Opinión

15 de septiembre: 209 años del inicio de la primera transformación y 80 años del Partido Acción Nacional/ Bravuconadas

En la estructura histórica del desarrollo nacional, el morenismo ha ido imponiendo la visión de las “transformaciones” por las que ha pasado el devenir nacional, para justificarse ante sí mismo, como actor y factor del cambio del país, para definirse como el culmen de la historia de México, promotor de la cuarta transformación. Identifica la primera transformación con el movimiento de la Independencia de la entonces colonia de la Nueva España en la primera parte del siglo XIX, y que es precisamente, digamos la fecha oficial, reconocida, que hoy conmemoramos con el ya tradicional grito. La segunda transformación es la referida al movimiento de Reforma de mediados del mismo siglo XIX, encabezado por Juárez y que recuperó el gobierno de México para los mexicanos, que impulsó esa visión liberal en la vida pública nacional y separó, constitucionalmente, a la iglesia del Estado. La tercera transformación, realizada en el primer tercio del siglo XX, se concretó un ese periodo de la historia de México reconocido como la Revolución mexicana, iniciada contra los treinta y tantos años de la dictadura porfirista y la recomposición de la organización política, social, cultural, económica, nacionales.

Los mexicanos, todos, somos un pueblo marcado por las costumbres y tradiciones, les atribuimos una serie de características que de alguna manera nos proporcionan explicaciones para sobrellevar nuestras condiciones generales de existencia. De esta manera es más fácil encontrar razones del porqué nos va de una u otra manera, sobre todo de las actuales condiciones difíciles. El 15 de septiembre no es la excepción, año con año, los gobernantes fieles a los ritos y a las propias demandas sociales organizan en las plazas principales, sean nacionales, estatales o municipales, una verbena alrededor del balcón principal del edificio público más relevante y puntuales, se asoman al balcón y haciendo gala de sus habilidades motivadoras, rezan los vivas correspondientes a los rebeldes héroes que dieron origen a la patria mexicana, aunque en un principio la intención era el nacimiento de una nueva nación, bajo la protección del rey de España, pero de eso nadie se acuerda, la historia se escribe con un propósito y hay que cumplirlo.

Después de la patriótica arenga, la autoridad en turno agita la bandera con una mano y con la otra toca la campana, en señal que precisa y culmina el rito. La arenga, la bandera y la campana, son símbolos que alimentan el costumbrismo patrio que hace sentir bien a las multitudes, quienes entonces sí, se pueden dispersar en la plaza y celebrar en familia o amistad, la conmemoración en cuestión, de manera justificada y despreocupada. Un año más de primera transformación.

Sin embargo, esta fecha representa mucho más. La transformación que la entonces colonia española de la Nueva España, enorme entonces, que abarcaba además del ahora territorio nacional, hacia el norte, la alta California, los estados sureños de los ahora Estados Unidos, Colorado, Arizona, Nuevo México, Texas, Louisiana y la Florida, así que el alcance de esa revolución tenía unas dimensiones inmensas, aunque el movimiento no alcanzara a mover las almas de los pueblos habitantes de esa vasta región, y el alzamiento se centrara en la zona centro y sur del territorio levantado.

El resultado de ese principio de transformación del 15 de septiembre de 1810, se prolongó a lo largo de más de una década de confrontaciones y cambios en la organización política y social de la otrora colonia en rebeldía. Sólo a partir de su formal culminación como movimiento, fue posible realmente iniciar la transformación parcial del país, con el Estado y la Iglesia, reacomodando las partes de lo que resultó de esa conflagración con la España colonial en su última etapa.

Esa transformación trajo al nuevo país una nueva identificación, México empezaba a surgir como nación; la propiedad de la tierra obligaba a reestructurar la integración nacional, la producción y en general la economía; la sociedad se debió mirar en un gran espejo, y reconocerse con una nueva fisonomía, con una nueva organización y reconocimiento en la estructura social. Fueron décadas para aceptar ese reacomodo, que, en sentido estricto, aún no termina, quedan reminiscencias que aún lastiman la dignidad de muchos mexicanos.

Sí bien pasamos por esa primera transformación, considero que aún tiene ciertos pendientes que, a pesar de el tránsito por otras dos de ellas, aún tiene pendientes por resolver.

 

Acción Nacional: 80 años de vida política e institucional

Apenas ayer, el Partido Acción Nacional (PAN) cumplió sus primeros 80 años de vida en el complicado escenario político mexicano. Durante este tiempo la historia de México ha dado muchos giros, en ocasiones con claros y categóricos saltos hacia adelante, en otras, desandando con determinación tramos que parecían superados. En el año 2005 se realizó un importante ejercicio histórico, con un corte a 1999, acerca del surgimiento de Acción Nacional en tierras hidrocálidas, con la publicación del libro en dos tomos con el sugerente título de El aparente absurdo. 60 años de historia del Partido Acción Nacional. Aguascalientes, de la comunicóloga Cecilia Franco Ruíz Esparza y del doctor Andrés Reyes Rodríguez, que nos relata de manera amena y detallada las vicisitudes que hubo de recorrer el panismo local para lograr la consolidación de la primera fuerza política actual en el estado. Sin embargo, del año de su publicación a la fecha, se han acumulado una veintena de años más

Es innegable la importancia de este partido en la vida nacional, ya en sus ocho décadas ha alcanzado en dos ocasiones la Presidencia de la República, y por sus méritos propios, la perdió. En el caso de Aguascalientes, desde su triunfo de 1995, ha alcanzado en tres ocasiones la gubernatura del Estado, y ha encabezado desde entonces las principales alcaldías de la entidad. Hoy Acción Nacional puede presumir que efectivamente representa el interés mayoritario de los aguascalentenses, y nos queda claro que se debe esforzar más por seguir siendo su portavoz político, manteniéndose cerca, atento y, en lo posible, políticamente humilde.

 

mario.bravo58@hotmail.com

 

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Mario Bravo

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