Opinión

Calidad no cantidad / Alegorías Cotidianas

Pese a la economía y el incierto futuro económico de nuestro país, los negocios locales se transforman y afianzan sus conceptos para continuar en la jugada.

Nuestra ciudad se nutre de habitantes de otras partes de la República y el mundo, lo que hace que los productos y servicios se diversifiquen logrando así una gama más amplia para elegir y ofertar.

Para los consumidores algunos servicios se han vuelto básicos como las lavanderías y planchadurías, las cocinas económicas y las entregas a domicilio, lo que buscamos es que todo sea más sencillo para las muchas horas que trabajamos, ahora, al día.

Sin embargo, algunos de estos negocios apenas lograr sobrevivir unos meses sin que hagan un análisis de qué fue lo que ocasionó su prematura clausura, la mayoría de ellos se inclinan por la competencia, pero hay algo más.

Sí, hay mucha venta informal en Aguascalientes, también se está formalizando el comercio, cada vez vemos más locales montados bajo los preceptos vanguardistas en decoración y en innovación de producto, las redes sociales también ayudan mucho pues son una manera económica de publicitarse, aunque en ocasiones no con las mejores formas.

El fenómeno que hace que muchos negocios vayan directo al estrellato es la calidad de los productos y solo eso. Lo sé, en ocasiones pensamos que un negocio pequeño no puede ofrecer servicios o productos de calidad por su talla o ubicación, así que no nos atrevemos a probar porque dudamos de que pueda ser bueno para nosotros.

Lo que muchos negocios nuevos esconden tras sus puertas son materia prima de calidad y un servicio que nos impresiona, mucho resultando increíble el resultado final.

Por ejemplo, ahora es muy común ver lavanderías por aquí y por allá, algunas no cuentan con lavadoras supermodernas, sino algo más modesto y tienen años funcionando de manera acertada. Cerca de ellas se instalan unas más vistosas sin que logren impactar en la clientela de la lavandería pequeña o al cabo de unas lavadas los clientes regresan a su lavandería de siempre, y el que los clientes sean recurrentes y fieles depende del proceso de producción, la ropa se lava con un buen jabón y en las cantidades que los años les mostraron que son los adecuados para que la ropa quede impecable mientras que aunque no suene muy higiénico, algunas empresas de este ramos no emplean detergente para hacer el servicio y ahí radica la diferencia entre un lavandería pequeña con esquema de calidad y servicio al cliente y otra que sólo confía en la tecnología de sus máquinas, pero sin materia prima.

Y así como este podemos encontrar muchos ejemplos de negocios pequeños que apuestan por la calidad para fidelizar a los clientes mientras que la cotidianeidad hace que algunas empresas abaraten su materia prima para vender más con el único objetivo de tener un margen mayor de ganancia.

En la comida, por ejemplo, el sabor es lo que rige a los clientes, sin embargo, muchos disfrazan la baja calidad de sus productos con picante, así la verdadera textura del alimento se vuelve imperceptible y no nos percatamos de que ese platillo en realidad no valía la pena.

Por el contrario, encontramos algunos pequeños restaurantes que pasan desapercibidos por su ubicación y proporción hasta que nos damos la oportunidad de entrar y comprobar que es todo un golpe de sabor lo que comemos sin que esté bañado en picante con alimentos de dudosa calidad.

Pero el problema de muchos negocios son los precios y el regateo, estamos mal acostumbrados a pagar poco y obtener mucho, aunque sea de baja calidad así que si vamos a un lugar de hamburguesas y éstas tienen un precio más elevado que las normales, pero tiene ingredientes de primera, nos parece caro y no volvemos, mientras que en nuestra cabeza es mejor la idea de un dos por uno aunque nos duela el estómago porque lo barato sale caro.

Lo peor es que no valoremos el trabajo, la creatividad y puesta en marcha de los negocios pequeños, lo que como compradores no pensamos en ocasiones es en el tiempo que las personas invierten para que tengamos ese servicio o producto, aquí es donde incluimos los estudios, los tiempos de planeación y preparación para finalmente llegar al costo final el cual en ocasiones no representa lo que en realidad consumimos.

Como estado aún nos falta algo para detonar más la economía y crecer como lo han hecho León y Querétaro, por ejemplo, pero lo que sí podemos hacer en lo individual es tener esa conciencia de lo que vale un servicio o producto y para no regatear ni volver a lo que no tiene calidad y por el precio frena a la economía local.

Las cosas no están nada fáciles y llegó el momento en el que tenemos que echarnos la mano para levantar la economía y salir todos adelante valorando lo que cada uno hacemos.

Para iniciar podemos quitarnos el mal hábito de regatear, elegir las empresas de nuestro estado que realizan servicios antes de creer que las foráneas son mejores a las locales, animarnos a probar nuevos productos y lugares además de recomendar lo que es bueno y está bien hecho para que con la recomendación podamos crecer.

Por mi parte, desde hace unos meses visito nuevos negocios y los recomiendo con mis conocidos y en redes sociales, también dejo comentarios en sus páginas pues las buenas vibras hacen crecer a los negocios desde la conciencia de que hay que apoyarnos todos para que todos contemos con estabilidad económica.

Laus Deo

 

@paulanajber

 

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Paula Nájera

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