Opinión

Revolución que transa es revolución perdida (1)

¿Cuál ha sido la lucha del PRI? En el Partido siempre se sostuvo la tesis de ser el portador orgánico en lo ideológico y estratégico de la Revolución mexicana. Para muchos autores la Revolución mexicana fue intervenida, conculcada y traicionada. ¿Cuándo, cómo, por qué se extravió? En más de seis décadas, en cada oportunidad, se hicieron las mismas críticas, similares advertencias e iguales recomendaciones. El discurso y las ideas por la izquierda y la práctica por la derecha. La maldición de dédalo. Un breve repaso.

1) Lejos de “las bases”. El presidente del CEN, Alejandro Moreno, denunció lo de todos sabido: “Los últimos años se alejó a la militancia, las decisiones las tomó una nomenclatura sin raíces ni compromiso con el partido, y las candidaturas las repartieron en quienes los tuvieron secuestrados”.

El tema para nada es nuevo. 



Ya, en 1964, Carlos Madrazo indicó: “Tenemos, según nuestras estadísticas, 8 millones 600 mil miembros [con 30 millones de habitantes. Hoy con 125 millones, el mismo número. ¿Qué revela ese comparativo?]. ¿Es acaso una cifra invariable? Haga lo que haga, o lo que no haga el partido, ¿esas gentes estarán siempre en nuestras filas? Yo no lo creo. Porque si bien es cierto que se las ha afiliado, no hemos tenido tiempo de educarlas como militantes y al no vernos actuar se olvidarán de nosotros, refugiarán su angustia en otra parte, y su desencanto, por los caminos de la frustración, puede llevarlas incluso a pelear contra nosotros”. Profético.

Propuso la elección democrática de los comités municipales y la relativa autonomía de los comités directivos estatales. Fracasó. Y advirtió: “Sin militancia no hay partido. Podremos engañamos no sé cuánto tiempo, pero un día la realidad nos cobrará duramente nuestra imprevisión”. Cuánta razón tuvo. 

En 1972, Reyes Heroles denunció nepotismo y cuatismo. Afirmó: “Tenemos que elevar la contienda interna, ocuparnos de las ideas, alzar la mira: que todos los militantes que aspiren a candidaturas luchen ante la base, convenzan a sus compañeros de partido… se olviden de las antesalas y de los corredores en las oficinas de los funcionarios o dirigentes. Soluciones en la base y con ella, no arreglos desde la cúpula”. 

También observó: “Padecemos infiltración”, pero no permitir que dé lugar a la escisión. No dejar que aumente. Fue ignorado.

Mostró un camino: “Nuestra tarea fundamental es la actividad ideológica… una activa y constante lucha cultural que supere las resistencias activas o pasivas”. Es decir, organizar, dialogar, movilizar, capacitar y motivar a la militancia, activismo permanente en todo espacio social, comunitario y clasista…. Idea esta última que años después retomó Colosio: el Partido en todas partes, todo el tiempo.

El mismo Colosio en 1994 censuró el desprecio a la militancia. Por ello demandó: “No queremos candidatos que, al ser postulados, los primeros sorprendidos en conocer su supuesta militancia, seamos los propios priistas”.

2) Ideología flexible. Alejandro Moreno definió: “Estamos de parte de una socialdemocracia moderna, caracterizada por la economía abierta, por la responsabilidad social y por la democracia liberal”. Postura tampoco novedosa.

Desde la vigésima asamblea nacional, luego se reprodujo en las asambleas 21 y 22, en los puntos 7 y 8 de los Estatutos se expresa que el PRI está inscrito en la corriente mundial de la democracia social y comparte los principios de la internacional socialista. Es una mera indicación, importante pero insuficiente, porque solamente es un enunciado, que además no es nuevo. Al respecto existen algunos antecedentes. Por ejemplo, el PNR y el PRM postulaban la lucha de clases. Incluso el PRM se refirió al advenimiento del socialismo. Luego, el concepto de la lucha de clases se sustituyó por el de justicia social. En 1978, en la Novena Asamblea, se definió expresamente el nacionalismo revolucionario como vía para la democracia social. 

La XIV Asamblea si bien reivindicó la doctrina de la Revolución mexicana coqueteó con el “liberalismo social” salinista, y dio inicio al desmantelamiento de la estructura social clasista del partido con el paulatino arrinconamiento de los sectores para dar paso a la idea de ciudadanización que en la práctica el PRI no ha sabido articular. 

Finalmente, en la 19 Asamblea, antes que en la 20, se establece que nuestra propuesta de democracia y justicia social se sintetiza en la democracia social, y remite al artículo tercero constitucional. 

La socialdemocracia es mucho más que un concepto. Es una propuesta de sociedad y de Estado, que históricamente surgió a partir de la crítica filosófica, política y económica al liberalismo capitalista europeo del siglo XIX. Su propuesta original era la construcción del socialismo por la vía democrática y parlamentaria, mediante reformas realizadas dentro del entramado de la democracia representativa frente a la opción radical de la revolución comunista. 

¿Es ésta la idea de socialdemocracia del PRI?

Hacia 1955, cuando prevalecía el discurso de la unidad nacional y el nacionalismo revolucionario, y pervivían rastros de “mística revolucionaria” (expresión que pretendía indicar ese ánimo que impulsó el movimiento social de 1910), en discurso en el Monumento a la Revolución, Francisco Hernández y Hernández (años después fue dirigente de la CNC) formuló algunas preguntas en torno a las tareas políticas del PRI, las cuales sintetizan lo que fue proyecto histórico inconcluso entonces y aún hoy en día. 

Postuló “como guía la Constitución Política de 1917” y admitió que no estaban resueltos los “problemas seculares de pobreza y miseria, de ignorancia y de atraso técnico y científico heredados del pasado”, así como tampoco estaba “construida la patria democrática que todos ambicionamos”. Y advirtió: México “no se encuentra a salvo de las fuerzas internas y externas que trabajan para minar la integridad y la soberanía de la República”. Cuestiones que 65 años después siguen vigentes. 

 

1) Venustiano Carranza, en las pláticas de La Casa de Adobe. 1911.

(*) Expresidente del Colegio de Ciencias Políticas y expresidente del CDE del PRI.

 

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Jorge Varona Rodríguez

Jorge Varona Rodríguez

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