03/06/2020


Lo que la presidenta de la cámara baja Nancy Pelosi y su mayoritaria bancada demócrata iniciaron el martes pasado, el impeachment, uno de dos procesos constitucionales para remover un presidente de su puesto.

La Constitution afirma que el poder Legislativo destituye a presidentes, si tienen los votos, por “traición, soborno, u otros altos y menores delitos” -los cuales incluyen varios tipos de abuso de poder y que son considerados más bien como delitos políticos.

Donald Trump es solo el cuarto presidente en la historia contra el cual se impulsó este proceso de destitución. Sólo dos, Andrew Johnson en 1868 y Bill Clinton en 1998 han sido lo que se llama impeached -o sea, acusados por cargos que ameritan la destitución. Sin embargo ambos fueron absueltos y llegaron hasta el final de sus periodos. El tercero, Richard Nixon, renunció en 1974 antes de esperar la conclusión del proceso.

La primera fase se inicia en la cámara baja, donde en este caso -aunque las reglas no son fijas y no siempre arrancan así- el Comité Judicial, con el apoyo de otros comités, realiza una indagación sobre si el mandatario cometió violaciones que ameritan el impeachment.

En este caso, la presidenta de la cámara baja, la demócrata Nancy Pelosi, indicó que los seis comités que han estado investigando a Trump y a su gobierno, colaborarán ahora al enviar los elementos y casos al Comité Judicial que se encargará de formular los llamados “artículos de impeachment”, o sea los cargos formales (también podrían ser formulados por algún comité especial para el asunto). Estos primeros serán aprobados por mayoría a nivel del comité, y después presentados ante el pleno.

Si el pleno de la Camara aprueba solo uno o más de los cargos, se considera que el presidente ha sido impeached -pero no destituido. O sea, es lo equivalente a ser acusado formalmente con cargos.

Vale señalar que la cámara baja está controlada por demócratas, y que ya por lo menos 218 diputados demócratas han expresado estar a favor de impulsar el proceso de impeachment. Ese es el número mínimo requerido para aprobar los artículos de impeachment cuando sean presentados.

Si los cargos son aprobados, los artículos de impeachment son enviados al Senado que, bajo este proceso, se transforma en un tribunal para lo que es en esencia un juicio político. El juicio es presidido por el jefe de la Suprema Corte y un grupo de diputados participa como fiscales. El presidente tiene derecho a sus abogados. La cámara alta es el jurado, pero la reglas del procedimiento son formuladas y adoptadas por el Senado en ese momento (no hay reglas ya existentes). Al concluir el juicio, el Senado debe votar para condenar al presidente. Se requieren por lo menos dos tercios de los senadores presentes para condenarlo. Si lo logran, el presidente sería destituido y el vicepresidente tomaría su puesto.

Pero, por ahora, el Senado está bajo control republicano, y pocos apuestan por que se logrará realizar el juicio, y si es que procede, todo indica que el presidente sería absuelto. Sin embargo, no se puede pronosticar qué ocurriría si hay mas revelaciones o si presidente comete errores graves en manejar esta crisis.

O sea, a fin de cuentas no es un proceso judicial, sino un proceso más bien político.

Con información de La Jornada


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