Opinión

Un capitalismo que no respeta a nada ni a nadie, ni los usos y costumbres de los pueblos originarios, ni el entorno natural, ni a las leyes | Entrevista a César Gándara sobre La joroba de la bestia

  • Entrevista a César Gándara sobre La joroba de la bestia 
  • Una historia en donde el choque cultural también desatará las fuerzas misteriosas que han protegido a los Seris desde tiempos inmemoriales 

 

La Isla del Tiburón, ubicada en el Mar de Cortés, frente a las costas del estado de Sonora, es el corazón sagrado de la cultura Seri. Pero una empresa trasnacional planea convertirla en un gran resort turístico internacional. Pero para que eso suceda tendrá que destruir el entorno natural de la isla, la flora y la fauna endémica de la zona además de pinturas rupestres de cientos de años, escondidas en las cuevas de la isla, y desplazar a las comunidades Seri, habitan sus costas. Porque para las grandes empresas no hay pretexto válido que importe a la hora de invertir y ganar dinero. Ni siquiera la ley o las culturas originarias. 

Para convencer a los miembros de la cultura Seri de que deben permitir la entrada de maquinaria a la Isla del Tiburón, la empresa envía a uno de sus jóvenes directivos: Chema, joven, carismático, que está seguro de que podrá hacerles cambiar de opinión a lo que él considera una tribu de personas necias que no entienden el progreso y los beneficios que éste trae consigo mismo. Chema entrará en contacto con los jefes y con Cacni, la traductora de los Seris: una joven educada en la ciudad que, sin embargo, ha regresado a vivir con su gente para tratar de que ayudarlos a proteger sus tierras, su entorno, su pasado, ante los intereses depredadores de esta empresa, que pretende cambiar todo eso por espejitos: motores fuera de borda para sus lanchas, pequeñas ayudas económicas, trabajos en el resort hotelero.



Este es el contexto en el que se desarrolla la más reciente novela del escritor sonorense César Gándara: La joroba de la bestia (Ediciones B). Una historia en donde el choque cultural también desatará las fuerzas misteriosas que han protegido a los Seris desde tiempos inmemoriales, una novela en donde la ambición del poder capitalista será enfrentada con magia, misticismo, fe y el profundo arraigo y respeto que los pueblos originarios le tienen a la tierra. 

César Gándara es guionista, dramaturgo y autor de los libros Sombras del vacío, Rebelión de los fanáticos, Es el viento y Alguien tiene que perder, y en su más reciente novela nos presenta una historia universal ambientada en los desiertos y en las playas de Sonora. En La joroba de la bestia el lector podrá conocer los conflictos que atraviesan el alma de Chema, este joven ambicioso que, sin embargo, está viendo cómo su matrimonio se desmorona, mientras su adicción a la cocaína aumenta, y la relación con su hija se ve amenazada por las fuerzas primigenias, místicas, que su ambición han desatado. “Leonardo Sciasia contaba que hay ocasiones en las que podemos conocer más de la historia a través de la ficción, porque hay historias como las de la mafia, que fue lo que él trabajó, sobre los que no habían libros que documentaran esa historia, pero que a través de la ficción podrías retratarlo”. 

Nos cuenta César Gándara en entrevista: “En mi caso escribo para entender la realidad y también escribo realidades que me gustaría que pudieran ser posibles, y este libro está como a la mitad de estas dos búsquedas. La joroba de la bestia, a pesar de ser un libro con una historia sobrenatural está basada en una historia que estuvo muy en boga en Sonora sobre la posibilidad de que se privatizará la Isla del Tiburón, siempre fue un tema que me llamaba poderosamente la atención, el sistema capitalista, al que considero como uno de los mayores males de nuestros tiempos, es un tema que me interesa mucho trabajar, porque vivimos en una sociedad que le rinde culto al dinero y el dinero es más importante que las vidas humanas y si es así entonces todo se relativiza y cualquier cosa que pueda generar una ganancia termina siendo superior a los derechos de las personas, a la ecología, a las culturas, ese fue el caldo de cultivo de esta novela, pero por otro lado, estaba presente la pregunta de qué somos o quiénes somos los mexicanos, una pregunta que ha estado presente a lo largo de la historia de la literatura mexicana del siglo XX, pero creo que todavía no hemos asimilado la idea de que somos el producto de un choque de varias culturas, por un lado, la europea y las culturas prehispánicas, ese era otro tema que quería abordar y verlo desde diferentes ángulos y visiones, y para mí cada uno de los personajes de esta novela representa una arista para ver los problemas de la integración, de la separación, el respeto, y además la historia está basada en leyendas, en historias de Sonora, en este caso la idea de que los brujos Seris se convierten en lechuzas y te pueden hacer daño a través de la brujería, son leyendas que se transmiten de manera oral en aquellas zonas del país. 

