Sociedad y Justicia

La donación de cerebros aporta a la investigación de las demencias como el alzheimer

  • El alzheimer es exclusivo del ser humano y de aquí parte la importancia de tener bancos de cerebros para el estudio de la misma
  • No existe conocimiento de cómo se desarrolla el alzheimer esporádico, el cual se presenta a partir de los 65 años

 

Como parte del itinerario de las Jornadas de Alzheimer llevadas a cabo con el fin de concientizar el tratamiento y la aceptación de esta demencia, José Luna Muñoz, coordinador del Biobanco Nacional de Cerebros en la Ciudad de México, dio una conferencia magistral llamada Neurodegeneración en la enfermedad Alzheimer: hacia un diagnóstico temprano. Lo anterior con el motivo de persuadir la investigación de las demencias (enfermedades crónicas degenerativas del cerebro) para poder avanzar en el tema, pues ni siquiera en el ámbito mundial hay un desarrollo idóneo para combatir esos padecimientos.

El especialista explica que el alzheimer es exclusivo del ser humano y de aquí parte la importancia de tener bancos de cerebros para el estudio de la misma: “No hay animales donde se desarrolle esta enfermedad. Por lo tanto, para poder entender y poder evaluar todo el proceso degenerativo y los mecanismos moleculares que están sucediendo en el cerebro de los pacientes con alzheimer, tenemos que estudiar precisamente el cerebro de las personas que fallecen con estas alteraciones”. Agrega que no sólo se necesitan donaciones de con ese padecimiento en específico, sino también con otras clases de demencia para permitir comparar las similitudes y disyuntivas entre ellas. 



Hasta ahora se conoce que hay dos formas de tener alzheimer: genética y esporádica. La primera se desarrolla a partir de los 45 años de edad y tiene el 50 por ciento de probabilidad de ser heredada a su descendencia, es decir, si se tiene dos hijos, existe una alta posibilidad de que uno de ellos desarrolle esa clase de demencia; la segunda se manifiesta después de los 65 años de edad y no se sabe qué es la que la desencadena. No obstante, sí existen factores de riesgo asociados a la enfermedad: la diabetes, la obesidad, el tabaquismo, el alcoholismo, entre otros, etcétera. 

Actualmente existen cinco bancos de cerebros en Latinoamérica; uno de ellos es el de la Ciudad de México. José Luna Muñoz explica que está abierta la posibilidad de gestionar otros dos biobancos de cerebros, uno con el fin de indagar en la autoprivación de la vida en conjunto con un grupo de investigadores de Durango, y el otro enfocado al autismo: “Estos son proyectos que están en espera, pero lo estamos trabajando”.

El médico admite que uno de los problemas para poder edificar un biobanco de cerebros es el costo. Otro de los problemas es que se necesita concientizar a la sociedad sobre qué es, para qué funciona, cómo funciona y con qué fin lo hace un banco de cerebros, pues todavía se tiene estigmatizada la donación de este órgano. 

Hoy en día se tienen 350 cerebros en el laboratorio del Banco Nacional de Cerebros de México, los cuales están siendo investigados primordialmente referente  al diagnóstico de alzheimer. Sin embargo, en la institución se estudian otras patologías de fallecidos en otras condiciones como VIH o derrames cerebrales que también sirven para complementar el trabajo que ahí se hace. Luna Muñoz hace una invitación a reconocer cuál es la labor de estos biobancos para que la ciudadanía pueda entender la importancia de hacer esta clase de donaciones.

 

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Adrian Javier Flores Nieves

Adrian Javier Flores Nieves

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