Opinión

La representación política de las mujeres en México

Elena Anaya Villalpando

 

La subrepresentación política de las mujeres, y la aún existente brecha de género entre mujeres y hombres en la esfera política, se siguen erigiendo como retos pendientes en el camino para alcanzar la efectividad de un sistema democrático y garante de los derechos humanos de todas las personas. 

En este sentido, investigar, estudiar y analizar sus causas y consecuencias no es una tarea menor, sino un requisito indispensable para avanzar en la construcción de medidas eficaces que permitan que cualquier mujer, en cualquier parte de este país, tenga la oportunidad de ejercer sus derechos políticos y electorales en condiciones de igualdad y respeto a su dignidad humana. Es decir, para mejorar la calidad del sistema democrático, se debe pasar por entender que la representación política en condiciones de igualdad, es uno de sus presupuestos indispensables. El objetivo es la consolidación de una democracia paritaria en donde el género, ni ninguna otra condición, más allá de la ciudadanía, determine y limite la participación pública y, específicamente, la política.

Es bajo esta consideración, que la Representación Política de las Mujeres en México, cuya editora es la Doctora Flavia Freidenberg, y en el que se condensan los saberes y análisis de grandes investigadoras e investigadores (Adriana Favela, Dania Ravel, Claudia Zavala, Ninfa Hernández, Georgina Flores-Ivich, Valeria Ordoñez, María Cristina Osornio, Raymundo Alba Huitrón y Rodrigo Salazar Elena y la propia Freidenberg) es una obra indispensable para entender la evolución y las condiciones actuales del fenómeno de la participación política de las mujeres mexicanas, pero, sobre todo, para identificar los obstáculos que la limitan y, aún peor, la colocan en grave riesgo.

Este trabajo académico es derivado de un esfuerzo interinstitucional realizado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México y el Instituto Nacional Electoral, que desde el año 2016 han trabajado conjuntamente con el objeto de contar con información clara y objetiva sobre la participación y representación política de las mujeres. 

Los datos analizados e interpretados de manera precisa en esta obra, son producto del proyecto de investigación denominado “Mujeres políticas: la participación y la representación política de las mujeres”, mismo que tuvo como objetivo construir una base de datos (por los propias autoras y autores del libro) que permitiera evaluar cuantitativamente el fenómeno antes descrito, es decir, identificando la presencia de mujeres y hombres en los espacios de toma de decisión (político electorales), en los órganos electorales y en otros ámbitos de la vida pública, esto con fines de comparación y análisis desde la perspectiva de género. 

Este libro constituye un primer acercamiento analítico a los datos de un amplio trabajo de investigación, y busca dar respuesta a interrogantes fundamentales para comprender la participación y representación política de mujeres y hombres en este país. En sus propias palabras, el objetivo es “realizar una evaluación sistemática y comparada del avance de las mujeres mexicanas en cuanto a su posicionamiento en los cargos de elección popular; en particular, a partir de la instauración de las cuotas de género a nivel estatal y federal”. 

Lo anterior, partiendo de la idea de que aunque una mayor presencia de mujeres en los puestos de decisión (lo que se conoce como representación descriptiva) no genera por sí misma una igualdad en el ejercicio de los derechos político electorales, si se presenta como un primer paso para lograrlo, así como para conseguir el avance de una agenda de género que beneficie no solo a las que forman parte activa de esos espacios, sino a todas aquellas que buscamos que nuestros intereses y necesidades se vean tomadas en cuenta dentro de la actividad estatal (representación sustantiva); es decir, una agenda que promueva la igualdad real entre géneros, el ejercicio integral de la ciudadanía y los derechos humanos sin discriminación.

A lo largo de las 300 páginas, se muestra un panorama completo sobre la participación política de las mujeres como integrantes de un partido, como candidatas, una vez que han sido electas y como personas que ejercen un cargo público. Se reflexiona, desde una óptica neoinstitucionalista, sobre el papel de las reglas formales que rigen la participación y representación, ya sean de carácter normativo o jurisprudencial, identificando su impacto y evolución desde 1990 a 2016, así como la manera en la que los partidos políticos (como entidades de interés público que tienen como objetivo promover la participación política de todas las personas -eso incluye a las mujeres-), han asumido su responsabilidad frente a las cuotas de género y, posteriormente, frente a la paridad constitucional, ya sea en la postulación de candidaturas, así como dentro de sus estructuras y estrategias organizacionales. 

