Opinión

Aprendizaje significativo / La columna J

“Nuestras vidas comienzan a terminar el día que nos volvemos silenciosos sobre las cosas que importan.

Martin Luther King.

Tengo la gran bendición de ser docente, de manera particular considero que el mejor modo para transformar a un país es la educación. Cuando las sociedades se apegan al estudio y a la formación ética y cívica de las nuevas generaciones, en el mediano plazo se comienzan a ver cambios verdaderamente positivos. Las acciones de las personas se vinculan directamente al progreso y se hace una transición de los discursos a las acciones palpables.

Mucho tiempo he participado en el ámbito político y del mismo modo me he desenvuelto en distintos cargos públicos, bajo esa grata experiencia tengo la firme convicción de que la sociedad y el gobierno deben de avanzar y trabajar de manera conjunta, no se puede pensar en los cambios de nuestro México desde las perspectivas individuales. Se deben generar vínculos de fraternidad y congruencia, y lo más importante, tener la voluntad y la disposición para hacer algo que nos ayude a mejorar.

Como maestro entiendo que es necesario innovar el modo de llevar una clase en el aula. Creo que las ideas y la teoría son muy importantes, pero me queda claro que tener acciones es aún más trascendental. Pasar de la idea a la práctica, y bajo esa tesitura tener aprendizajes significativos, es decir, involucrar a los alumnos en una práctica que ellos mismos construyan, y si es en pro de nuestro país, que mejor. No se trata de tener alumnos con una calificación de diez, se trata de tener alumnos y ciudadanos con el cien por ciento de la disposición para emplear sus conocimientos en la generación de círculos virtuosos que impacten en nuestro entorno.

Si supiera que el mundo se acaba mañana, yo, hoy todavía plantaría un árbol.

Martin Luther King.

Bajo el preámbulo expuesto en las líneas anteriores, la práctica o examen final de mis alumnos de la asignatura de publicidad consistía en hacer un proyecto de impacto social, en el cual emplearan una campaña publicitaria para poder llegar a las metas establecidas. Los alumnos de la UNID se integraron en dos equipos.

El primer equipo decidió hacer una recolecta de libros para hacer donaciones a las escuelas de algunas comunidades. El segundo equipo optó por hacer una planta de árboles en la Ciudad de los niños.

Tuvieron dos meses para poder planear y ejecutar sus proyectos, debo resaltar que al principio los alumnos no tenían ideas claras, su coordinación no era la óptima e incluso en algún momento se dudó sobre la viabilidad de los proyectos. Sin embargo, conforme fue llegando la fecha, los alumnos hicieron lo propio y cumplieron a cabalidad y con gran esfuerzo cada uno de los proyectos.

El primer proyecto consistía en participar de manera conjunta con municipio capital, específicamente con Chava Alcalá, secretario de Enlace Ciudadano, el club de futbol Necaxa y Cuernos Largos en la donación de libros. La meta era llegar a 3001 libros, el resultado final fueron 4630 libros, mucha gente se sumó a la donación de libros, como un acto de congruencia y de apoyo, el rector de la UNID, Jorge Alberto Hernández Maldonado asistió y apoyó en el evento.

En la medida que fomentemos la lectura y hagamos este tipo de donaciones, nos acercaremos más a niveles educativos superiores. Esto es construir castillos a la virtud y cavar pozos a la ignorancia. No fue fácil, pero como dice el dicho “nada que haya sido fácil, ha valido la pena”.

Cabe resaltar que la filosofía de la UNID, consiste en tener este tipo de proyectos solidarios y subsidiarios, tuve la oportunidad de estudiar dos maestrías en esta institución educativa, y es grato saber que siempre se tiene el apoyo por parte de las autoridades y de los docentes para este tipo de actividades. El buen juez por su casa empieza.

El segundo proyecto consistió en hacer una planta de 50 árboles en la ciudad de los niños, esta actividad encaja perfectamente en un momento crítico que estamos viviendo como humanidad, los seres humanos deben regresarle a la madre tierra la misma bendición que nos ha otorgado. Este acto implicó mucho esfuerzo físico, y tanto alumnos como alumnas le entraron con toda la actitud, familiares de los alumnos participaron y después de casi 5 horas, los árboles quedaron bien plantados en un lugar que es ejemplo de esperanza y de amor a la humanidad. Un alumno dijo “tal vez un día, uno de estos árboles me de sombra”. Se logró la meta.

Cava un túnel de esperanza a través de una montaña oscura de desesperanza.

Martin Luther King.

Algo muy importante es que los estudiantes trabajaron en equipo, se apoyaron unos a otros, se esforzaron, pero también se divirtieron aplicando lo que habían aprendido en la teoría, las palabras convencen, pero los ejemplos arrastran. Muchas gracias; Daniela Alejandra, Jessica Gasca, Magaly Hernández, Marisol García, Michel Hernández, Itzel Daniela, Valeria Esparza, Karina Plascencia, Max Mendieta, Víctor Antonio García, Francisco Javier Martin del Campo, Diego Antonio Montelongo, Paola Alanís, Emilio Daniel Sosa, Alondra Alexa, Alejandra Gutiérrez, Martin Fernando García, Carlos Falcón, Ismael Dueñas, Marco Flores, Pardiñas Martínez y Arantza Hernández.

El aprendizaje significativo es aquel que nos permite conectar conocimientos previos con los conocimientos que se van adquiriendo, que mejor aprendizaje que dejar un mejor mundo a las próximas generaciones, que gran significado que el dar un libro a alguien que no lo tiene. Lo máximo a lo que puede aspirar un maestro, es a que sus alumnos los superen, gracias por también ser mis maestros.

In silentio mei verba.

 

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Roberto Valdés Ahumada

Roberto Valdés Ahumada

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