Opinión

El “doblepensar” sobre los derechos de la mujer / Sobre hombros de gigantes 

En la novela 1984 de George Orwell, se describe la “Neolengua” como una forma de comunicación empleada por el Big Brother para dominar el pensamiento de las personas y eliminar formas de pensamiento contrarias a los intereses del poder. Esto se lograba a través de una simplificación extrema del lenguaje, reduciendo el vocabulario de tal manera que se emplearan menos variedades de palabras para expresar una idea. Así, entre menos conceptos existieran en la mente de la persona, menos procesos de pensamiento se provocarían en su desarrollo diario. Un ejemplo de esta Neolengua, lo era la palabra “doblepensar”(doublethink), o la facultad de sostener dos opiniones contradictorias simultáneamente o, en otros términos, decir mentiras a la vez que se cree sinceramente en ellas, olvidar todo hecho que no convenga recordar, y cuando sea útil volverlo a recordar el tiempo que sea necesario, para negar la existencia de la realidad sin dejar de saber que existe esa realidad (en términos menos técnicos sería algo así como “yo como digo una cosa digo otra, y hago que creas las dos”).

Esto tiene relación con la “interacción simbólica”, que se trata de una teoría sociológica con la cual se explica que la realidad se construye socialmente, gracias a los fenómenos de comunicación y comprensión de lo que ocurre en la sociedad a través del lenguaje: los sujetos, mediante actos de habla, interactúan en la vida para lograr una coordinación social. Así, el discurso define y da sentido a las realidades necesarias para lograr fines e intereses determinados. Entonces, la comunicación construye socialmente una realidad: desde los primeros contactos con la familia, hasta la información recibida en el exterior, el individuo acumula una serie de información que le crea y define el mundo.

¿Qué parecida es la ficción con la realidad no creen? Joseph Goebbels, encargado del Ministerio de Propaganda de la Alemania Nazi, decía que en ocasiones era necesario mentir para convencer de cosas alejadas a la realidad, y dos de sus principios propagandísticos eran el de “la vulgarización” y el de “la transposición”. La vulgarización implicaba que toda propaganda o información debía ser popular, es decir, adaptada de tal manera que pudiera ser recibida y entendida hasta por el menos capaz de las personas a la que se dirigía; entre más grande la masa popular, más sencilla debía ser la información. La transposición era atribuirle a otro los propios errores o defectos, es decir, defenderte a través del ataque, pues si no podías ocultar las malas noticias, lo mejor era inventar otras que ayudaran a olvidar las primeras.

Y esto lo vivimos hace unos días con la información distorsionada que se difundió respecto de la Norma Oficial Mexicana 046, relacionada con la realización de la interrupción voluntaria del embarazo por motivo de una violación, por lo siguiente: una persona habló en contra de los derechos de las mujeres víctimas de violación, y en su discurso indicó que el ejercitar éste derecho provocará impunidad de los violadores, lo cual es falso ya que la propia norma establece que una vez realizada la interrupción del embarazo, se deberá informar a la Fiscalía para que investigue la violación y se sancione al autor. Esta persona también indicó que la violación se da regularmente entre conocidos y familiares, y que son los mismos violadores los que llevan a las víctima a abortar y así continuarán haciéndolo; cuando no hay datos que demuestre esta afirmación, y si la persona que lo dijo tiene esa evidencia, debe denunciar y entregarlas a los investigadores, pues de lo contrario se está convirtiendo en encubridor; además, como ya se dijo, cuando se realiza este procedimiento, la institución de salud lo informa al Ministerio Público, y por otro lado, si la agredida es menor de edad, es representada por tutor, no por sus familiares que tengan intereses opuestos, o sean los agresores. También agregó que esa interrupción del embarazo viola la potestad de los padres (sí, tal cual, prácticamente se dijo que el “papá” que viola, tiene derecho sobre lo que engendra…), cuando el que comete un delito no tiene ninguna potestad, y menos los padres, sobre una menor de edad que es víctima de delito, pues sus intereses están por encima de las creencias de los padres. Finalmente indicó que este derecho de las mujeres promueve las violaciones por la falta de investigación, lo cual no es verdad como ya se explicó, y más bien lo que promueve las violaciones son este tipo de discursos que defienden a unas personas y criminalizan a otras, considerando humanos a unos, y no humanos a otros.

Una vez aclarado que la interrupción voluntaria del embarazo motivo de una violación es un derecho humano, que no provoca impunidad y que mucho menos promueve que sigan existiendo las violaciones, y que, les guste o no a unos, la idea de los derechos es respetarlos y tolerarlos, pues imponer una visión a la fuerza y con información distorsionada no es un ejercicio de un derecho; me gustaría concluir con lo siguiente: nuestra visión de la vida es subjetiva gracias a nuestra cultura, experiencia, sentimientos, prejuicios y todo lo que forma parte de nosotros, lo que se transforma en un filtro de observación. A final de cuentas lo objetivo no es lo que vemos, sino lo que percibimos, por lo que los canales de comunicación para crear nuestra realidad dependen de cada persona. Pero, ¿se habrán dado cuenta los que hacen algo de una manera inadecuada, con la justificación de que “aquí siempre lo hemos pensado o  hecho así…”, que lo que están afirmando es que “aquí siempre hemos violado derechos humanos”?

Recordemos: no somos un “yo”, sino un nosotros; las divisiones entre nosotros son una ilusión, y los conflictos entre nosotros son conflictos dentro de uno mismo. El conflicto exterior es expresión del conflicto interior, y con los que interactuamos son proyecciones externas de nuestro ser interno. No hay que buscar afuera lo que está dentro de uno; los problemas que vemos en el exterior, son el estado y las actitudes de nuestra conciencia. ¿Queremos Paz? Para cambiar lo exterior, hay que cambiar la proyección de ese interior. Es simplemente una elección; una elección que se reduce a que si en verdad nos estimamos los unos a los otros, no proyectaríamos conflictos al mundo exterior. No hay caminos para la Paz, la paz es el camino…

 

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José Luis Eloy Morales Brand

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