Opinión

La 4aT: Crecimiento vs desarrollo y la burbuja presidencial/ Bravuconadas

El pasado 1 de septiembre, hace apenas una semana, el presidente López rindió su “Tercer Informe” de “gobierno” al pueblo de México. En realidad, y constitucionalmente, sobre todo para aquel segmento de la población de este país que, todavía en alguna medida, aún atiende los preceptos que las leyes nacionales determinan, fue apenas el 1er. Informe de Gobierno. Por la mañana, en uno de los patios de Palacio Nacional, ante una selecta audiencia compuesta por grandes empresarios, gobernadores, funcionarios del Gobierno Federal, y, como dicen los maestros de ceremonia de una fiesta de 15 años, familiares y amigos, el presidente leyó una reseña de lo que su entender, y claro, con el lema de “no es por presumir”, eran los logros de sus primeros nueve meses de “gobierno”, y que el pueblo bueno debía, junto con la prensa (que también aplaude), festejar como el preludio de una nueva era brillante para México.

No detallaremos esos significativos logros que el imaginario del titular del morenista Ejecutivo puntualizó con sorna y entusiasmo, aunque pausado y con ese “ajento” tropical que ya ha dejado se ser motivo de elevado escarnio, para darle paso a nuevos signos del líder de la Cuarta Transformación. Relacionó una serie de acciones de difícil, o prácticamente imposible comprobación, al presumir la entrega de millonarias cifras de apoyos en jóvenes de los identificados como “ninis”, y que se supone laboran en empresas u organismos públicos y privados, pero que, saltando esos engorrosos mecanismos de control administrativos, que no burocratismo, no es posible seguirles la huella de manera transparente y fehaciente. Lo mismo pasa con los apoyos que se brindaban a través del programa de Estancias Infantiles; ahora sí, hay una gran opacidad en las entregas de los cientos o miles de millones de pesos que se entregan a las familias beneficiadas, y los efectos de esa ayuda gubernamental. No hay modo de seguirles el paso.

Debió admitir, muy a su pesar, que ha habido desajustes en materias de salud y educación. El desabasto en medicamentos, materiales de curación y servicios para el óptimo funcionamiento de centros de salud, clínicas y hospitales públicos ha quedado a deber la 4aT. Un solo ejemplo, enfermedades como el dengue han crecido exponencialmente bajo el pretexto de la lucha contra la corrupción, lo que sea que eso signifique. En materia de educación, el presidente presumió la apertura y funcionamiento de 100 universidades públicas, mismas que días después quedaron en 87, pero sin presupuesto, sin maestros, sin infraestructura adecuada o existente, vamos, una mera entelequia morenista.



La seguridad pública mal, la Guardia Nacional, extraviada y sin rumbo claro. Tenemos el año más violento en décadas. En fin, las cuentas no le dieron al presidente.

Y así podemos seguir con cada uno de los “datos” que el presidente López nos obsequió hace una semana. Pero, a partir de ahí, y conociendo lo curiosos que suelen ser los medios de comunicación, los columnistas y hasta esas incómodas organizaciones de la sociedad civil, López Obrador debió tocar los temas económicos nacionales, aunque en la visión del líder moreno, son meros artilugios de esa derecha moralmente derrotada y sus perversos aliados; así se acercó a los temas del crecimiento económico y el desarrollo del país.

Cuando se le cuestionó a López Obrador qué pensaba hacer respecto al pobre desempeño de su liderazgo político en materia de crecimiento económico, el jefe del Ejecutivo sólo atinó a lo que ha marcado su discurso para justificar sus resultados: descalificar las mediciones, afirmando que ese afán de cuantificar todo, de medir todo, es una trampa del reptante y perverso neoliberalismo, que se niega a morir, a pesar de que él lo había exorcizado de la vida nacional apenas hace unos meses. El crecimiento no importa, afirmó con vehemencia el presidente, ahora lo primordial es el desarrollo, y éste lo estamos impulsando con los exitosos programas del bienestar popular, a los jóvenes, a los adultos mayores, a los campesinos, a los jefes y jefas de familia, y así. Pero, de aquel crecimiento económico del 2% de hace poco más de un año, ya nada queda, según cifras del temido Inegi, el crecimiento anualizado para el segundo trimestre del año, se ha quedado en un raquítico 0.02%, es decir, hemos crecido 100 veces menos. Se dice rápido, pero no, este gobierno del “Juntos haremos historia”, se ha esmerado, y sí, está haciendo una historia lamentable para todos los mexicanos, los 30 millones incluidos.

El consumo per cápita, también con cifras oficiales del Inegi, ha bajado de manera significativa, y se han perdido más de 70 mil empleos formales de los registrados por el propio IMSS, así que aquel pueblo feliz, feliz, feliz, poco a poco se va achicando y achatando.

No puede haber desarrollo en una nación si su economía no crece, año con año hay al menos i.5 millones de demandas de empleos nuevos, el presupuesto no puede seguir arrancándose pedazos para ser obsequiados con esa manga ancha. Hacienda ha debido aceptar una baja sustantiva en su capacidad de recaudación tanto del ISR como del IVA y del propio IEPS, entre otros, junto con la baja en los precios del petróleo. En porcentajes que han hecho de la cobija presupuestal una cobija cada vez más pequeña e insuficiente. Habría que sumarle lo que el presidente le llama economías, que no es otra cosa que un mero subejercicio presupuestal de decenas de programas federales, y que, en la lógica económica de Hacienda, se justifican, considerando la baja recaudación fiscal nacional.

El pasado viernes, el secretario Arturo Herrera entregó el Paquete Económico a la Cámara de Diputados, mismos que a contra sensu del discurso presidencial, incluye al menos seis reformas fiscales para encarar los compromisos que exige México para el ejercicio fiscal 2020. Entre los Criterios Generales de la Política Económica, está considerado impulsar el crecimiento de la economía nacional para darle sustento al desarrollo correspondiente.

El presidente López sigue en su burbuja ideal, y México sigue transitando por la realidad.

 

mario.bravo58@hotmail.com

 

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Mario Bravo

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