Opinión

La inmortal frase y acto de colgar los tenis / Alegorías Cotidianas 

Me parece que ver tenis colgados en las calles es parte del folclor mexicano. Es más, estamos tan habituados que ya no pensamos en los posibles significados que puede tener estos.

Si bien algunas calles de la ciudad cuentan con el cableado subterráneo y las hacen lucir más limpias, apenas salimos del primerísimo plano de la ciudad y observamos tenis por aquí y por allá.

En un principio, el término era “colgó los zapatos”, por ahí de los años 50 o 60 y hacía referencia, efectivamente, a que una persona había fallecido entonces, la familia colgaba en los cables del frente de la casa los zapatos de la persona para notificar a los vecinos que un miembro de la familia salió con los pies por delante.

Posteriormente, en los años 70 el uso del calzado deportivo comenzó a estar de moda y entonces la frase cambió a “colgó los tenis” y desde entonces ha conservado su forma.

Sin embargo, “colgar los tenis” tiene más acepciones. En los barrios bravos se cuelga los tenis cuando se ejecuta a alguien por venganza, como muestra de poderío por parte del contrincante.

En otras partes, los tenis colgados dividen los territorios de las bandas contrarias, y en la actualidad también señalan los lugares donde se vende droga.

Aunque las acepciones posteriores son un poco violentas, no podemos dejar a un lado la posibilidad de que algunos cuelguen los tenis sólo por ocio, pues quién de nosotros no tuvo un compañero en la escuela al que encontramos en la calle muy afanoso tratando de dejar sus tenis fuera de la escuela para la posteridad.

Lo que no podemos negar es que a las autoridades no les interesa el limpiar la vista de las calles y en algunas encontramos mucho más que un par colgado o como en El Encino, una bicicleta, muy coqueta en un poste.

Cuando pensamos en la frase “colgar los tenis” desde el imaginario colectivo indudablemente nos remitimos al acercamiento tan familiar que tenemos con la muerte, donde es más una compañera circunstancial que una tragedia a la que todos llegamos.

El arte de decorar las calles con tenis se llama shoefiti, una palabra compuesta por el vocablo inglés shoe y el italiano grafiti. Como movimiento el shoefiti a trascendido de país en país sin significado relevante más que el de dejar una marca en el camino, mientras que en México su origen tiene que ver directamente con nuestro estilo de vida.

Ahora bien, la tradición se mantiene intacta, pues no vemos chanclas o zapatos colgados sino solamente tenis, aunque no dudo que por ahí allá uno que otro tipo de calzado colgado sin que sea específicamente deportivo.

La pregunta sería, hipotéticamente, claro, pues el cableado al ciento por ciento oculto jamás lo verán nuestros ojitos, ¿cómo se adaptaría esta tradición si ya no existen los cables en las calles? Pues con el ingenio que caracteriza a nuestra nación, seguramente encontrarían dónde colocarlos.

Colgar los tenis también es ejercer el derecho de la libertad de expresión, mientras sea por un acto genuino y no con alguna intención violenta.

Lo que podemos resaltar del Shoefiti es que uno de los grandes diferenciadores de la cultura mexicana es la muerte y la algarabía pues gracias a eso “colgó los tenis” se volvió parte de nuestro léxico y el gusto de colgar los tenis en los alambres solo por hacerlo lograr que no se vean pelones y exista una historia que contar.

A mucha gente le parece desagradable el tendedero de tenis, a mí me parece de lo más ingenioso, sobre todo porque imagino el motivo por el que llegaron ahí.

También podríamos hacer el experimento de contabilizar el tiempo que duran los tenis colgados, quizá, además de los fenómenos meteorológicos, dependa si están sobre cables de la luz o el teléfono, los pájaros que usan los alambres y la gravedad.

Lo cierto es que nuestras calles no serían las mismas sin ellos y tampoco los velorios, pues ya sabe que luego hay uno o dos despistados que en lugar de decir abiertamente que murió “x” persona prefieren hablar de ellos a la mexicana: fulano… “colgó los tenis”.

Aunque tenemos que reconocer que hay muchas más expresiones para designar a los difuntos que “colgó los tenis”, pues para eso nos pintamos solos, se petateó, piró, lo chupó la bruja, ya bailó con la más fea, se lo cargó el payaso, estiró la pata, chupó faros, está viendo crecer los rábanos por abajo, entre muchas otras más, de ahí que en ocasiones los extranjeros no comprendan el cómo hablamos, en fin.

Y casi lo olvidaba, el hecho de colgar los tenis también hace referencia a exhibir un logro obtenido o que aumentó la familia así que ya sabe, si será padre próximamente y no le alcanza para los puros no se preocupe, con colgar los tenis será suficiente.

Como colgar los tenis es parte de nuestro folclor quizá hasta podríamos hacer una estatua que atestigüe el uso de estas tres palabras para denominar a un difunto o bien para decorar las calles.

Por mi calle no hay tenis colgados, tal vez debería comenzar la tradición, a falta de árboles por poda, estos pueden amenizar el ambiente, no darán sombra u oxígeno, pero eso sí ¡qué bien lucirán!

Deberíamos hacer la campaña de fotografiar los tenis colgados de nuestro entorno, finalmente ya forma parte de nuestra cultura.

Y usted ¿ya colgó los tenis?

 

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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