Asimismo, se aborda de manera clara y pertinente la situación de violencia política que a nivel organizaciones políticas, medios y sociedad en general, se ha agudizado a partir de que se logró una mayor presencia de las mujeres en los espacios político-electorales.

El libro trata de forma general los siguientes temas:

*La evolución de las reglas electorales sensibles al género, la fortaleza de su diseño, el efecto de la actividad jurisdiccional, así como relación con el aumento de mujeres en los órganos políticos de decisión.

*La representación descriptiva de las mujeres en los congresos estatales, sus cambios a lo largo del tiempo, así como su vínculo con la incorporación de reglas institucionales (cuota y paridad).

*Los factores que inciden en la elección efectiva de las mujeres, es decir, las razones que explican que algunas legislaturas estatales hayan tenido más mujeres que otras.

*La prevalencia de un sesgo de género en la ubicación de candidaturas a diputaciones locales, que implica que a las mujeres se les siga colocando en distritos menos competitivos (distritos perdedores).

*La forma en que los partidos promueven, dificultan u obstaculizan la participación y representación política de las mujeres a través de sus procesos, acciones y estructuras.

*La búsqueda de la compatibilidad de los principios de paridad, reelección y democracia interna, a fin de contar con un sistema político que permita la rendición de cuentas y la evaluación ciudadana hacia los resultados del trabajo de mujeres y hombres que ejercen un cargo público.

*El ejercicio eficaz y eficiente del recurso público destinado a promover el liderazgo político de las mujeres por parte de los partidos.

*La violencia política como consecuencia inesperada de las cuotas y la paridad.

Se problematiza clara y eficazmente la situación de subrepresentación política de las mujeres, no limitándose a una discusión teórica y estéril, sino que, a partir de un análisis profundo y la aplicación de diversas metodologías, abre un horizonte para la acción en contra de los obstáculos culturales, partidistas, institucionales, y estructurales que aún persisten. Asimismo, es un gran ejemplo de cómo la investigación social, en este caso de tipo político, puede realizarse positivamente bajo un enfoque de género, empleando de forma eficaz indicadores, datos y estadísticas, lo que le brinda un sustento científico y objetivo a los análisis y resultados.

Cabe señalar que el énfasis de la investigación está puesto en el ámbito subnacional, es decir, en las condiciones del fenómeno a ras de las entidades federativas, lo que, ante la escasez de análisis similares, la hace aún más interesante y valiosa.

Esta obra me llevó a varias reflexiones personales en torno a mi propia participación política, específicamente sobre los factores que la incentivaron y los que la han desalentado, pero principalmente me hizo pensar en la vigencia de una práctica política permeada por el sexismo, la misoginia y la violencia, y de cómo algunas mujeres, a partir de ciertas condiciones que les atraviesan, como la situación económica, la pertenencia étnica, la discapacidad, la edad, entre otras, son más susceptibles a ser impactadas negativamente por sus efectos. 

De igual forma, clarificó para mí el vínculo determinante que existe entre la responsabilidad casi exclusiva de las tareas domésticas, de cuidado y crianza al interior de las familias, con la dificultad para participar en la política, lo que presenta como indispensable considerar en las estrategias para mejorar la representación, medidas que transformen estructuralmente esta desigualdad y permitan una mejor conciliación de la vida familiar y la vida política (esto implica no solo repensar el sistema político, sino también los sistemas familiares, económicos, educativos, ya que todos está estrechamente vinculados).

Las mujeres que deciden participar activamente de la política padecen de una doble violencia y desigualdad, algo que yo he denominado como “el castigo de la doble puerta”, al abrir la de su casa recae en ellas la sanción familiar y social de no cumplir con un modelo de cuidadora exclusiva e intensiva, y al adentrarse en la arena política (abriendo la segunda), se ven afectadas por una serie de obstáculos, estereotipos y prejuicios en torno a su participación. Cuestión que se agudiza respecto a las mujeres de las comunidades y colonias que realizan lo que se conoce como “trabajo político de base”, a las cuales, además, les perjudica el sentido meramente utilitarista que se le da a su labor, sin considerar nunca sin intereses y necesidades particulares.

