Opinión

El medio ambiente: olvidado por todos / Matices

“Las Islas Marías dejaron de ser prisión y está en marcha el proyecto de convertirlas en un centro de educación ambiental. Esto corresponde a la Secretaría de Medio Ambiente”. Esta es la única mención sobre medio ambiente que realizó López Obrador en su primer informe de gobierno. Es importante y relevante ese centro educativo, pero no es suficiente: no se informaron acciones sobre la prevención del cambio climático, sobre combatir el lanzamiento de cañones antigranizos en el campo mexicano, de la captación del agua, la gestión integral de este recurso, de los incendios en Jalisco, Michoacán o Puebla o del impacto ambiental de los proyectos del nuevo gobierno: el Aeropuerto, la refinería, el Tren Maya y otras obras. No es una agenda prioritaria. 

Me atrevo a escribirlo: no es la agenda prioritaria de ningún gobierno en México. Es complejo comprobarlo porque para esto hay que definir qué es agenda prioritaria y con qué se mide. En tiempos de informes, es buen tiempo para observar esta agenda. Si bien es cierto, todas las encuestas de opinión afirman que el principal problema a atender es la inseguridad y entre empleo, educación y economía radica la segunda urgencia. Sin embargo, sin un medio ambiente sano ninguna de las anteriores puede construirse. 

En la agenda del medio ambiente no hay matices: se debe defender el medio ambiente y los gobiernos actuales de todos los niveles y todos los colores tienen la responsabilidad política de atenderlo. Una cosa es la responsabilidad causal: eso que causó el daño. Por ejemplo, en el medio ambiente es claro: malas políticas ambientales en el pasado, poca planeación urbana, constructores ambiciosos y un largo etcétera. Pero la responsabilidad política es de quién es responsabilidad de resarcir ese impacto ambiental y como en pocos temas, esta es responsabilidad del Estado mexicano y todas las instituciones que esto implique. En el tema del medio ambiente no se puede gobernar con la letanía de frases ya acostumbradas: “el daño se realizó en el sexenio pasado”, “ese permiso lo dio el anterior alcalde”, “el mandato lo ordenó tal Tribunal”; esto como en una especie de deslinde de responsabilidad. Esa es una visión limitada de la profundidad del tema: hoy el responsable es el Estado mexicano, la responsabilidad política de revertir el daño al medio ambiente y de protegerlo es de los actuales gobernantes, legisladores y jueces, en todos los niveles y en todos los colores. 

Si los funcionarios no asumen esa responsabilidad estarán cayendo en un desacato histórico y como lo protestaron, la nación tendrá que demandárselo y también se lo demandará la nación vegetal, animal y natural en el país. No se trata de ser alarmista, pero sí de poner el énfasis que le toca al gobierno presente, y en honor a la verdad, el augurio no es bueno: la agenda medioambiental no está en el centro del discurso de la clase política en México, porque, también hay que decirlo, no está en el centro de nuestra vida cotidiana. 

Hace algunos meses tuve el honor de entrevistar al Premio Nobel de la Paz por su labor por el medio ambiente, Rajendra Pachauri, donde realizó una crítica severa al gobierno de Trump por ignorar el cambio climático y en tono de burla afirmaba que si no creía en el cambio climático quizá iba a empezar a creer cuando sus mansiones en Florida queden bajo el agua y reflexionaba sobre la relación de la ciencia y el gobierno, sobre este tema tan relevante, donde la ciencia tiene una responsabilidad igual de importante que la del gobierno por señalar lo evidente y generar insumos para que el gobierno tome mejores decisiones en la materia.

En México, celebramos este tipo de declaraciones y afirmamos que Trump es un ignorante y que se le va a inundar su mansión, quizá criticamos más a Trump porque pensamos que al gobernar al país más contaminante tiene más responsabilidad que nuestros gobernantes que para invitar a su informe de gobierno imprimen mil 500 invitaciones o para cada reunión con senadores imprimen banners de 10 metros cuadrados de plástico. En esta agenda no hay matices, a nuestros gobernantes no les importa la agenda medioambiental, porque habrá que decirlo, es impopular ante la ciudadanía, pero a nosotros nos debería importar y ponerla en el centro; ese es nuestro reto. 

Recomendación cinematográfica del autor de Matices: 

Sobre este tema, la película italiana La Hora del Cambio que puede ver en Netflix, plantea una reflexión fundamental. Llega al gobierno de una nueva ciudad un personaje recto, académico-profesor, consciente de lo que la ciudad necesita y con una disciplina férrea aplica la ley: multa a quienes tiran basura, se estacionan en otro lugar, usan su carro cuando no deben, dejan basura en la calle y todo el pueblo se subleva porque pensaron que al ser un profesor conocido de ellos, las cosas iban a ser más impunes y más corruptas, no que iban a cuidar el medio ambiente ni respetar las reglas. La agenda medioambiental no es popular porque nos desafía a todos y nos pone a cambiar nuestra vida de manera radical. Ojalá algún gobernante tenga la valentía de cambiar nuestro estilo de vida.

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Carlos Aguirre

Carlos Aguirre

1 Comment

  1. ALBERTO EDUARDO MARIÑO
    11/09/2019 at 19:52 — Responder

    Excelente nota

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