Opinión

La evaluación institucional / La columna J

El saber es el único espacio de libertad del ser.

Michael Foucault.

Los contextos mundiales dan pauta a una exigencia básica en el sector educativo. La educación, sin duda alguna, es un estilóbato de gran trascendencia en todas las sociedades.

Las referencias nacionales e internacionales dan el preámbulo adecuado para que tanto desde los clisés de las implementaciones de las políticas públicas y su transversalidad, la evaluación puede realizarse bajo esquemas financieros e incluso el desempeño del capital humano que está involucrado, de tal modo que todo lo que rodea al ser humano, es sujeto de evaluación.

Ciertamente el ámbito educativo se va modificando a pasos agigantados, en aspectos elementales como los son un interés colectivo, los procesos de enseñanza, el acceso a esta misma, el sindicato, etcétera. Asimismo la evaluación es una realidad que permite y extiende una mejora continua y la posibilidad de la reflexión que coadyuve a tener puntos de análisis sobre las mejoras que se van a realizar.

El contexto de la educación es muy común que únicamente se enfoque en el tema del alumno, sin embargo, involucra a todas y cada una de las personas que están interactuando en la institución educativa, asimismo, a la misma institución, es un ejercicio verdaderamente ecléctico, que aglutina a todos los elementos, con la firme finalidad que atender las áreas de mejora.

Sólo basta analizar en cómo los países más desarrollados han puesto como un interés principal al tema de la evaluación, desde hace más de un siglo han apostado a la mejora institucional, y aunque existan grandes coincidencias dentro de los esquemas de evaluación, también hay diferencias verdaderamente resaltables en los modos de sobrellevar el tema que se está exponiendo.

El proceso de evaluación resulta dinámico y progresivo, desde la esencia del conductismo mencionado por Pavlov y Skinner, hasta el constructivismo y el metacognitivo al que hacía alusión Piaget. En todo momento se deja una referencia clara y objetiva de los procesos que se están realizando y el modo que se puede dar seguimiento, no obstante, es importante mencionar que la evaluación debe de estar bien diseñada para que los tiempos sean congruentes con las metas establecidas.

Para que una evaluación educativa puede tener alcance adecuado, es importante que las propias instituciones se establezcan de manera puntual los objetivos que se quieren alcanzar, de manera paralela que exista la voluntad y el acompañamiento de todas las personas, para que posteriormente se pase a la valoración de los juicios derivados de la evaluación, y se pueda proceder de manera responsable a la solución de las áreas de oportunidad en los tiempos establecidos.

La locura no tiene sentido si no existen unos valores y normas sociales que debemos seguir, todo lo que no se considere normal en la sociedad, es considerado locura.

Michael Foucault.

Es importante mencionar que las instituciones tienen vida por sí mismas y están por encima de las personas, de tal modo, que bajo los preceptos mencionados en las reformas en materia educativa, es obligatorio concluir que la evaluación debe tomar mayores proporciones, bajos esquemas que están planteados se debe aducir una retroalimentación progresiva y secuencial que coadyuve a la generación de propuestas.

Este proceso de mejora es una garantía asimilativa desde la perspectiva profesional, es muy común de cada vez se solicite en mayor medida que las instituciones educativas cuenten con certificaciones que les permitan garantizar una estandarización de su procesos y al mismo tiempo garantizar la calidad que se está ofertando.

Nos encontramos en un momento crucial en cuanto a competencia se refiere, cada día las exigencias son mayores y la competitividad siempre lleva la tendencia alcista de elevar los márgenes de alcance que se habían estado sobrellenado. De tal modo en todos los sentidos es un fenómeno que está formando parte de una nueva cultura que desarrolla el progreso.

Por redundante que parezca, la evaluación debe de llevar un proceso de retroalimentación, esto es con la principal finalidad de que se cubra todo el proceso y se pueda tener conciencia plena de lo que sucede, cómo sucede y quién es responsable. 

El proceso de evaluación de instituciones demanda voluntad y una participación sustentada en la convicción, no es un proceso fácil y rápido, sin embargo, como bien se expresa, “nada que haya valido la pena, ha sido fácil”.

La ilustración, que descubrió las libertades, también inventó la disciplina.

Michael Foucault.

IN SILENTIO MEI VERBA

 

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Roberto Valdés Ahumada

Roberto Valdés Ahumada

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