Opinión

Aguascalientes, un estado motorizado / Agenda urbana

Es evidente que Aguascalientes, un estado relativamente pequeño en términos poblacionales y territoriales, tiende cada vez más a la motorización, es decir, la presencia de vehículos motorizados es cada vez mayor, lo que contribuye a los niveles elevados de tráfico que se viven ya en la entidad. Por ejemplo, entre 1980 y 2015, el total de vehículos en el estado, incluyendo automóviles, autobuses, camiones de carga y motocicletas, aumentó de 55,038 a 516,274, o sea, un crecimiento de 838 por ciento en un periodo de 35 años. En otros términos, mientras en 1980 existían 106 vehículos por cada mil habitantes, en 2015 esa tasa era de 393. En ese sentido, con una población de sólo uno por ciento del total nacional, en 2015, Aguascalientes era el octavo estado con el mayor número de vehículos por cada mil habitantes del país, después de Baja California Sur, Ciudad de México, Michoacán, Quintana Roo, Colima, Chihuahua y Jalisco. 

En el caso específico de los automóviles, la tendencia es aún más marcada; por ejemplo, mientras en 1980 se tenían registrados 30,230 automóviles, en 2015 ese número ascendió a 323,590, es decir, el número de automóviles aumentó 970 por ciento en ese periodo. Lo anterior indica que, en 1980, existían 58 automóviles por cada mil habitantes, mientras en 2015 ese número aumentó a 247 automóviles por cada mil habitantes. Lo anterior también hace de Aguascalientes el octavo estado con el mayor número de automóviles por cada mil habitantes, sólo después de Ciudad de México, Baja California Sur, Chihuahua, México, Nuevo León, Baja California y Quintana Roo. 

Por otro lado, el número de motocicletas registradas en el estado también muestra que en las últimas décadas Aguascalientes se ha motorizado de una manera acelerada, pues, entre 1980 y 2015, el número de motocicletas registradas creció de 4,856 a 51,415, o sea, un incremento de 959 por ciento. En el mismo periodo, el crecimiento del número de autobuses para pasajeros en el estado ha sido considerablemente menor; en 1980, había un total de 439 autobuses para pasajeros, lo que daba una tasa de un autobús por cada mil habitantes; mientras en 2015 el número de autobuses era de 1,421, con lo cual, considerando la población de ese año, se mantenía la tasa de un autobús por cada mil habitantes, igual que hace 35 años.     



En resumen, mientras la población del estado de Aguascalientes aumentó 2.53 veces entre 1980 y 2015, el número de vehículos -automóviles, autobuses, camiones de carga y motocicletas- aumentó 9.88 veces. En el mismo periodo, el total de automóviles creció 11.31 veces, casi cinco veces lo que la población; mientras las motocicletas lo hicieron 10.59 veces. En comparación, el número de autobuses para pasajeros en el estado creció 3.36 veces, considerablemente menos que cualquier otro vehículo motorizado. 

Por un lado, los números anteriores reflejan que Aguascalientes es un estado que ha avanzado notoriamente hacia la motorización, por encima de la movilidad no motorizada que alguna vez predominó, es decir, caminar a nuestros destinos o utilizar la bicicleta. La expansión de la ciudad ha contribuido al aumento del parque vehicular, pues las distancias que debemos recorrer son cada vez más largas. Igualmente, el crecimiento económico de las últimas décadas muy seguramente ha motivado también la motorización, pues, como sugieren diversos estudios, en las ciudades existe una estrecha relación entre el aumento del ingreso y la compra de vehículos motorizados. Por otro lado, la ausencia de políticas integrales de movilidad urbana sostenible, puede asumirse contribuye a las tasas tan altas de automóviles en Aguascalientes, pues, por ejemplo, la mala calidad del sistema transporte público limita la movilidad de las personas, lo que a su vez incentiva la compra de automóviles o motocicletas. Igualmente, caminar en Aguascalientes es cada vez más ineficiente, mientras andar en bicicleta se vuelve cada vez más inseguro, en gran medida por la alta prioridad que se da al automóvil mediante inversión en obra pública, con lo cual, las personas tienden a optar cada vez más por el automóvil para desplazarse en la ciudad.   

En conclusión, si se quisiera buscar una verdadera solución al tráfico vehicular, y a otras externalidades negativas asociadas al uso indiscriminado de vehículos motorizados, como la contaminación y los accidentes, se tendrían que impulsar esfuerzos más trascendentes para desacelerar el crecimiento del parque vehicular, como realmente transformar el servicio de transporte público, no sólo las unidades, e impulsar con decisión e inversión la construcción de infraestructura peatonal y ciclista, entre otras medidas. La mala noticia: las obras vehiculares como los pasos a desnivel y el circuito de flujo continuo de Segundo Anillo, difícilmente ayudarán a combatir el tráfico en el largo plazo, pues, por el contrario, muy probablemente contribuirán al crecimiento del parque vehicular. 

 

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

 

Fuente: Datos de Inegi y la Coordinación General de Movilidad

 

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Fernando Granados

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