Opinión

La Estafa Maestra ¿y Odebrecht?/ Bravuconadas

Sin duda la semana ha estado marcada por la información de una batería de temas que no permiten a la ciudadanía enfocar su atención en lo particular a un solo asunto, que por sí mismo arrastre todos los reflectores del interés popular en nuestro país. La vinculación al proceso de la denominada “Estafa Maestra” de la ex secretaria de Estado Rosario Robles Berlanga; la amenaza global de la entrada a una recesión económica derivada de la lucha entre los Estados Unidos y China y sus efectos en la economía mexicana; la reducción en las tasa de interés decretada por el Banco de México, quitándole 25 puntos a la que ya era el mayor a nivel mundial y el riesgo de la baja en la atracción de inversión extranjera; la suspensión por parte del juez a la continuación de las obras del aeropuerto de Santa Lucía, en tanto no se resolvieran los alrededor de ochenta juicios de amparo presentados por ciudadanos interesados en las afectaciones del tema, a lo que el presidente llamó el “complot legal” de los conservadores; la agresión en vivo al reportero que cubría la protesta de los grupos feministas sobre la avenida Insurgentes en la Ciudad de México; y otra vez, un largo etcétera.

Sin embargo, de entre los temas señalados se destaca sin duda, por sus implicaciones directas a la estrategia de la 4aT respecto a la lucha contra los hechos de corrupción, el caso de Rosario Robles Berlanga y su responsabilidad legal y política en los entretejes de la tristemente célebre “Estafa Maestra”, que aún no se acaban de poner de acuerdo en el monto de recursos públicos involucrados, unos hablan de 3.5 miles de millones de pesos, otros, de 5.5 mmp, y han llegado a señalar hasta más de 8 mmp. Realmente uno no se puede ni imaginar esas cantidades de dinero de los mexicanos y que en palabras llanas fueron objeto de malversación por parte de un número aún no determinado de servidores públicos, al menos desde 2013, y que fueron detectados por las auditorías realizadas por la Auditoría Superior de la Federación (ASF), encontrando como común denominador a la exsecretaria de la Sedesol y de la Sedatu, Rosario Robles, quien, como sabemos, el pasado martes 13, por la madrugada, fue vinculada formalmente al proceso y, en hecho aún discutido, recluida en el penal femenil de Santa Martha Acatitla de la Ciudad de México.

Rosario Robles no sólo ha sido en el gobierno de Peña Nieto secretaria de Estado, sino que en sus años de militancia en la izquierda llegó a ser jefa de Gobierno de la Ciudad de México, tras la salida del ahora presidente Andrés Manuel López Obrador, para competir en los comicios federales de 2006, en su primer intento por alcanzar su preciada presidencia. Vamos, la ruta política de Robles Berlanga ha ido de la izquierda legal e institucional del PRD al neoliberalismo más burdo del priismo de Peña Nieto, sin detenerse a medir ese vaivén político salvo por un pragmatismo extremo, más allá de toda ética y responsabilidad.

Pero, regresando a la “Estafa Maestra”, no podemos dejar de reconocer los alcances del agravio que representa para todos los mexicanos, no podemos dejar de reconocer el trabajo de la Fiscalía General de la República en este último momento del proceso judicial que ha retenido a la exsecretaria, y se ha hecho acreedora de la imputación que se le achaca, pero, es muy importante no perder de vista que Rosario Robles, es quizá sólo la punta del iceberg de la citada estafa, en ella hay, al menos once dependencias federales involucradas, y, por supuesto, decenas o centenas de servidores públicos con algún grado de responsabilidad en los hechos ahora investigados. Entendemos que hay algunos ya reclamados por la justicia, pero según el expediente de la propia ASF, se menciona la participación de 186 empresas relacionadas al caso, de las cuales, según las propias pesquisas de las autoridades, 128 resultaron ser empresas fantasmas. Además, según opinión del comisionado del INAI, Joel Salas, también hay abogados, notarios públicos, universidades, etcétera, que en alguna medida tienen una responsabilidad que habrá de investigar y, en su caso, castigar conforme a la ley.

Sin embargo, si bien el caso de la “Estafa Maestra” es un caso judicial que ha derivado de las auditorías de las autoridades fiscalizadoras y hacendarias del país, no podemos dejar a un lado el perfil político del mismo. Para todos los ciudadanos es muy importante el seguimiento legal pertinente y adecuado del caso, y de ninguna manera queremos qué por una falla en el debido proceso, los responsables de este quebranto a la nación, vayan a quedar impunes por la comisión de “fallas” técnicas o de procedimiento. Es innegable la preocupación generada por la relación de parentesco del juez de control Felipe de Jesús Delgadillo Padierna, sobrino de la senadora Dolores Padierna, esposa de René Bejarano, exhibido y encarcelado por la propia Rosario Robles, en ese entonces Jefa de Gobierno. Aunque el Consejo de la Judicatura Federal, señala que la designación del juez Delgadillo Padierna ha sido debidamente cuidado por el Poder Judicial, y que no podrá continuar en la etapa del juicio subsecuente.

También, es de señalarse como preocupación, sí la reclusión de Robles Berlanga, no constituye un exceso de parte del juzgador que pueda incidir en el proceso y su resultado. Son cuestiones que al grueso de la ciudadanía preocupan, porque de este tipo de “errores” las autoridades tienen llena la memoria de la impunidad en México.

No podemos dejar de destacar, finalmente, la terrible soledad política en la que la señora Rosario Robles está transitando esta etapa. Si bien es cierto que hay un dicho que remarca que “el crimen no paga”, es de señalarse que la corrupción política es igual o más severa llegados los tiempos de la aparición de justicia y la ley.

¿Y Odebrecht?

 

mario.bravo58@hotmail.com

 

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Mario Bravo

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