Javier Moro Hernández (JMH): Quería preguntarte sobre Sonora, justo como epicentro de la novela, pero también como epicentro de un choque cultural, del que no hablamos, pero que ha creado una imagen errónea, unidimensional sobre las culturas prehispánicas. México lo habitaban muchas culturas, muchos pueblos, que no eran la cultura Azteca. 

César Gándara (CG): Incluso cuando pensamos que somos un mestizaje, siempre pensamos en las culturas indígenas del centro y no en las culturas del norte del país, y en el caso de Sonora, creo que hay que hablar de lo que conoces, uno como autor debe de tener la honestidad de saber lo que puede y lo que no puede escribir, y en ese sentido ésta es una historia cercana para mí, aunque yo no puedo decir que sea un especialista de la cultura Seri, porque no hay un intercambio profundo, pero justo los paisajes, el desierto, el mar, son muy cercanos a mí, y tenía ganas de retratarlos, pero pasando de lo regional a una historia que nos interpele a todos, que en este caso es un capitalismo que no respeta a nada ni a nadie, ni los usos y costumbres de los pueblos originarios, ni el entorno natural, ni a las leyes.

JMH: Chema, el protagonista, un joven profesionista, con problemas personales, que es representante de la empresa que quiere construir el resort en la Isla del Tiburón, quiere entrar, ansía pertenecer a ese mundo del gran capital. 

CG: Chema es un personaje complejo, es seductor pero al mismo tiempo chocante, y creo que es porque es un personaje que tiene toda la formación y la ideología capitalista de querer superarse, que significa solamente tener mucho dinero y una posición social y una posición económica, que nos habla de lo que consideramos el éxito, por lo menos desde esta visión más urbana, capitalista, pero al mismo tiempo se siente muy atraído por la cultura Seri porque justamente es todo lo contrario a lo que es él, y le ayudan a llenar esos vacíos que tienen y que en su vida diaria lo tienen jodido, porque vive enganchadísimo a la cocaína, su familia es un desastre, no sabe cómo recuperar a su esposa, y encuentra un atisbo, algo en esta mística que lo seduce, y él vive en esta lucha constante de tratar de conciliar dos cosas que son irreconciliables. 

JMH: Chema es una síntesis de los conflictos culturales pero al mismo tiempo es muy ambicioso, quiere tener dinero y posición social. 

CG: Toda la novela está construida con base en las decisiones que toma y a las consecuencias que generan dos decisiones, que a veces son bien intencionadas y otras veces no tanto,  todo eso se va acumulando y cada vez van empeorando las situaciones en las que él se ve involucrando.

JMH: Y por el otro, los Seris representan todo lo contrario, el arraigo, el orgullo. 

CD: A mí me sorprende que no creen en la propiedad privada, ni siquiera en la propiedad comunitaria, porque ellos consideran que están cuidando ese lugar y ese entorno, tienen una idea de pertenencia muy diferente a la nuestra. Y que además su acercamiento con la tierra les hace tener una mística arraigada que les permite defender a la misma tierra. 

JMH: Este misticismo que presentas, la magia que se utiliza en esta novela es magia antigua mexicana, y puede golpear a Chema en donde más le duele, que es su hija. Pero me parece que el género de terror en México no ha utilizado tanto estos elementos en la creación de historias. 

CG: Hay una parafernalia de creencia ancestrales que son muy mexicanas, algo que para mí era indispensable, que era usar los elementos fantásticos, mágicos del mismo entorno, para contar esta historia en particular tenía que ser de esta forma, aunque creo que sí existen trabajos en el género del terror mexicano que ha utilizado elementos de la tradición oral mexicana, pienso en algunos cuentos de José Emilio Pacheco, y ya en el terreno de lo místico-esotérico está Carlos Castaneda con Las enseñanzas de Don Juan, que son temas parecidos, pero abordados de diferente manera. 

