Opinión

¿Quién es el embajador Landau? / Taktika

Washington, D.C., 12 de agosto de 2019. En las oficinas del Departamento de Estado, un hombre alto y atlético coloca su mano izquierda sobre la Biblia y jura “apoyar y defender la Constitución de los Estados Unidos contra todos los enemigos, extranjeros y domésticos”. El caballero de porte aristocrático, quien acaba de pronunciar ese juramento, es el próximo Embajador Extraordinario y Plenipotenciario de los Estados Unidos de América ante la República Mexicana: Christopher Landau.

Minutos más tarde, en la cuenta de Twitter de la embajada estadounidense en México, aparece el siguiente mensaje: “En una breve ceremonia, rendí protesta como embajador. Será un honor representar a los Estados Unidos en México, un país socio, vecino, y amigo. Estoy ansioso por llegar al país y emprender mi importante labor ¡Hasta pronto!”.

Las escenas arriba descritas sirven como prólogo al presente artículo el cual pretende explicar quién es Christopher Landau, cuál es el rol que ha jugado el embajador estadounidense en la relación bilateral México-Estados Unidos y qué situación enfrenta esta correspondencia.

Christopher Landau nació en Madrid, España, en donde su padre, George, trabajaba como diplomático. Posteriormente, cuando su progenitor fue designado embajador estadounidense en Asunción, Paraguay, la familia se mudó a la capital guaraní. Luego, Landau Sr. fue el embajador ante los gobiernos de Chile y Venezuela.

Landau asistió a la Escuela Groton, un colegio privado en Massachusetts. Esta institución educativa está inspirada en el “cristianismo muscular” preconizado por la Inglaterra victoriana. Esta filosofía exalta el patriotismo, la disciplina, la virilidad y la belleza física y moral del atletismo. Landau destacó como estudiante y, en 1981, se graduó summa cum laude.

Posteriormente, Landau terminó, summa cum laude, como Licenciado en Historia por la Universidad de Harvard y recibió el Premio Sofía Freund por obtener el promedio más alto en su generación. Su interés por América Latina impulsó a Landau a tomar dos decisiones: obtener un Certificado en Estudios Latinoamericanos, y enfocar su tesis de licenciatura sobre las relaciones de los Estados Unidos con el gobierno izquierdista de Venezuela en los años 1940. Este trabajo académico ganó el Galardón Hoopes. 

Además de Iberoamérica, la otra gran pasión profesional de Landau es el derecho. Por ello, en 1989, obtuvo, magna cum laude, el grado de Doctor en Leyes por la Escuela de Derecho de Harvard. Asimismo, el abogado ganó el Premio Sears por obtener el promedio más alto en su segundo año de estudios. Tras concluir sus estudios, Landau fue asistente legal de dos jueces, quienes encarnaron el conservadurismo en la Suprema Corte de Justicia de los Estados Unidos: Antonin Scalia y Clarence Thomas.

En 1993, Landau comenzó a trabajar como asociado en Kirkland & Ellis, una firma especializada en derecho internacional. Luego de un cuarto de siglo de laborar para este prestigiado despacho de abogados, se convirtió, en 2018, en socio de Quinn Emmanuel Urquhart & Sullivan.

En marzo de 2018, la entonces embajadora estadounidense en México, Roberta Jacobson, anunció su renuncia y cesó sus funciones en una fecha emblemática para las relaciones mexicoestadounidenses: el 5 de mayo. Posteriormente, en julio de ese año, John Creamer fue nombrado encargado de negocios de la embajada de los Estados Unidos en México. En marzo de 2019, Donald Trump nombró a Landau para ser su representante ante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador. Por último, el Senado estadounidense ratificó a Landau como embajador.

El nombramiento de Landau nos lleva a analizar el rol que ha jugado el enviado de Washington en la relación bilateral, debido a que en la psique colectiva mexicana pervive el recuerdo de: el primer representante, el manipulador Joel R. Poinsett; el artífice del golpe de Estado contra Francisco I. Madero, el siniestro Henry Lane Wilson; “el delegado del capitalismo inmiscuido en asuntos locales”1; Dwight Morrow; y el protector de los conservadores mexicanos, el actor John Gavin. 

Sin embargo, no todo ha sido sombrío en el éter diplomático entre México y la Unión Americana: Roberta Jacobson, enviada por Barack Obama, se ganó la admiración y el cariño debido a “que tenía la delicadeza y el buen humor suficientes como para adaptarse a los intricados procesos de”2 la clase empresarial y política de nuestro país. De hecho, en su mensaje de despedida empleó una frase en español: ¡somos más fuertes juntos! 

El escribano concluye: Landau concentrará su atención en los puntos clave de la relación -comercio, migración y narcotráfico- y agregará un factor nuevo: el reciente ataque terrorista contra los mexicanos o los estadounidenses de origen mexicano. Finalmente, el nuevo embajador, “un hombre de moderación y temperamento cuidadoso”3 deberá mitigar y no acrecentar los impulsos racistas y proteccionistas de su jefe, el crótalo neoyorquino Donald Trump.

Aide-Mémoire.- La visita del ministro de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Dominic Raab, significa que, en un mundo post-Brexit, los británicos otorgan prioridad a su relación con su México.

 

1.- Vasconcelos, José. El Proconsulado. México, Editorial Jus, 1968, p. 21.

2.- West, Morris. El Embajador. Barcelona, Ediciones G.P., 1974, p. 15.

3.- A lawyer with Conservative ties and no diplomatic experience is being vetted for US Ambassador to Mexico, https://bit.ly/2WbSGmf 

 

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Soren de Velasco Galván

Soren de Velasco Galván

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