Los monstruos del armario / De imágenes y textos - LJA Aguascalientes
02/10/2022

Cuando la edad no nos alcanza para tener una credencial para votar, cuando la vida tiene llaves mágicas, puertas que dan a otras dimensiones y nuestros amigos no sólo son de carne y hueso, en ese momento de nuestro existir los miedos se magnifican, así como las fantasías y todas esas cosas interesantes que con el tiempo nos abandonan a nuestra suerte. En esa etapa de nuestra vida no puede faltar el ser horrendo que merodea debajo de nuestra cama, la sombra inquietante que pasa por nuestra ventana cuando todos están dormidos, y claro no puede faltar el monstruo en el armario, en el closet, en el ropero o donde a usted le solían guardar la ropa cuando medía menos de un metro y medio. Las historias cuentan que existen seres horripilantes que su única intensión es asustar a los niños que no se portan bien y a veces hasta a los bien portados; es como la lección que necesitábamos para comprender lo que significaba en casa el término buena conducta. Los mayores no nos advertían de tales merodeadores, pero que tal los que compartían nuestro salón de clase, el parque, el patio de juegos, ellos si que eran unos expertos en el tema y hasta nos describían las características físicas de su monstruo personal. Parecía que todo iba bien para estas criaturas, seguramente disfrutaban su trabajo y lo hacían muy bien, pues nos mantenían con el ojo pelón por la noche, al pendiente de cualquier ruido, movimiento extraño, olor y hasta roce de escamas o piel de dudosa procedencia. La historia de los seres extraños dentro de los armarios o debajo de la cama o en la ventana, de alguna manera nos ayudo a crecer no con miedos sino con la curiosidad de conocer más sobre nuestro entorno y entonces nos preguntábamos si sería posible que no sólo existiéramos nosotros y nuestras mascotas dentro del globo terráqueo. Y como le digo, parecía que las cosas iban bien para los monstruos de cabecera, nuestra generación, la suya, la mía, la de los niños nacidos antes del 14 de diciembre de 2001 cuando a los estudios Disney y Pixar se les vino a la cabeza contar una historia para reivindicar al gremio de los asustadores profesionales y aparecieron en escena dos personajes que no tenían nada de maléficos, al contrario se ganaron el corazón de todo el mundo, literal; incluso el mío, debo admitir que la película se convirtió en mi favorita dentro del género animación digital “infantil”, siempre he dicho que los guiones de Pixar están escritos para público de todas las edades. En fin, siguiendo con la triste historia del gremio de los horripilantes seres de los armarios, ese 14 de diciembre cambió la visión, ahora los humanos de no mas de 10 años esperaban con impaciencia la noche para saludar a sus queridos y amados monstruos…

Dónde quedo el respeto, qué paso ahí, la tradición se cortó, la condición de portarse bien durante el día para dormir a gusto toda la noche sin ser molestado por un monstruo se perdió, se esfumó y la infancia se quedó, a veces las cosas verdaderamente interesantes se esfuman con la infancia, pero esto, esto fue prematuro. 

Y ahora cuál sería el condicionante para mantener en la raya a los pequeños, tendríamos que apelar a su palabra de portarse bien sin ningún incentivo, muy arriesgado diría yo.

Así que, las cosas cambiaron y mire que no estoy en contra de la evolución, al contrario, me parece indispensable que la tecnología nos facilite la vida, que la sociedad se haga responsable de sí misma, del medio ambiente, de sus esquemas de convivencia y claro de la búsqueda de un mundo mejor, aunque la frase este excesivamente trillada, así es, necesitamos esquemas que nos permitan vivir mejor. 

A los que pasamos una infancia con monstruos en el armario, debajo de la cama, afuera de la ventana habitando el árbol más cercano, creo que el recuerdo es lindo y por lo menos en este momento me lleva a una reflexión analógica que no me queda más que compartir este jueves. 

Crecimos en un México completamente diferente al que hoy tenemos, a pesar de los gobiernos, la sociedad mexicana hemos evolucionado, los golpes de la vida nos han hecho mas solidarios, los desastres naturales sin duda nos ponen a prueba día a día, no sólo en la capital de la nación que vio nacer a José Emilio Pacheco, sino en todo el territorio nacional; la moraleja del monstruo en el armario desde la óptica de algunos cuentistas incluyendo a los guionistas de Pixar es: Afronta tus miedos, convive con ellos y supéralos, no podemos vivir toda la vida esperando el susto, el golpe, el miedo se disipa cuando nosotros lo decidimos. Los monstruos de México nos han llevado a una situación desfavorable, poco estable, incierta en algunos momentos pero sin duda cuando la colectividad nacional se pone de acuerdo, las cosas pasas, lo hicimos en aquel 2000 cuando decidimos sacar a la dictadura perfecta de Los Pinos, que no haya terminado esa historia como pensamos, esa es otra cosa, pero logramos el primer cometido, hace menos de un año volvimos a hacerlo, sólo que en esta ocasión la esperanza se está convirtiendo en el monstruo en el armario, el que merodea debajo de la cama y nos asusta por la mañanas desde la ventana electrónica y virtual. 

Lo que nos queda por hacer es confrontar con el diálogo, con la acción propositiva, mejorar desde la sociedad las cosas que no están funcionando del todo bien, buscar el bienestar de todos y no de unos cuantos, no es el tiempo de los más necesitados, es el tiempo de todos, de absolutamente todos.

Hoy jueves, después de ver el encuentro inaugural de la NFL entre Chicago y Green Bay, pase por la cocina, saque unas galletas y haga un té de manzanilla, llegue a su recámara y déjelas frente a su armario, su closet, el ropero, su monstruo se lo agradecerá infinitamente. 

[email protected] | @ericazocar



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