La obra es muy generosa hacia las investigadoras e investigadores interesados en el fenómeno de la participación y representación política de las mujeres, ya que les presenta claramente los temas en los que es deseable se profundice en otros trabajos, entre ellos el impacto real de la paridad en la representación sustantiva de género (situación que en Aguascalientes se presenta como urgente, dada la dificultad para el avance de la agenda de género en un Congreso paritario); el contenido de las sentencias progénero emitidas por los tribunales electorales, a fin de determinar qué temas son más efectivos para explicar las variaciones de porcentajes de mujeres en los órganos políticos de decisión; la medición del impacto de las acciones desarrolladas por los partidos con los recursos destinados al liderazgo político; así como aquellos factores individuales que dificultan las carreras políticas y el éxito electoral de las mujeres (recursos económicos, experiencia política, cargo inmediato anterior, arreglos familiares, nivel educativo, cobertura mediática, etc.).

Trabajos de investigación y análisis como este, promueven el tránsito de la ocurrencia y la intuición, a la posibilidad de diseñar, implementar y evaluar medidas estratégicas, que, desde la perspectiva de género y los derechos humanos, realmente beneficien no solo en número, sino también en calidad, la actividad político electoral de las mujeres. Lo anterior, sin olvidar atender el enfoque de interseccionalidad que permite entender cómo se profundizan las desigualdades y los obstáculos para ejercer los derechos. 

El libro nos invita a pensar estrategias para lograr incrementar la fortaleza y las redes entre el movimiento amplio de mujeres, las organizaciones de la sociedad civil, las mujeres militantes de los partidos, la academia, los aliados y aliadas de los órganos y tribunales electorales, etc., a fin de contrarrestar el efecto de las dificultades aún existentes como lo son los techos de cristal, los techos de billetes, la segregación horizontal, la baja cobertura mediática hacia las mujeres, los estereotipos de género del electorado, de las militancias, entre otros.

Lo anterior es especialmente necesario en un contexto como el de Aguascalientes, en donde es aún común escuchar cuestionamientos, dentro de los partidos y la sociedad, en relación con la pertinencia de las cuotas, cuando ha quedado demostrado que tanto ellas, como la paridad, son medidas necesarias, pero no suficientes, y que en un sentido de progresividad de los derechos humanos deben ser solo el primer escalón hacia el logro de la igualdad sustantiva.

Como bien lo señala el texto, resultan necesaria la instauración de procesos que transformen actitudes y causas estructurales de la desigualdad y la violencia, en los que por supuesto se involucren también los dirigentes de los partidos, hombres militantes e integrantes de órganos electorales. Se requiere no solo un cambio en las reglas de juego, sino transformar la cultura política y sus elementos que perjudican a las mujeres en su trabajo cotidiano, en su camino para ser candidatas, en el campo de las elecciones, así como en el desarrollo de sus encargos públicos. 

Lograr una mayor representación de las mujeres, además de crear referentes y consolidar la idea de que la política puede ser un campo viable de desarrollo y contribución a la sociedad, especialmente para las más jóvenes, transforma paulatinamente el modo en que la ciudadanía percibe la igualdad y el ejercicio público.

En este sentido, el libro es una herramienta muy valiosa que esboza estrategias de acción que nos lleven como democracia, a pasar del discurso a favor de la paridad y la representación política de las mujeres, a la eficacia de medidas que las posibiliten realmente, ya sea dentro de los partidos, los gobiernos y otros espacios de la esfera pública. 

No podemos hablar de un estadio ideal de democracia, si no existe igualdad para ejercer los derechos; dejemos de creer (consciente o inconscientemente), como señala Freidenberg “que la política es cosa de hombres”. Demos inicio a un nuevo paradigma en la forma de concebir el poder, uno en la que se valoren el liderazgo, la visión y las necesidades de las mujeres y que, por lo tanto, resulte innecesario tener cuotas, en esta medida beneficiaremos al sistema democrático y consolidaremos a la paridad no solo como norma, sino como un principio de vida nacional.

Finalmente, hacer una invitación a leer y reflexionar en torno a esta obra colectiva, que aborda de manera integral y científica todas las aristas de un fenómeno tan complejo como es el de la representación política de las mujeres. Aprovechar las herramientas y hallazgos que brinda, y aplicarlos dentro de nuestras posibilidades y ámbitos de injerencia, o simplemente con la finalidad de conocer más como ciudadanas y ciudadanos interesados en promover una cultura de igualdad.

El libro en su formato digital se encuentra en esta liga: https://bit.ly/33fX73N 

 

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Elena Anaya Villalpando

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