08/07/2020


Dice Fernando Savater que debemos ser tolerantes con todas las personas por el simple hecho de ser personas, pero intolerantes con las ideas que no están bien. Ciro Murayama, consejero del INE dice que se debe ser respetuoso de los oponentes políticos y ríspidos con las ideas que exponen.

Sobre estas dos ideas quisiera desarrollar la columna de esta semana; desde mi visión, en México y en muchas partes del mundo, lo veo en los vecinos del norte, discutimos desde la pasión, desde el hígado y desde el corazón y no desde la mente y la razón. Las redes sociales nos ayudan a incrementar esas características en nuestras discusiones públicas, políticas, mediáticas y sociales. Es decir, el diseño mediático de hoy, fundamentado en Facebook y Twitter nos invita a discutir desde la pasión y no desde la razón. Esta era, que es la nuestra, se ve marcada por el hígado y el corazón y no por la razón, históricamente hay etapas en nuestra era donde la razón predomina: decisiones racionales sobre el futuro, decisiones reflexionadas de manera colectiva.

Nuestra era sustenta las decisiones en las pasiones: Francisco Guerrero de OEA, afirmaba en un foro, que las elecciones de 2018 y la de Trump de 2016 se decidieron por votantes que emitieron su voto desde el hígado y el corazón. El discurso de Trump y de López Obrador en campaña está diseñado para ser una respuesta a esa población que está molesta, indignada y odiando. Muchos de los temas que hoy vemos en las redes sociales y discutimos se hacen desde el matiz de la pasión y no de la razón.

Para muestra un botonazo: este fin de semana que pasó se realizó la Marcha por la Familia que busca posicionarse en contra de las legislaciones que permiten el aborto, los matrimonios entre personas del mismo sexo en algunas ciudades del país y habrá que decirlo: el odio predominó las discusiones. Las dos posturas se llenaron de argumentos llenos de sentimientos y pasiones y enuncio algunos obtenidos de Twitter y de algunas expresiones que escuché:

“No es salud cuando dos personas entran a un hospital y solo una sale caminando para continuar con su vida normal y la otra termina en un recipiente de deshechos para ser tirado o vendido al tráfico de órganos humanos. Aborto no es interrupción, aborto es una terminacion”.

“Hacen pensar a las mujeres que es una buena solución a los problemas o situaciones que enfrentarán si tiene a su bebé, manipulan porque los grupos que defienden el aborto saben que es un negocio muy lucrativo!!! Sólo hay que preguntar cuánto ganan por esto”.

“El Frente Nacional por la Familia asegura que el aborto legal es igual al crimen organizado por lo que pidieron a los legisladores de #Puebla no promover estas iniciativas”.

“Frente Nacional Por La Familia… váyanse alv., regresen a sus iglesias llenas de pederastas y a sus amistades corruptas con puestos públicos”.

“Tenemos derecho a educar a nuestros hijos como queramos”.

Es evidente que la pasión, los comentarios desde el hígado y del corazón nacen de la desinformación, de ambas posturas. Porque por ejemplo, en México no hay marcha atrás sobre el matrimonio del mismo sexo, así lo ordenó la Suprema Corte y el camino sobre al aborto allá va y sobre la educación a los hijos, el sistema educativo sigue siendo laico y los padres siguen teniendo libertad de educar a sus hijos como quieran. Y además de eso, ambas posturas promueven el discurso del odio, en un país donde necesitamos paz. Sin embargo, cuando uno lee las dos posturas parece complejo imaginarnos que podemos construir la paz, podamos construir el diálogo y la reflexión. Parece complejo que en este momento construyamos condiciones de paz.

Por ello, creo esencial que la información no solo nos ayudará a tener mejores argumentos y libertad plena, sino que nos ayudará a construir momentos de paz y de diálogo. No aspiro a una sociedad que esté de acuerdo en todo. Aspiro en una sociedad que esté de acuerdo en que podemos dialogar en paz, con argumentos y con información y no desde la pasión. Hoy me parece una aspiración lejana. Ahí en ese papel, los medios de comunicación tenemos una responsabilidad especial.


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Recomendación de este autor: ver el documental Nada es privado en Netflix sobre Cambridge Analytica, porque se evidencia cómo los intereses políticos y económicos están detrás del contenido en redes sociales, de diseño de discurso en campañas, diseño de propuestas y manipulación de votos a través de manipulación de datos, construcción de noticias falsas y otras estrategias. También recomiendo ver el reportaje de Vice News sobre el Rey de las fake news en México, que evidencia la irresponsabilidad de empresas y políticas de crear fake news que aumentan el discurso del odio y la desinformación. Estas dos recomendaciones deben entrar en nuestra recopilación de información para ser agente de transformación en la construcción de cultura de paz y de diálogo informado.  

 


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