Opinión

Nuestra Historia / Café Fausto

Hace unos trece años realicé una investigación sobre los cien años de la Cámara Nacional de Comercio de Aguascalientes desde su fundación en 1906 a 2006, desarrollando una indagación documental que duró poco más de un año y del que salieron muchas sorpresas que desconocía del pasado de nuestra ciudad.

Para realizar la investigación desarrollada a invitación de mi amigo ya fallecido, el entonces presidente de la Cámara, Felipe González Ramírez, busqué en los archivos de ese organismo, pero el desorden de su acervo documental era tremendo (ojalá pidieran a estudiantes de la licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes hacer una catalogación), así que las fuentes consultadas fueron los archivos históricos estatal y municipal de Aguascalientes, así como su hemeroteca.

El libro sobre la Historia del Comercio en Aguascalientes 1906- 2006 se publicó después de muchos esfuerzos para conseguir el recurso para su impresión y se presentó en el Museo Regional de Historia de nuestra ciudad como parte de los festejos del primer centenario de la Cámara. Por cierto, desafortunadamente ese libro no ha sido muy difundido a pesar de que contiene información que podría ser de interés para quienes se dedican a indagar sobre este tema.  

Sin embargo, al desarrollar la investigación en el Fondo Histórico de la Secretaría General de Gobierno localicé varias sorpresas como los documentos que muestran cómo en 1936 el gobernador Enrique Osornio apoyó y financió una campaña denominada “Anti- judía” impulsada desde 1933 por la Unión Sindical de Comerciantes e Industriales Mexicanos Establecidos en Aguascalientes.  

Las cartas y oficios describen las posturas xenófobas y racistas de algunos comerciantes y autoridades estatales contra comerciantes libaneses y judíos que estaban establecidos en la ciudad en plena época de ascenso al poder de Adolfo Hitler en Alemania y da cuenta de cómo fueron expulsados usando métodos como ser auditados y no renovarles la renta de sus locales en El Parián.

Al terminar la investigación y con poco tiempo ya que estaba próxima mi residencia artística en Chile, escribí un relato sobre el tema titulado “Los indeseables” que presenté a concurso en el XVI Certamen Histórico Literario de la ciudad por el que recibí una mención honorífica. El texto se publicó posteriormente en un libro colectivo.

Tengo pendiente revisar y ampliar ese relato para hacerlo novela ya que la historia más allá del valor histórico en el que queda claro que hubo una serie de acciones injustas en contra de la comunidad libanesa y judía de esta ciudad, considero que lo que bien redactado puede ser una aportación a la narrativa regional al tiempo que ampliar la investigación me permitiría descubrir más sobre ese tema.

Con esa experiencia del libro sobre la Historia del Comercio y el relato me quedó claro que abordar el género histórico en la literatura no es sencillo y requiere de mucha investigación, dedicación y cuidado en la elaboración de los textos.

Hace tres años, antes de iniciar mis estudios de doctorado comencé una investigación para escribir una novela histórica sobre un migrante español que llegó a México en 1910 y que tuvo la oportunidad como un hombre común que busca salir de la pobreza a través del trabajo, de conocer a varios de los protagonistas de la Revolución Mexicana.

Realicé la investigación del personaje que vivió episodios de mucho riesgo y aventuras en Guerrero, Puebla, Oaxaca y Veracruz. Indagar sobre el México de comienzos del siglo XX, recuperar información sobre la vida del personaje y volverlo literatura no es sencillo. Hasta ahora he redactado poco más de media docena de capítulos, pero tuve que dejarlo por las clases del doctorado y apenas he retomado la investigación y la redacción. Confieso que andar, investigar nuestro pasado es apasionante.

Queda así pendiente dar forma a una novela que ahora es relato y hacer novela a una serie de textos e investigaciones iniciadas hace tres años. Hay mucho por hacer.

Y bueno, a todo esto deseo comentar que decidí recordar estas acciones y estos pendientes míos con el pasado porque usualmente nosotros olvidamos a nuestro propio pasado familiar. ¿Cuándo fue la última vez que conversamos con los más viejos de nuestras familias para contarnos su pasado que es también nuestro?

La prisa cotidiana de esta ciudad que se niega a reconocer que ya está muy grande nos hace olvidar nuestro pasado y no dedicarle tiempo a recordar lo que pasó en nuestras familias, quiénes fueron nuestros bisabuelos y cómo era Aguascalientes en el lejano pasado de mucho antes que naciéramos. No es mala idea redactarlo para no dejarlo en el olvido.

Ojalá nos diéramos una tarde para conversar con nuestras familias de nuestro pasado y el pasado de nuestra ciudad, tal vez encontraremos historias sorprendentes en lo cotidiano como las que he podido descubrir al investigar sobre el caso de los comerciantes racistas de 1933 o sobre el migrante español que andaba a caballo por los caminos de terracería en plena Revolución. Todos tenemos mucho que contar.

Recuperar el pasado de nuestras familias fortalece nuestra identidad en un Aguascalientes que se aleja cada vez más de la ciudad que conocimos cuando éramos niños, o aún más, cuando nuestros abuelos disfrutaban de su infancia en nuestros parques.

Refill: Desde esta semana en el Museo Arocena de la ciudad de Torreón, en Coahuila se llevará a cabo la exposición “Saturnino Herrán y otros modernistas”, organizado por el Museo Nacional de Arte (MUNAL) de la Ciudad de México con piezas del pintor aguascalentense como parte las acciones conmemorativas del primer centenario luctuoso.

En conversación telefónica, Víctor Rodríguez, investigador y curador del siglo XIX del MUNAL me comentó que esta exposición lleva el mismo nombre que las realizadas en fechas anteriores en el Museo Aguascalientes y en el Museo Nacional de Arte en el que se incluyeron piezas de Saturnino Herrán y otros artistas mexicanos de su generación.

“En el caso de la exposición del Museo Arocena se va a mostrar otra de Saturnino Herrán así como de otros artistas de su generación y material impreso de revistas y fotografías de la época referentes al artista y a su obra”, comentó el curador de la muestra.

La exposición con la obra de Saturnino Herrán, del que su obra es considerada por decreto presidencial en 1988 Monumento Histórico y Artístico de México  permanecerá abierta en el Museo Arocena de Torreón hasta el 12 de enero. Vale la pena visitar esa exposición.

 

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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