Opinión

Detenciones ciudadanas, la delgada línea entre la aprehensión y la agresión / La fórmula del café con leche

En otras ocasiones hemos hablado sobre la importancia de la unión ciudadana para fortalecer la seguridad en nuestro entorno, de ahí la creación de los círculos de vecinos vigilantes y negocios vigilantes; en cierto nivel, la autoridad de seguridad pública agradece el apoyo de la ciudadanía, sin embargo, preocupa que en lo que va del año, se hayan registrado ya 24 detenciones ciudadanas donde en más de 10 llegan a niveles de violencia física graves, la mayoría en la zona oriente y sur de la ciudad. 

El artículo 16 de la Constitución local establece que cualquier persona puede hacer la detención ciudadana, con la obligación de presentarlo ante la autoridad pertinente en su momento; pero la violencia no entra en este derecho, debemos ser conscientes en que, si llegamos a agredir a niveles muy elevados, podemos convertirnos en victimarios, cayendo en un delito grave. De ahí el llamado que replicamos del secretario de Seguridad Pública Municipal, Antonio Martínez Romo, de que, cuando se esté viviendo este tipo de situaciones, únicamente ayuden con la inmovilización de la persona que está delinquiendo, y llamar de inmediato al servicio de emergencias; evitar caer en alguna agresión física hacia ellos. Aunque sabemos que los ánimos se elevan ante la afectación de tu patrimonio, no podemos permitir convertirnos en lo que repudiamos. 

Desde el inicio de la administración actual capitalina se crearon en conjunto con esta dependencia los denominados Comités del Buen Orden, sumándose ya poco más de 500 en todo el territorio municipal; en estos el personal de la SSPMA los capacita para que en caso de identificar a una persona delinquiendo, se garantice la detención ciudadana limitándose a la inmovilización del infractor. Hay que tener mucho cuidado en no pasar esta -extremadamente- delgada línea entre la aprehensión y la agresión, porque puede caer en un abuso de fuerza causando dislocación de costillas, huesos rotos, pérdida de piezas dentales o hasta la muerte del delincuente. Por más que estemos cansados de los robos, de los delitos en nuestros hogares, no hay justificación para tomar la ley con nuestras propias manos.

Tomemos en cuenta que la autoridad tanto municipal como estatal no puede dejar esta movilización únicamente a los ciudadanos, ellos tienen la responsabilidad y obligación de que, como corporaciones de seguridad, vigilen constantemente todos los rincones de la ciudad y respondan a los llamados de emergencia. Mientras tanto, nosotros actuemos con responsabilidad sobre lo que esté en nuestras manos, seamos partícipes de nuestro entorno, pero bajo los límites que la ley nos marca; violencia genera más violencia, insisto, no caigamos en lo que más repudiamos que es el abuso de la fuerza y la injusticia. 

 

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Jesús Enrique Ramírez Pérez

Jesús Enrique Ramírez Pérez

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