Opinión

Independencia / De imágenes y textos

El domingo como cada año hay fiesta nacional, no importa qué día de la semana caiga el 15 y el 16 de septiembre, es casi como el 24 y 25 de diciembre; podemos decir que con esta fecha inicia el fin de los 365 días de un 2019 lleno de cosas extrañas.

La mercadotecnia y la tradición dictan que por la noche de este domingo nos reunamos en familia y con los amigos a celebrar el inicio de la Independencia de nuestro país, los hechos históricos son lo de menos, lo que apremia es ir a comprar tequila, mezcal, cerveza que por lo menos de nombre nos suene a hecho en México, aunque ahora pertenezca a un corporativo extranjero, pasar al supermercado por los ingredientes para cocinar pozole en todas sus modalidades, tostadas de pata, o de crema, o de frijoles, tal vez unos sopecitos, o algún otro platillo que nos identifique esa noche. Ninguna señal de malinchismo, nada que no sea hecho en México, hasta el rock debe ser tricolor, somos mexicanos y como tal celebraremos hasta que el cuerpo aguante, a rajarse a su tierra amigos extranjeros.

Entonces, y con lo jocosos que somos, el sello de la casa, nos damos permiso de olvidarnos de la situación por la que atraviesa el país; los conflictos internos y externos pueden esperar para la mañana del 17 de septiembre, porque más adelante nos pondremos de luto y solidarios por lo acontecido en la Ciudad de México dos veces el mismo día; que tal, eso ni a Obama le pasó, la coincidencia de tener dos macrosismos el mismo día en la línea del tiempo de la historia de México, nadie lo hubiera pensado, pero pasó. 

Regresando a la celebración, el inicio de la lucha por independizar a México de la península Ibérica es el ritual que desde pequeños escuchamos y estudiamos con ahínco, sí es usted de mi generación, esa que paso de lo fotomecánico a lo analógico y luego a lo digital, entonces recordará las monografías y biografías que vendían en las papelerías, esas que nos servían para ilustrar nuestras tareas y claro, en algunos casos la información salía de ahí mismo, era como nuestro Wikipedia, pues teniendo libros de historia en casa, enciclopedias e incluso los mismos libros de texto, era más atractivo sacar la información de dichas láminas a todo color. 

Era un honor interpretar al padre de la patria frente a todos los grupos de la escuela primaria o incluso secundaria, adornar el aula, la casa, el vehículo por qué no, portar un detalle tricolor para hacer patente la nacionalidad, la raza de bronce.

Y así la pasamos, así la heredamos, la fomentamos, con el tiempo vivimos nuestra propia independencia y responsabilidades, con ella obviamente los hijos a quienes inculcamos el amor por la patria y prevenimos de los malos gobiernos y es ese momento cuando regresamos a saludar al viejo Miguel Gregorio Antonio Ignacio Hidalgo y Costilla Gallaga Mandarte y Villaseñor, un sacerdote novohispano que, cuenta la leyenda se aventó a cantarles el tiro de compas a los gachupines, tómela, barbón, ese si era hombre no payaso; pero y después, me refiero a los hechos oficiales, qué fue lo que siguió, a dónde fue a parar toda ésta revuelta, bueno se supone que termina con la entrada triunfal de Agustín de Iturbide y el Ejército de las Tres Garantías a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821; el inicio y el final, obviamente todos los sucesos históricos que involucran al generalísimo Ignacio Allende, o que tal la esposa del Corregidor de Querétaro, Miguel Ramón Sebastián Domínguez Alemán, este personaje por cierto nació en la Ciudad de México, Nueva España y murió en la Ciudad de México, México, qué tal, es como los nacidos en el Distrito Federal, y como ahora ya no existe tal, entonces ahora son oriundos de… ¿de dónde somos? En fin, siguiendo con esta relatoría patriótica, les decía, entonces íbamos por las monografías del padre de la patria, de la señora que dio el pitazo al padre de la patria de que habían sido descubiertos; no le parece un buen nombre para una universidad especializada en las disciplinas de la comunicación “Centro de Estudios Universitarios Especializados en Comunicación Josefa Ortiz”, suena bien. 

Siguiendo con las monografías, qué me dice de “el Siervo de la nación”, ¿no me diga que no lo recuerda en las monedas de a 1 peso?, creo que era mi personaje favorito por el paliacate en la cabeza, hacía que lo identificara como todo un rebelde, aunque en algunas monedas la imagen acuñada lo hacia ver más “llenito” y cuando la efigie cambió de perfil a frente ya no se veía tan rudo, en fin. El mismo Agustín de Iturbide era parte de la colección obligada de las monografías para poder hacer la tarea o el periódico mural de septiembre; o que tal el autor de la frase “La patria es primero”, sucesor de Morelos, puro héroe de primera línea, sin dejar de lado a Juan Aldama, Mariano Abasolo, Mariano Jiménez, los hermanos Galeana, Hermenegildo, Juan y José, Ignacio López Rayón, Francisco Javier Mina, Nicolás Bravo, Mariano Matamoros y obviamente nuestro primer presidente Guadalupe Victoria 1824-1829; no se fie de mis datos, por ahí alguien más puede tener otros y demostrar que México como nación existe desde hace mas de cinco mil años. 

Y entonces esa es la lista de nombres que de niños nos teníamos que aprender si es que queríamos acreditar el curso y no ser el hazmerreír de la palomilla intelectual; la tradición oral, gráfica, académica, social de un acontecimiento que nos une y nos da personalidad como nación, la historia oficial que bien puede o no ser cierta pero es la oficial, la que tenemos que heredar a las generaciones que vienen adelante, la postura a adoptar como mexicanos jocosos, responsables, que nos gusta el arguende, que celebramos el 15 y 16 de septiembre aunque no haya mucho que ovacionar, el compromiso de sacar adelante esta nación desde la trinchera que hayamos elegido o bien nos haya tocado, el compromiso de la palabra formal de hacer de México un mejor lugar para vivir y el tan gustado grito de ¡Viva México, cabrones! Como identidad de una sociedad entrona, unida, responsable, luchona, derecha, pero sobre todo orgullosa de lo que nadie puede pisotear: Nuestra identidad nacional. 

Aviéntese un tequilita a su salud.

ericazocar@hotmail.com | @ericazocar

The Author

Eric Azócar

Eric Azócar

No Comment

¡Participa!