Opinión

Pepe Pagés, Rafael Bernal y la Soberanía Nacional (5) / Cátedra

Ha cumplido el gobierno el primero de sus deberes, no contrayendo ningún compromiso en el exterior ni en el interior, que pudiera perjudicar en nada la independencia y soberanía de la República, la integridad de su territorio o el respeto debido a la Constitución y a las leyes.

Benito Juárez, Benemérito de América.

 

Conclusión de la serie. Muchas reflexiones se quedan en el tintero; no por falta de material, que es abundante y contundente, sino porque desde hace varias semanas estoy ocupando el espacio que correspondía a otro tema.

José Pagés Llergo. Un buen día a finales de 1960, poco antes de salir comisionado a Honduras, mi querido maestro y amigo el historiador Gabriel Saldívar y Silva se enteró de que terminada mi comisión tenía la intención de realizar un viaje por América Latina para conocer de cerca la región antes de concluir mi tesis profesional, dirigida a investigar las posibles consecuencias políticas de su deseable industrialización -misma que me estaba asesorando el también querido maestro y amigo Guillermo Garcés Contreras- me dijo: Pepe Pagés Llergo está muy interesado con su proyecto de viaje; lo espera mañana.

Me presenté puntual con el famoso director de la revista Siempre! quien me recibió en su pequeña y austera oficina con aquella sencillez que inspiraba una inmediata confianza y después de pedirme que le diera alguna información sobre mi motivación me dijo algo así: 

Pagés: Hablando de soberanía territorial nuestros gobiernos han tenido, históricamente, una política muy deficiente en relación con nuestras fronteras. No se trata, claro está, de una defensa militar, porque México no es una nación bélica; en el siglo XIX fuimos invadidos por Estados Unidos y por Francia, pero nosotros jamás hemos atacado a nadie y todo el mundo nos respeta por nuestra posición pacífica y nuestra tradición como abanderados del derecho de asilo. Se trata del cuidado en todos sentidos pero sobre todo en el de fortalecer la nacionalidad de toda la población, en especial de la que vive en o cerca de nuestras fronteras, porque es la que eventualmente resiste primero las agresiones de toda índole procedentes del exterior, entre otros el contrabando de riesgo, el acceso de criminales que huyen de la justicia, etc. 

Pagés: En la frontera norte, aunque no tenemos una política bien establecida en ese aspecto, debido al movimiento fronterizo que cada vez es más intenso contamos con personal de migración, de aduanas, policía, etc., cuya calidad y cantidad podría mejorar, pero con el que se han podido controlar, más o menos, las tentaciones imperiales de intromisión. 

Pagés: Pero en la frontera sur -con Guatemala y Belice- tenemos una cantidad precaria de personal en algunos puntos, pero ninguna política poblacional que nos permita contar con ese muro de contención de los vicios que se presentan en toda frontera. Es decir, es una frontera totalmente desprotegida; pero no en el sentido de la gente que continuamente la cruza con propósitos familiares o de cualquier otra índole que no provoca daño alguno, sino de intereses que pudieran tener consecuencias para nuestra soberanía. ¿Y quién acaricia planes para aprovechar ese punto débil de nuestra política internacional? El gobierno de Estados Unidos, ya sea por sí o por conducto de gobernantes que se prestan a sus manipulaciones, como nos ocurrió recientemente con el dictador de Guatemala, Miguel Ydígoras, quien nos amenazó con represalias con el pretexto de los pescadores mexicanos que estaban invadiendo aguas territoriales del Océano Pacífico guatemalteco, que seguramente usted conoció en todo detalle porque Gabriel me comentó que está a cargo del Departamento de Asuntos de América en Relaciones Exteriores.

Aguilera.- En efecto, maestro Pagés. De hecho el alto mando de la secretaría entró en pánico cuando se enteró de que la fuerza aérea de Ydígoras contaba con bombarderos C-47 con los que hizo una demostración de fuerza, pero ni siquiera pensó en declararnos la guerra porque al ganárnosla no hubiera sabido qué hacer; con la simple amenaza tuvo para justificar la compra de aquél equipo a costa de las penurias del pueblo guatemalteco, cuyo mantenimiento además tenía que continuar pagando. El problema se resolvió finalmente en el terreno de la negociación.

