Opinión

Falsos ecologistas o de cómo me transformé en 2/3 vegetariano / Así es esto

Como muchos, estoy preocupado por la ecología y lo que le sucede a este planeta, he participado de muchas formas en mejorarla: separo la basura, siempre cargo mi termo para el café y evitar los vasos de unicel, lo mismo con mi botella para el agua. Pero caí en la cuenta que estas acciones, si bien son útiles, no representan una verdadera forma de acabar con el problema, pues los focos principales de contaminación no son precisamente los desechos sólidos. Esos que se suben una vez a la bici o que traen su bolsita de yute, pero que siguen siendo altos consumidores de carne o usando su vehículo, me parece que son falsos ecologistas.  

¿De dónde viene la contaminación? Una de las principales fuentes en el mundo es el uso de vehículos, según Wikipedia “los transportes que transcurren en los países desarrollados son responsable del 30% al 90% del total de los gases contaminantes”. En mi caso la opción del transporte público no es viable dada la lejanía de mi domicilio y los pocos medios a la mano, también confieso que tengo una dependencia al vehículo, por eso busqué un mecanismo para mitigar las emisiones, después de indagar y ya que los eléctricos aún no son una opción costo-beneficio, caí en el gas natural, según un artículo en El País este combustible “ofrece ventajas frente a los combustibles fósiles convencionales: ‘Reduce la emisión de óxidos de nitrógeno un 80% y en un 95% el material particulado’, afirma Manuel Lage, secretario general de la Asociación Ibérica de Gas Natural para la Movilidad (GASNAM). También disminuye un 25% la producción de dióxido de carbono, el principal causante del efecto invernadero”. Entonces, transformé uno de los dos vehículos familiares a gas natural. 

¿Cuál es otra gran fuente de contaminación? En pasados meses la ONU dio a conocer distintos estudios donde afirma que el consumo de carne es una de las formas más destructivas en el planeta, señala el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente: “La ciencia nos muestra que, si las vacas conformaran una nación, serían el tercer emisor de gases de efecto invernadero más grande del mundo. La producción de carne es una de las partes más destructivas de la huella humana en el planeta. Hectáreas de bosques lluviosos en América del Sur son deforestadas para hacer espacio para el ganado que se convertirá en hamburguesas y filetes. Una hamburguesa de ternera promedio de un cuarto de libra requiere alrededor de 1.695 litros de agua. Y nuestra demanda de carne está aumentando. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta un aumento de 76% en el consumo mundial de carne para 2050. Se consumirá más carne que nunca antes en nuestra historia. Y pagaremos el precio ambiental y humano, a menos que hagamos un cambio ahora” (http://cort.as/-PmgC).  

En mi adolescencia opté durante seis meses por ser vegetariano; estudiaba Kung-Fu con el hoy gran profesor de comunicación de la UAA, Dr. Salvador de León Vázquez, uno de los requisitos para avanzar a algún grado era justamente ser vegetariano, lo intenté, pero con un gran problema: no me gustaban las verduras ni frutas, por lo que terminé comiendo frijoles. Obviamente la aventura no tardó en desaparecer más allá de seis meses. Reconozco que somos carnívoros, pero entiendo la necesidad de disminuir de forma urgente el consumo de carne, por ello estoy optado por ser dos terceras partes vegetariano, es decir, que en al menos dos de mis tres alimentos, evitaré la carne roja y los lácteos. Tengo varios meses tratando de lograrlo, hasta ahora he disminuido el consumo por las mañanas y en las noches de lunes a viernes, es momento de dar otro paso. 

Hay otra razón: los animales para el consumo masivo experimentan mucho dolor, baste con ver cualquier documental de Mercy for animals; sobre este tema y el debate de si los animales tienen o no derechos he escrito en otra ocasión (http://cort.as/-Pn-4). En el fondo, soy carnívoro, no lo niego, pero tengo muy claro que lo que nos hace humanos es justamente la capacidad de modificar la naturaleza por ello he decidido emprender una lucha personal para disminuir el consumo. 

rubendiazlopez@hotmail.com 

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Rubén Díaz López

Rubén Díaz López

2 Comments

  1. Agustín Bernal
    09/09/2019 at 09:15 — Responder

    Felicidades. El siguiente paso es ser carnifestivo: comer carne sólo en fiestas, a modo de comunión… Y ya después totalmente vegano. YouTube está lleno de recetas buenísimas en las que sustituyes carnes y lácteos por setas, hongos, levaduras, seitán, etc. Llevamos ya en casa dos años como veganos y estamos viendo los resultados en nuestra salud, fuerza, tono muscular, sistema nervioso, etc.
    Puede usted escribir sobre demografía y descrecimiento sereno en sus próximos artículos?

    • Rubén Diaz López
      10/09/2019 at 08:01 — Responder

      Hola Agustín, muchas gracias por leerme, por el comentario y los tips. Claro, deje investigo el tema, nunca había escuchado los conceptos, y me pongo las pilas. Un abrazo.

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