

Posteriormente, Ormsby-Gore ayudó a negociar el acuerdo que permitió a los británicos equipar sus submarinos con misiles Polaris. Después del asesinato de Kennedy, la relación del diplomático británico continuó: en 1968, propuso matrimonio a Jacqueline Kennedy, pero fue rechazado. No obstante, al fallecer en 1985, Jacqueline Onassis, el senador Edward Kennedy y otros miembros del clan Kennedy asistieron a su sepelio.

2.- En abril de 1982, la junta militar argentina invadió las islas Malvinas, un territorio británico de ultramar. La entonces primera ministra, Margaret Thatcher, decidió recuperar el archipiélago por la fuerza. En los primeros días, la posición de la administración del presidente Ronald Reagan fue vacilante, pues varios diplomáticos estadounidenses tenían simpatías pro-argentinas.

Ante este escenario, el embajador británico en Washington, sir Nicholas Henderson, montó una espectacular campaña de relaciones públicas. Día tras día, Henderson ofrecía entrevistas de radio y televisión, creando la imagen de la confiabilidad y la rectitud inglesa. Asimismo, el enviado de Su Majestad recorría el Capitolio, cabildeando a los senadores y congresistas para lograr su apoyo por la causa del Reino Unido.

Pronto, la Costa Este de la Unión Americana experimentó un recrudecimiento de los sentimientos pro-británicos. Un senador manifestó a Henderson apoyarlo “porque eres británico”. El 29 de abril, una encuesta de Lou Harris revelaba que el 60 por ciento del público estadounidenses apoyaba la postura británica2.

3.- Una tarea más ingrata le tocó a sir Christopher Meyer, embajador británico en Washington entre 1997 y 2003. ¿Por qué? Tuvo que lidiar con la administración del texano tóxico, George W. Bush. Meyer percibió que el primer ministro, Tony Blair, y Bush habían formado una alianza estratégica. Blair, a pesar de que Meyer advirtió de los defectuosos planes estadounidenses para un Irak post-Saddam Hussein, decidió enviar soldados británicos para apoyar la invasión del país árabe.

Meyer, quien apoyó la invasión, se horrorizó de la visión de los neoconservadores como Richard Perle y Paul Wolfowitz, quienes veían a Irak como “el yunque sobre el cual forjarían un realineamiento del Medio Oriente”3, pues deseaban hacer a Irak a imagen y semejanza de la Unión Americana.

El escribano concluye: la descripción hecha por sir Kim Darroch sobre la división y disfuncionalidad de la administración Trump es descarnada pero cierta; mientras Trump ocupe la Oficina Oval la Unión Americana será la tierra de “los Estados Unidos Primero”; las facciones anti y pro Brexit juegan sus cartas políticas respecto a quién será el próximo primer ministro británico; y, para cualquier país, tener un buen embajador en Washington puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso.

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1.- Herman, Arthur. To Rule the Waves: How the British Navy Shaped the Modern World, New York, Harper Collins, 2004, p. 511-515.

2.- Hastings, Max; and Jenkins, Simon. The Battle for the Falklands, New York, New York, W.W. Norton, 1983, p. 112-113.

3.- George, Tony and me: https://bit.ly/2XHjqf6 

 

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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