Pagés.- En conclusión: en su frontera norte, México debe mantener una política respetuosa pero de contención del imperio que tanto se aprecia en el resto del continente. En su frontera sur, la política debe ser aún más fuerte, pero no de contención sino de colaboración y solidaridad no solo con Guatemala y Belice, sino con todos nuestros hermanos latinoamericanos. Ambas políticas convergen en una sola: garantizar la soberanía nacional para contribuir a fortalecer la soberanía latinoamericana.

Rafael Bernal.- Tuve el honor de conocerlo ampliamente y contar con la amistad de este literato excepcional -historiador profundo, poeta, dramaturgo y periodista, es considerado como el precursor de la novela policíaca mexicana (novela negra)- cuando fuimos comisionados para resolver el problema provocado por nuestro Embajador en Honduras, por el que el gobierno de aquel país amenazó con la ruptura de relaciones a menos que el de México ofreciera una disculpa pública. Él en calidad de encargado de Negocios de la Embajada y yo como encargado del Consulado; nos quedamos solos porque todo el personal fue trasladado a otra embajada.

Llegamos a Tegucigalpa el miércoles 21 de diciembre de 1960; el viernes 23 llegó un mensaje cifrado del secretario de Relaciones Exteriores Manuel Tello en el que le daba las siguientes instrucciones:

“Autorizado pedir disculpas públicas nombre gobierno mexicano”.

Sin pensarlo dos veces, me dijo: Aguilera, procedamos con la respuesta que decía, palabra más, palabra menos:

“Rafael Bernal no pide disculpas nadie nombre gobierno mexicano. Ruégole considerar mi renuncia.”

Me dejó helado. Me acababa de platicar que estaba quebrado porque habiendo sido contratado para organizar los aspectos culturales de la televisión venezolana, la violencia derivada de la inestabilidad política y el estado desastroso de la administración pública de aquel país, lo habían obligado a regresar a México sin haber logrado cobrar lo que le habían ofrecido y no tenía, como solemos decir, “en qué caerse muerto”. Así pues, el cargo que acababa de recibir era para él la salvación económica; si se le aceptaba la renuncia tendría que seguir pasando serias dificultades antes de encontrar otra posible fuente de ingresos. 

Cuando salimos de la Embajada me dijo con toda tranquilidad: Aguilera, continuemos con el aperitivo que nos interrumpieron y sigamos disfrutando de la vida mientras estemos en esta acogedora ciudad tropical, donde se bebe el mejor café y se fuma el famoso tabaco de Copán. 

Nada de tragedias. El lunes se recibió la respuesta: 

“Renuncia denegada. Proceda forma que considere pertinente.”

De inmediato solicitó audiencia con los embajadores clave del cuerpo diplomático, quienes le facilitaron un encuentro “casual” con el presidente de la República, Rafael Villeda Morales, en una recepción diplomática; antes de terminar enero fue invitado a cenar con él en la Casa Presidencial y así todos y cada uno de los viernes que el presidente pudo, mientras concluyó su estancia en Honduras.

Yo, por mi parte, recibí de Rafael Bernal la más grande de las enseñanzas en el terreno de la diplomacia: lo que significa la soberanía de su Nación para un mexicano que está defendiéndola en representación de todos los mexicanos, por sobre cualquier riesgo, en cualquier parte del mundo.

¡Qué diferencia con aquellos que, adjudicándose el título de mexicanos, se arrodillan ante extranjeros mientras manosean el sagrado concepto de soberanía!

 

Por la unidad en la diversidad

Aguascalientes, México, América Latina

 

tlacuilo.netz@yahoo.com

 

AVISO: Cátedra descansará la semana próxima.

 

The Author

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

Netzahualcóyotl Aguilera R. E.

No Comment

¡Participa!