JMH: Este choque cultural también nos habla de lo que somos como mexicanos, como sociedad, Chema representa muy bien esa idea, la necesidad de querer ser “contemporáneos”, pero sin entender qué somos exactamente ante eso. 

CG: Es justo esa contradicción y esa no reconciliación, que considero que en todo el país la tenemos como sociedad, porque normalmente tendemos irnos hacia los polos, o somos de un punto de vista que considera que no hay nada que celebrar en la conquista o consideramos que el mundo occidental como el único posible y ve a las culturas indígenas como menores de edad, porque no tuvieron el desarrollo suficiente, pero no hay forma o es muy difícil tratar de conciliar esos dos puntos de vista, nos cuesta mucho como mexicanos. 

JMH: Chema representa muy bien la dificultad de la reconciliación, podemos tener buenas intenciones, pero también vivir presionados por la sociedad, la necesidad de ganar dinero, de tener que ser ambicioso. Pero Chema todavía no está corroído del todo por esa ambición. 

CG: Creo que de hecho vamos descubriendo un proceso de degradación a lo largo de la novela, que eso es algo que a mí me gustó mucho a lo largo de la novela, desde la novela anterior me sentí muy cómodo en este género, porque a diferencia del cuento, que es un género que cultivé mucho, y en el que casi siempre vas sobre una idea y la desarrollas, en la novela al contrario, lo que estás haciendo es descubriendo cosas, y esta idea de abordar la narrativa desde el ir descubriendo, en este caso a Chema y sus contradicciones, fue un proceso que disfruté mucho, y es un proceso que me atrae mucho porque el Chema que vemos al final no es el mismo del final, se transforma, y aunque vivimos en una época en donde las fronteras de los géneros se han diluido, ya no están tan claras, sigue siendo un rasgo distintivo de la novela. 

JMH: ¿Qué autores u obras podrías decir que te sirvieron como soporte para crear esta novela y a estos personajes?

CG: A estas alturas uno ya está muy contaminado por muchos libros y muchas historias que te cuesta trabajo reconocer de dónde vienen las influencias como tales, en el caso del tratamiento de la voz narrativa sí creo que Carlos Fuentes y su Aura es una influencia esencial, pero sobre todo por el manejo que hace de la voz narrativa en ese libro que me influyó mucho, pues en un inicio la novela estaba contada en tercera persona, hice por lo menos tres tratamientos serios, la conté en primera persona, en tercera persona, pero había algo que no me convencía, sobre todo el final no me daba la emoción que yo quería transmitir al lector, entonces se me apareció la idea de contarla la novela en segunda persona, algo que me resultó muy orgánico, porque me permitió contar toda la historia desde los ojos de Chema, como una especie de corriente de flujo del subconsciente que estamos escuchando, como si fuera lo que él estaba pensando, lo que nos permite ver al personaje sin filtros, lo cual lo hace aparecer como una persona divertida, carismática, pero en otras ocasiones lo podemos ver como un personaje despreciable y terminas odiándolo, porque justamente no hay un filtro, y justo cuando necesitaba contar las partes que no podían ser contadas desde los ojos de Chema lo cuento en tercera persona, y esta mezcla de narradores me funcionó más, mucho, y el resultado es muy fluido. 

JMH: Chema es torpe, hasta en las malas decisiones que toma, eso lo hace ser muy humano. Pero también puedes entender su ambición. 

CG: A mí me interesaba entender a Chema en varios niveles: en el social, cómo es ante los Seris, pero también cómo se comporta en las fiestas, y en el nivel privado cómo es ante su hija, su esposa, y trabajar una capa más íntima aún, para saber cómo es, porqué hace lo que hace y creo que Chema no se da cuenta pero tiene un chip de autodestrucción que no le permite hacer las cosas bien, creo que Chema no es sincero consigo mismo y espero que el lector pueda ver sus insatisfacciones, sus miedos, sus ganas de triunfar, y probablemente puede que no estés de acuerdo con él, lo puedes entender.

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Javier Moro Hernández

Javier Moro Hernández

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