Opinión

Derecha golpista/ Café Fausto

Cuando veo en las redes sociales a amigos de derecha compartir noticias falsas, rumores infundados y expresiones en las que llaman “dictador” al Presidente de la República democráticamente electo en los comicios de 2018, sabiendo que fue el candidato más votado en la Historia reciente de México, no puedo sino pensar que estas personas actúan de manera equivocada, pues se están prestando a una estrategia golpista que solamente favorece a quienes se niegan a perder sus privilegios del antiguo régimen.

Son acciones de personas que rechazan los cambios logrados con la lucha en contra de la corrupción y a favor de la austeridad republicana en esta Cuarta Transformación destinada a poner como prioridad a mejorar las condiciones de vida de los más pobres. 

Cuando hablo de un golpe de derecha, llega en primer momento a mi memoria la experiencia terrible del 11 de septiembre de 1973 en Chile, cuando los grandes capitales chilenos, algunas empresas transnacionales y el gobierno estadounidense planearon, alentaron e impulsaron el golpe militar encabezado por el general Augusto Pinochet contra Salvador Allende, el primer presidente socialista que llegó al poder en Nuestra América por la vía electoral.

La tragedia de ese golpe militar que recordamos con la imagen del Palacio de la Moneda bombardeado por aviones del ejército chileno no comenzó esa mañana del 11 de septiembre, sino desde los primeros meses del gobierno de Unidad Popular con la estrategia de la derecha calumniando al gobierno, desmotivando a la población a participar en esa transformación social y luego movilizando personas para alentar la inconformidad y la polarización social e incluso realizando boicots para impedir el adecuado desarrollo de proyectos emprendidos a favor de las mayorías.

En los meses en que residí en Chile en 2006 para escribir dos libros ya publicados sobre escritores en el periodo de la dictadura y otro de poemas sobre ese régimen militar de terror que dejó un saldo de cerca de 8 mil asesinados en cifras extraoficiales, miles de presos, torturados, desaparecidos y exiliados pude hacer amistad con víctimas de ese gobierno de extrema derecha.

De esos meses en Chile conservo el recuerdo de mi recorrido por la ex cárcel clandestina y escuela de tortura de Villa Grimaldi acompañado de un sobreviviente, las charlas con poetas como Aristóteles España o Jorge Montealegre que fueron presos y torturados, las conversaciones con Joan Jara, la viuda del emblemático cantautor Víctor Jara torturado y asesinado por la dictadura militar o con Ángel Parra, el cantautor hijo de Violeta Parra que fue preso y luego exiliado. Recuerdo las experiencias contadas directamente por los obreros del Cobre, por exmiembros de una célula de resistencia a la dictadura en la Población La Victoria, con pescadores perseguidos en Valparaíso. La herida de la represión de la derecha militar golpista no ha cerrado en Chile.

Sin embargo, esa estrategia de terror no fue improvisada, de acuerdo al libro La doctrina del shock de Naomi Klein, los golpistas desarrollaron una estrategia y un método creado por el gobierno por Estados Unidos bautizado con el nombre que da título a ese libro. El método era básicamente aterrorizar a la población, aislarla mediante el miedo y la violencia para su posterior reeducación ideológica y que así inmóviles pudieran realizarse las contrarreformas capitalistas apoyadas por Milton Friedman y por sus exalumnos chilenos de la Escuela de Chicago (Chicago Boys) que en México, sabemos, son los tecnócratas neoliberales encabezados por el grupo político del ahora expresidente Carlos Salinas de Gortari que tuvieron por objetivo la privatización de los bienes nacionales y la concentración de la riqueza en pocas manos, propiciando un régimen basado en la corrupción y el saqueo.

Naomi Klein asegura que la Doctrina del shock fue aplicada también el 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos con el ataque terrorista de las Torres Gemelas generando un clima de terror y persecución que facilitó las guerras de intervención de Afganistán e Irak, así como medidas contra las libertades civiles de los ciudadanos estadounidenses. Académicos mexicanos como Carlos Mendoza sostienen que la guerra contra el narcotráfico emprendida en 2006 por el panista Felipe Calderón fue aplicando también la Doctrina del shock para obtener legitimidad después del vergonzoso fraude electoral de ese año contra Andrés Manuel López Obrador y por la necesidad de lograr las reformas estructurales neoliberales que el presidente Vicente Fox no pudo llevar a cabo, reformas que el presidente priista Enrique Peña logró haciendo la alianza impopular del PAN, PRD y PRI con el Pacto por México.

Ahora los métodos golpistas de la derecha no son como los emprendidos en décadas pasadas en América del Sur, ahora existen opciones como el “Golpe Blando”, una estrategia creada por Gene Sharp, un politólogo estadounidense quien presuntamente ha trabajado para la Central de Inteligencia Americana (CIA) en el que se utiliza la manipulación de la población con estrategias de comunicación de masas usando acciones de lo que también se ha llamado la Guerra de Cuarta Generación.

En libros como De la dictadura a la democracia y La lucha política no violenta. Criterios y Métodos, Sharp propone cinco etapas para lograr un golpe blando en el que la primera es desarrollar acciones para generar un clima de malestar con denuncias falsas de corrupción e intrigas, la segunda son acusaciones de totalitarismo contra el gobierno y campañas intensas en defensa de la libertad de expresión a periodistas que favorecían al pasado régimen y de los derechos humanos en causas que la derecha antes no defendía. La tercera es la promoción de manifestaciones y protestas violentas amenazando a las instituciones, la cuarta a través de guerra psicológica y desestabilización creando un clima de ingobernabilidad y la quinta es forzar la renuncia del Presidente a través de revueltas callejeras, preparando terreno para una eventual intervención golpista militar y propiciando el aislamiento internacional del país.

En gobiernos progresistas en América Latina como Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina y de manera más evidente en Venezuela, se ha intentado aplicar la estrategia del golpe blando por parte de la derecha. En México, es probable que algunos grupos de esa corriente ideológica vinculados al poder económico y político del pasado régimen ya pudieran estar desarrollando acciones buscando ese objetivo, basta ver algunos mensajes desarrollados con un orden de agenda política a través de las redes sociales y algunos medios de comunicación convencionales que les hacen eco.

La mejor manera de evitar un golpe blando es visibilizando aquellas acciones que al parecer se realizan con esa intención denunciándolas, es estando informados, es siendo receptores críticos de los mensajes que recibimos a través de las redes sociales y de los medios convencionales para rechazar y no difundir calumnias, noticias falsas o mensajes que promuevan el odio y alentando una participación ciudadana a favor de la mejora de nuestra comunidad a través del dialogo.

No todas las expresiones de la derecha y la izquierda son iguales, eso lo sabemos, por eso es importante buscar el diálogo y el entendimiento a pesar de las diferencias ideológicas con aquellas personas y grupos que sabemos de su madurez civil y política. 

Refill: Me entero que mi querida amiga de tantos años Margarita Guillé Tamayo recibirá en galardón Medalla al Mérito por la Defensa de las Víctimas 2019 que otorga el Congreso de la Ciudad de México.

Felicito a mi amiga Margarita Guillé, comunicóloga aguascalentense y dedicada a temas de género, desde hace muchos años es acompañada en la lista por la luchadora social por los desaparecidos políticos Rosario Ibarra de Piedra, así como por Rosa María de la Garza Ramírez y Marco Antonio Polo Scott.

 

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Fabián Muñoz

Fabián Muñoz

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