Opinión

¿Cuánto nos cuesta el tráfico vehicular? / Agenda urbana

En días recientes, el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y la organización SinTráfico -que recolecta información sobre condiciones de tráfico vehicular en tiempo real-, presentaron el estudio titulado El costo de la congestión: vida y recursos perdidos (https://bit.ly/2lK6rMl), en el que se calcula el costo social y económico de la congestión vial en las 32 ciudades de mayor actividad económica de México. Específicamente, el estudio cuantifica las horas perdidas al año por el tráfico vehicular, y estima el costo monetario total que representa esa situación para los usuarios tanto de transporte público como de automóvil. 

Los resultados son reveladores: en México, los automovilistas pierden 11 días o 264 horas al año en sus traslados, mientras que para los usuarios de transporte público esa pérdida asciende a 18 días o 432 horas anuales. En promedio, en el ámbito nacional cada persona que vive en las ciudades analizadas pierde 100 horas de su vida al año en el tráfico vehicular, lo que equivale a 11 días adicionales de vacaciones. Más aún, el tiempo perdido afecta de manera inequitativa a las personas, pues los usuarios del transporte público pierden 118 horas al año, mientras los automovilistas pierden 71 horas. En otras palabras, los usuarios de transporte público pierden más tiempo por tráfico vehicular que los automovilistas, a pesar de que estos últimos son quienes en realidad generan la mayor parte de ese tráfico. 

La ciudad en donde las personas pierden más tiempo por la congestión vial es la Ciudad de México, pues los automovilistas pierden hasta 16 días o 384 horas al año, mientras ese tiempo para los usuarios del transporte público alcanza hasta 20 días o 480 horas. En comparación, en Aguascalientes cada persona pierde 42 horas al año en el tráfico vehicular, lo que prácticamente equivale a casi dos días completos. Estos resultados demuestran que el tráfico vehicular es un complejo desafío que no sólo consume el tiempo de las personas, sino que también reduce considerablemente la calidad de vida y la competitividad de las ciudades del país. 

En términos económicos, los resultados del estudio también son preocupantes: la congestión vial en las ciudades estudiadas representa un costo aproximado de 94 mil millones de pesos al año, considerando que el tiempo perdido pudo haber sido empleado en actividades productivas. Esos costos también inciden de manera desigual, pues los usuarios de transporte público pierden 69 mil millones de pesos anuales en oportunidades de ingreso desaprovechadas debido al tráfico vehicular, lo que equivale a casi tres veces más que quienes utilizan automóvil, pues éstos pierden 25 mil millones de pesos cada año. La Zona Metropolitana del Valle de México, Monterrey, Guadalajara y Puebla-Tlaxcala son las ciudades con mayor costo en congestión vehicular. Al mismo tiempo, en Aguascalientes se estima que el costo anual total de congestión asciende a 664 mil millones de pesos, de los cuales 65 por ciento lo pagan los usuarios del transporte público, mientras los automovilistas sólo asumen el 35 por ciento de los costos. 

En ese contexto, el estudio sugiere que la apuesta por el automóvil en México ha motivado aceleradamente el crecimiento del parque vehicular, lo que ha contribuido notoriamente a la congestión vehicular. Los datos son evidentes: entre 1990 y 2015, mientras la población del país creció 1.5 por ciento, el número de vehículos aumentó 5.3 por ciento. Los habitantes de las ciudades mexicanas, por tanto, pagan los altos costos que genera la congestión vehicular, la cual es provocada en gran medida por el aumento del parque vehicular y por la falta de políticas públicas e inversión para garantizar mejores servicios de transporte público. Por ejemplo, mientras en México sólo 25 por ciento de la población utiliza el automóvil, en promedio se invierte 47 ciento del presupuesto para transporte y movilidad en obras o acciones que benefician principalmente al automóvil. En contraste, mientras 39 por ciento de la población utiliza el transporte público, sólo se invierte 1.2 por ciento de ese presupuesto en mejorar su servicio e infraestructura. El estudio incluso asegura que, a pesar de que las ciudades analizadas recibieron 57 mil millones de pesos de fondos federales en 2016 para este sector, 18 de las 32 ciudades no invirtieron nada en el transporte público. 

En conclusión, las políticas públicas e inversiones que incentivan el uso del automóvil por encima del transporte público, entre otros modos de transporte, sólo seguirán contribuyendo a los enormes costos que derivan del tráfico vehicular, incluyendo más tiempo perdido y menor calidad de vida. Es innegable que en México -y en Aguascalientes- se requiere promover con mayor decisión el uso de modos de transporte sostenible para revertir los costos de la congestión vial, algo a lo que diversas acciones que inducen el uso del automóvil, como los pasos a desnivel, simplemente no ayudarán.

 

fernando.granados@alumni.harvard.edu | @fgranadosfranco

 

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Fernando Granados

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