Opinión

Ojo por ojo, diente por diente / De imágenes y textos

Llegamos, por fin llegamos, estimado lector, el futuro es el retroceso de la evolución del ser humano, o por lo menos en este país donde las cosas pasan porque se salieron de control en todas las esferas o niveles; la frase del título de hoy es un refrán popular que seguramente lo ha escuchado y hasta lo hemos puesto en práctica, se refiere a la venganza, sobre todo a causar el mismo daño que la persona recibió, esta expresión tiene su origen en el viejo continente y heredado de la madre patria donde en su momento la justicia se aplicaba por las manos de los hombres, del pueblo. El Código Hammurabi señalaba que “si un hombre libre vaciaba el ojo de un hijo de otro hombre libre, entonces se vaciaría su ojo en retorno”. Seguramente tiene su origen en la ley del Talión donde el pilar jurídico es la justicia retributiva, a partir del paradigma que el castigo debe ser completamente proporcional y recíproco con la fechoría cometida. Hasta el mismísimo jefe supremo del universo se lo dijo a Moisés cuando le estaba pasando unas cuantas leyes para bajarlas al desde entonces pueblo sabio; Éxodo 21:24: “Ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie”; cabe aclarar que después de un tiempo el hijo del jefe supremo del universo se atrevió a corregir la plana por el bien de la humanidad, entonces así quedo plasmado para la posteridad en el libro de Mateo 5:38: “Escucharon que se dijo: ojo por ojo y diente por diente; pero yo les digo: no resistan al que es malo, antes bien, a cualquiera que te abofetee en la mejilla derecha, vuélvele también la otra (…)”.

La historia de México ha dado cuenta de dos caras de nuestra personalidad, por una parte existen momentos donde somos identificados como un pueblo bárbaro, agresivo, beligerante, de hecho para que nunca lo olvidemos la idea está presente en la primera frase del Himno Nacional Mexicano, “Mexicanos al grito de guerra”; sin embargo, y dentro de esa extraña dualidad de la personalidad colectiva -diría yo-, se manifiesta la otra cara de la moneda, la parte sumisa, agachada, pisoteada, la del mexicano que fue víctima de los abusos de los conquistadores, de los caciques, de los más poderosos señores con dinero, de los vecinos del norte. Sin duda una historia muy particular, que deberíamos analizar y estudiar para poder entender los sucesos que nos convulsionan en este momento. 

Estamos en el país del “ojo por ojo, diente por diente”, se lo decimos a los niños pequeños -hijo, sí en la escuela te pagan, no te dejes, pega-, cuando lo correcto es -sí te pegan, ve con la maestra y dile que te están molestando-, y aunque seguramente cada vez más se hace la segunda recomendación, estamos en la dinámica de la ley del más fuerte y aunque no lo queramos ver, se replica en todas las esferas sociales, en la casa, en la escuela dentro de todos sus niveles, en el trabajo, en la calle, en la política sin duda. En este último segmento social últimamente lo hemos visto con mayor agudeza y puntual cizaña; mire que nadie estamos como para andar metiendo las manos por los políticos mexicanos, pero el desarrollo que está llevando el caso que inició con la captura de Rosario Robles y que seguramente no parará hasta tener la cabeza de un pez más grande, un expresidente tal vez, deja en claro el comportamiento del actual gobierno y su jefe supremo, pareciera que existe mucha ira, coraje, rencor y la manera más mexicana de solucionarlo es aplicado el refrán “ojo por ojo, diente por diente”, -tu me hiciste, ahora toca la mía-, en sus discursos sigue señalando el supuesto fraude del 2006 y del 2012, definitivamente la forma de conducirse no es sana para el desarrollo y evolución del país, no es necesario leer entre líneas, está muy clara la manera de actuar de la actual cúpula del poder; lo malo es que puede comenzar a verse como un acto normal y replicarse en otras esferas, sí, así, no necesitamos muchos ejemplos como para poder aplicar el refrán con singular alegría.

Qué me dice del tan sonado y analizado caso de la marcha feminista en la Ciudad de México; la causa y la protesta son completamente válidas, no la forma de proceder por parte de las manifestantes, los números son contundentes y ahí están, no son heredados de la otra administración ni tampoco su responsabilidad, ahora el poder es de quien gobierna desde Palacio Nacional y al parecer para este tipo de fenómenos sociales no han encontrado cómo detenerlos o por lo menos disminuirlos. En lo que va del año 1,199 mexicanas han sido asesinadas, en las cifras oficiales claro está, no es una masacre masiva que llame la atención en un momento determinado como los 43 estudiantes de la Isidro Burgos o los tres alumnos de cine de Guadalajara entre muchos otros casos de masacres masivas, esta atrocidad se da a cuenta gotas, pero la gota está haciendo un agujero en la conciencia social bastante grande, en promedio cada dos horas y media una mujer es asesinada. La marcha, tan válida y auténtica como las voces que se quieren hacer escuchar, la estrategia, de quién fue la estrategia de reventar el evento, de sacarlo de control, de protesta convertirlo en un hecho vandálico, el argumento de una de ellas fue que los destrozos se arreglan, las violaciones y las vidas perdidas no se recuperan; ojo por ojo, diente por diente.

Definitivamente, la esencia de la marcha es súper válida, pero por qué debemos encontrarnos con los presuntos infiltrados llamados los Claudios, en qué parte de la logística se perdió la ruta o bien se logró el cometido.   

Ojo por ojo y el mundo acabará ciego, así lo dijo Gandhi. 

Se me hace que al igual que don Quique, su relevo tampoco le entra a la lectura, ¿Cuántas palabras usa en las mañaneras que no sean frases jocosas?

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

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Eric Azócar

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