Opinión

Del discurso grandilocuente / Matices

La grandilocuencia y la superioridad moral con la que hablan los seguidores de AMLO y de la 4T es de preocuparse; quizá sea un fenómeno internacional, es el mismo tono de discurso de los trumpistas y brexitistas. Ese discurso siempre va acompañado de absolutos como nunca, siempre, es la primera vez, el mejor de la historia y algunas otras expresiones que regularmente nos hacen daño: es el defecto de quien se cree el mesías de una nación o de quien asume que su encargo político es el de salvar al país, a la ciudad o al estado; no solo sucede con AMLO o con Trump, también podemos verlos con algunos seguidores de ciertos políticos, locales y federales. 

Estos discursos grandilocuentes y absolutistas pueden leerse en frases como: “por primera vez en la historia la corrupción es un delito grave”, “por primera vez el SAT trabaja en equipo con función pública para combatir la corrupción”, “por primera vez se creó el Instituto para devolverle al pueblo lo robado”, “se acabó la corrupción”, “se acabó el huichacoleo” y muchas otras más que cada uno puede aplicar al político triunfalista de su localidad como: “el acuerdo más grande en la historia del estado”, “una acción histórica para la ciudad”. El peligro de estos absolutismos no es que estén huecos de contenido y de política y que solo sean utilizados como enganche para obtener likes, sino que muchas de las voces son mentiras. 

Por ejemplo, en un foro sobre la corrupción, algunos voceros de la 4T dijeron algunas de las frases que punteo en el párrafo anterior, todas esas son mentiras, el SAT ya se coordinaba, la corrupción ya era delito grave, ese Instituto ya existía y cambió de nombre, sigue existiendo la corrupción y el huachicoleo. Al final de ese foro un profesor universitario se preocupó y afirmó: “escuché puras mentiras”. Otra asistente al foro dijo: “a mí con AMLO me pasa como con Dios, me gusta él pero no sus seguidores”. Y en cierto punto comparto esa visión; el presidente parece un tipo honesto y no corrupto, agradable. La postura más sensata respecto a él no es el odio a todas y cada una de las cosas que dice o hace como algunos de la oposición han optado a comportarse, desde su lentitud al hablar, sus hijos, su postura, su vestir, su pareja, su carro, sus bromas, todo les parece causa de odio y crítica. La postura más sensata es oponerse con datos no por odio rancio y sin sentido. Sin embargo, esa postura no es común hoy, cuando hay quienes buscan organizarse para reflexionar en un Futuro 21 carente de discurso o “partirle la madre a al 4T”. De ese lado, la oposición no es sensata, pero hay que decirlo, el discurso del oficialismo y los seguidores de la 4T tampoco lo es. Estamos en una batalla de discursos vacíos, sin futuro y sin crítica. 

Las frases grandilocuentes han hecho de la mentira la mejor manera de defender al presidente, una cosa es que AMLO, sin estudiar los temas a fondo lance una frase absolutista en su mañanera y otra muy distinta que sus seguidores la repitan a diestra y siniestra sin argumentos. Por ello es muy fácil repetir la plana a cual foro se pare, porque el presidente es popular y hábil para comunicar; la grandilocuencia y los absolutos son fáciles de comunicar frente a los datos y la realidad. Uno de los riesgos más grandes es que la 4T sea sólo un discurso que no se pueda definir y palpar, que sea solamente una estrategia de propaganda, de marketing y de promoción y no un cambio de régimen. 

Si hacemos un recorrido de los voceros de la 4T es muy difícil encontrar en las mesas de televisión, radio o en foros académicos a personajes cercanos o del gabinete del presidente que son quienes toman decisiones, pero sí es fácil encontrar a los “servidores de la nación” en voz de Attolini, Clouthier y algunos otros de Abre Más los Ojos o Democracia Deliberada, quienes acuden a frases hechas, bonitas y atractivas para la audiencia pero lejana de los razonamientos. No es común ver a los miembros de gabinete defendiendo a la 4T con esa encarecida pasión que hacen los voceros, el gabinete se ocupa de procesos técnicos, datos y explicaciones de quien gobierna. Son contadas las veces en que alguno de ellos se avoca a hacer propaganda discursiva de la 4T. 

Lo preocupante de esto es que esa manera de comunicar se contagia y usted puede constatarlo en muchos políticos locales, campañas en redes sociales o spam abusivo en Twitter como el que hace algún gobernador del norte del país. Entiendo que la cultura política mexicana esté siempre pensando en la siguiente elección y eso los haga querer posicionar su discurso de grandilocuencia, pero del otro lado la oposición debe ser audaz y suprimir ese discurso, contar las mentiras, desenmascararlas y con datos, escudriñar la verdad. Porque hasta hoy la 4T tiene poco de transformación y mucho de propaganda.

 

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

1 Comment

  1. ALBERTO EDUARDO MARIÑO
    02/10/2019 at 19:26 — Responder

    Me parece un escrito muy atinado, equilibrado y objetivo. Refleja la realidad de que para bien o para mal estamos viviendo. Solo un recordatorio la 4T se olvida que existe una clase media que permite con su labor que primero sean los pobres y lejos de reconocerlo la ataca diariamente. Felicitaciones por el articulo!!!!

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