Opinión

Crosby, Stills & Nash / El banquete de los pordioseros

Como lo hemos estado repasando a lo largo de este año de 2019, muchas cosas sucedieron hace 50 años, es decir, 1969, muchas muy importantes para la música, entre ellas, ya ves, el Festival de Woodstock del que ya nos hemos ocupado lo mismo que del legendario disco de Miles Davis, Bitches Brew, una de las mejores cosas que le han sucedido a la música en el siglo XX y lo que va del XXI, el lanzamiento del que para esto escribe es el mejor disco de The Beatles, Abbey Road, o el Ummagumma de Pink Floyd, álbum revolucionario e innovador desde sus mismas entrañas, surgieron grandes agrupaciones como Led Zeppelin, King Crimson, Chicago que en su primera producción se llamó Chicago Transit Authority, y un trío de cantantes que matizaban deliciosamente sus voces, ellos son Crosby Stills & Nash, surgieron hace 50 años y una de sus primeras presentaciones, quizás la primera de gran importancia fue la del Festival de Woodstock.

Crosby Stills & Nash son tres cantantes, guitarristas y compositores que iniciaron su carreras profesionalmente en la música con diferentes entidades, por ejemplo, David Crosby es el fundador de una asociación musical llamada The Byrds, con algunos buenos covers de Bob Dylan y composiciones de gran nivel. Steven Stills estuvo en aquella magnífica agrupación llamada Buffalo Springfield de quienes recordamos aquel clásico For what it’s worth. Por su parte, Graham Nash, músico británico que perteneció a The Hollies, aunque nació en Blackpool, Inglaterra, se nacionalizó estadunidense el 14 de agosto de 1978, pero sin renunciar a su nacionalidad británica, así que lo consideramos como un músico angloestadunidense, incluso en 2010 recibió el nombramiento como Oficial Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la música y a la ayuda social. 

Con el lanzamiento de su primera producción homónima en 1969, Crosby, Stills & Nash cumplen este año 50 de su formación y debut formal en el difícil y competido mundo del rock.



La música que ellos hacen no es exactamente lo que podríamos escuchar con bandas que dominaban la escena en ese año, The Doors, The Beatles, Dylan o los Stones, tampoco lo que estaban haciendo Grateful Dead, Allman Brothers Band y todo ese sonido sureño de los Estados Unidos, menos incluso se parecía a lo que hacían grupos que estaban muy comprometidos con el blues como Led Zeppelin o experimentales como Pink Floyd o King Crimson, que más tarde se llamaría rock progresivo y que estaba por lanzar su primera producción. Ellos, Crosby, Stills & Nash estaban más preocupados por los matices de la voz y se acompañaban con guitarras y eran muy cuidadosos de los motivos melódicos.

Difícilmente podríamos destacar algunas canciones de su primer disco como sencillos, todo el disco es exitoso, pero renuncia al facilismo vulgar y chocante de los sencillos, fórmula muy frecuentada por las casas disqueras más que por los mismos músicos. El sencillo atenta, así lo entiendo yo, contra la belleza integral de un disco, atenta contra la unidad de la producción y resta importancia, desde un punto de vista estrictamente comercial, al resto del material incluido en el álbum, no obstante, se señalan como temas destacados, insisto, me resisto a llamarles sencillos o singles, pero esos temas son, por ejemplo, Marrakesh Express y Suite: Judy Blue Eyes, pero no hay una sola razón inteligente para reducirnos a este buen par de canciones, todo el material que compone este disco es de fina manufactura, no hay duda, no tiene desperdicio, de hecho lo considero uno de los mejores discos, no sólo de 1969, sino del rock en general. Canciones como Guinnevere, You don’t have to cry, Wooden ships, Lady of the Island, Helplessly hoping, Long time gone, en general todo el disco son una verdadera obra maestra que vale la pena disfrutarla completa, en toda su integridad y no fragmentarla como descaradamente lo propone la mercadotecnia.

El uso de las voces es de verdad extraordinario, quizás de la misma estatura de Paul Simon & Art Garfunkel, pero a diferencia de este memorable dueto, Crosby, Stills & Nash mantiene una base musical muy orientada hacia el rock, quizás lo más fácil hubiera sido buscar un sonido muy apegado al folk y estoy seguro que nadie se los habría echado en cara, sin embargo no se trata de eso, de irse por lo predecible sin buscar una propuesta honesta, los matices de sus voces resultan exquisitos, sin la menor duda, pero ese precioso tejido polifónico que logra sobre una sólida estructura en donde el principal fundamento es el rock, es el discurso musical que encontramos en el álbum debut de Crosby, Stills & Nash, álbum homónimo que da sonido y vida a 1969. Como sabemos, la siguiente producción es mucho más fuerte en cuanto al tratamiento roquero, ya con la integración afortunada del canadiense Neil Young, a quien con toda justicia se le considera como el padre del Grunge, nos encontramos de frente con Deja Vu de 1970, un disco totalmente diferente pero eso sí, con la misma solvencia del anterior, quizás ya no sean las voces el principal atractivo, Neil Young potencializa el rock y lo lleva al extremo, pero la música es lo importante, es un disco impresionante.

Después de 50 años el álbum debut Crosby, Stills & Young sigue llamando la atención de quienes recientemente han llegado al rock, cuando yo conocí este disco tenía quizás 17 años y habían pasado once de su publicación, los nuevos roqueros que hoy tienen los mismos 17 años seguramente se sorprenderán como yo al escucharlo, pero ya pasaron 50 años y sigue igual, tan joven como en 1969.

 

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Rodolfo Popoca Perches

Rodolfo Popoca Perches

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