El jinete pálido nunca se fue / Análisis de lo cotidiano - LJA Aguascalientes
10/08/2020


En el sexto libro del Apocalipsis, San Juan describe a los cuatro jinetes del Apocalipsis, del cual el tercero va montado en un caballo amarillo (bayo) y él mismo es pálido porque representa a la Peste y en consecuencia a la Muerte. Desde aquellos remotos tiempos se sabía que las enfermedades infecto-contagiosas podían ocasionar epidemias con una gran mortandad. Bien, pues ese demacrado jinete apareció y nunca se ha ido. En 1347 en la ciudad de Messina, Italia, brotó la peste bubónica transmitida por la pulga de la rata, que ocasionó la primera gran mortandad. Murieron 50 millones de personas que fueron el 60% de toda la población de Europa. En 1520 el 80% de los pobladores de la Gran Tenochtitlán murieron de viruela de la que eran portadores asintomáticos los conquistadores españoles. Y desde entonces a la fecha las pandemias siguen apareciendo. En 1918 en plena Primera Guerra Mundial apareció la gripe española, en 1947 la gripe asiática, otra vez en Asia, la Gripe de Hong Kong que se atribuyó a la migración fomentada por la Guerra de Vietnam. Para 1972 apareció la encefalitis equina contagiada a seres humanos en Venezuela y se extendió hasta Centroamérica y México. El VIH-SIDA en 1980 que resultó ser un virus nuevo. Un virus no nuevo, pero reactivado fue el ébola en 2016, que se limitó al África. Y así sucesivamente han continuado apareciendo sin permitirnos un solo día de descanso. Algunas de estas enfermedades se consideran actualmente desaparecidas gracias al esfuerzo y dedicación de los investigadores. Louis Pasteur en 1885 descubrió la vacuna contra la rabia y ahora se puede considerar extinta. El Dr. Bruce Sabin descubrió en 1955 la vacuna contra la temible poliomielitis y gracias a una intensa campaña mundial promovida por el Rotary International Club, también se puede catalogar como desaparecida. Después de ellos, en 1963 el Dr. Maurice Hilleman creó la Vacuna Triple para evitar el sarampión, la parotiditis y la rubéola. Y aquí es bueno decir que México es reconocido desde hace muchos años como un país con un excelente programa de vacunación, gratuita, completa y de cobertura total. Entonces nos preguntamos: ¿Por qué ahora se están presentando casos nuevos de sarampión? ¿Qué no estaba desaparecido o al menos controlado? Pues no, el sarampión y muchas otras enfermedades virales y bacterianas que son contagiosas no han desaparecido, pero con una buena campaña de vacunación pueden mantenerse controladas. Lo que sucede es que en el siglo XXI, las migraciones han crecido de manera desorbitada por las guerras civiles, las guerras internacionales y por la gran facilidad de las comunicaciones por aire y mar. A México concretamente nos han estado llegando miles de centroamericanos, cubanos, haitianos, africanos y hasta europeos que provienen de naciones donde los esquemas de vacunación son muy malos o inexistentes. Nos han llegado personas enfermas, sin ningún control fronterizo, que además recorren todo el país libremente, sin ninguna vigilancia epidemiológica por parte de nuestras autoridades sanitarias. Por si fuera poco, ahora son reunidos en “Centros de Apoyo” por no llamarles campos de concentración donde permanecen semanas y meses sin ningún control sanitario y en condiciones antihigiénicas que han favorecido la proliferación de estas enfermedades. Y los mexicanos con la hospitalidad que nos caracteriza les seguimos abriendo las puertas para que además de los conflictos sociales, nos hagan llegar sus padecimientos ancestrales que acá teníamos bajo control. El problema no es solo de los países pobres. Israel, considerado primer mundo, tiene un elevado índice de sarampión porque la secta de los judíos ortodoxos no aceptan las vacunas y el Estado se los permite. Asimismo, por todo el mundo existen los Testigos de Jehová, quienes, es bien sabido, rechazan transfusiones, trasplantes y vacunas. Y estas personas con sus creencias religiosas pueden ser portadores de los virus o de las enfermedades y viajar por todo el mundo sin ninguna restricción. La Organización Mundial de la Salud no ha podido hacer nada al respecto. Nuestra actual Secretaría de Salud no anda nada bien. Recientemente el Sr. Secretario durante una reunión con padres de niños enfermos de cáncer ofreció disculpas y aceptó que no se había dicho la verdad en cuanto a los fármacos. Gracias Sr. Secretario, bienvenidas las disculpas, el problema mayor es aceptar que se había mentido en un asunto tan serio. De tal manera que ahora nos encontramos con que hay desabasto de vacuna contra el sarampión y ya no sabemos si creer o no en las versiones oficiales. Nada alentador se aprecia el panorama de salud pública para nuestro país. Mientras, el Jinete Pálido sigue cabalgando.

 

hecgrijalva@hotmail.com

 



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2 thoughts on “El jinete pálido nunca se fue / Análisis de lo cotidiano

  1. Antes de comentar sobre las ideas de alguien hay que documentarse y no basarse en rumorología popular. Los Testigos de Jehová solo se niegan a las transfusiones. A los trasplantes y vacunas no. Gracias

  2. Siento vergüenza ajena por la libertad que se toma el autor de este artículo en calumniar a un grupo religioso conocido a nivel mundial por ser de las personas más honradas y educadas que existen, los testigos de Jehová, al afirmar que ni aceptan vacunas ni transplantes…totalmente falso. Lo dicho, vergüenza ajena, si en esto están mintiendo, será creible el resto del artículo?

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